Caballeros violadores en Santa Rosa de Calamuchita

Caballeros violadores en Santa Rosa de Calamuchita

24Nov21 0 Por Carola Ferrari

El domingo 21 de noviembre a la madrugada, tres jóvenes abusaron sexualmente de una joven de 15 años en la ciudad serrana. Luego del hecho, los acusados siguen libres.

“Porque soy tan caballeroso terminamos acá” dijo uno de los abusadores en la puerta de la policía, enojado porque violar a una mujer es lo que le enseñaron, “quien las manda a ser regaladas”, “cuiden más a las mujeres”, afirma la manada, horas después de haber violado a una piba de quince años, que salió a bailar con sus amigas y que regresó a su casa acompañada por uno de ellos, amigo, un poco pariente, le tenía confianza.

El supuesto amigo arma la escena violatoria; le pide que se quede tranquila cuando a la caminata se suman otros dos varones, que le roban y le dan una sustancia, para hacer de su cuerpo lo que les plazca, total, la justicia ya les enseñó que pueden hacerlo, porque nos señala a nosotras, la justicia nos pregunta por qué estábamos solas, la justicia siembra violadores en la calle para enseñarnos cómo debemos vivir las mujeres: encerradas y con miedo, y también nos enseña que esto nos pasa cuando nos atrevemos a desafiar sus leyes.

La piba se despierta en un lugar desconocido y vuelve caminando sola, con el cuerpo escrito de violencia machista, y en su casa su madre y su hermano, que trabajaban de madrugada, hacía ya varias horas que la estaban buscando. 

Despertarte a la madrugada y que tu hija o tu hermana no esté en su cama, buscarla sin saber dónde pero con ese maldito temor de que lo peor está pasando, para luego constatar que lo peor también sigue después: porque después de una violación la policía deja libre a los varones, porque todo el sistema machista está armado para que seamos nosotras las que nos encerremos, seamos nosotras las que nos armemos de rejas que cubran los muslos, las carnes ocultas, la libertad arrodillada, porque este sistema sostiene violadores que en la puerta de la comisaría nos exigen que les demos las gracias de ser tan caballeros, que les demos las gracias de enseñarnos lo que nos ocurre si no nos cuidamos, que les demos las gracias de no habernos matado, porque eso nos pasa si andamos regaladas, de noche, con minifalda, solas, o con algún deseo. 

Nos pasó en noviembre, unos días antes del 25N, que es el día internacional de la eliminación de la violencia hacia las mujeres, y en mi pueblo, que es como cualquier pueblo, pibes de diecisiete años encarnan la violencia sistemática con la que nos construyen, con la que nos destruyen. El 25N marchamos, una vez más, con la panza anudada y los corazones desesperados, porque nos siguen violando, nos siguen pegando, nos siguen matando, y estamos hartas y no sabemos cómo pedirle justicia a este sistema que nos prefiere muertas.

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