“Queremos hombres y mujeres y diversidades nuevas, y eso tiene mucho que ver con la Agroecología” (parte 2)

“Queremos hombres y mujeres y diversidades nuevas, y eso tiene mucho que ver con la Agroecología” (parte 2)

9Dic21 0 Por Acción por la Biodiversidad y Huerquen comunicación

Reproducimos entrevista realizada por Acción por la Biodiversidad y Huerquen Comunicación (parte 2)

Y desde la UTT construyeron una Secretaría de Género hace… ¿5 años, más o menos?

C: Seis años y medio.

Cuéntennos un poco cómo fue armar una Secretaría de Género.

C: Yo como siempre digo soy una compañera recuperada. A veces veo los videos y digo recuperada de la violencia de género. Yo vengo trabajando desde el 2016 que ingreso a la UTT. En ese tiempo yo estaba juntada con un compañero violento. Mi realidad era muy fea, vivía golpeada. Yo soy mamá de seis chicos, una sola nena era del compañero y si pedía algo a veces me dejaba cien pesos para comer a la mañana, para darle el té a los chicos, y al mediodía no tenía nada directamente, vivía al día. Una compañera mía, que fue mi comadre, me invitó a la organiza- ción. Apenas llegué me invitaron a un espacio que era el de promotoras de salud. Al estar tan violentada y tener muchas nenas, yo dije “esto me va a servir para mí, para poder ayudar a mis nenas”, y así la misma semana que entré conozco a Rosalía. Me acuerdo que empezamos a hacer un grupito de promotoras de salud y a trabajar haciendo los acompañamientos. Era sacarle el turno a la compañera que tenía muchos niños y le costaba venir, y después llevarle la libreta y decirle cuándo le va a venir o conseguirle anticonceptivos, todas las necesidades que tiene una mujer. En ese tiempo yo no sabía que las situaciones que vivían eran violencias, para mí era normal que no pudieran ocuparse de ellas. Entonces decía “yo te saco el turno”, o por ahí la compañera me decía “traeme escondidita la pastilla anticonceptiva”, todo era a las escondidas, y al ser violentada para mí eso era normal. Hicimos un taller y ahí se fue charlando sobre violencia y se habló sobre cuáles eran las violencias, cuántas violencias existían, la violencia psicológica, económica… Y ahí me acuerdo las palabras de ella: “todo lo que estás viviendo es violencia, Carolina”, me decía, y ahí fue como que se me prendió un click en la cabeza. Éramos cuatro compañeras, nos empezamos a capacitar en lo que era violencia en la facultad, a hacer talleres. Después empezamos a ser más, a seguir trabajando en el sector y llevando a las bases todo lo que nosotras íbamos aprendiendo en la facultad, entregando preservativos, haciendo obras de teatro y así fue como llegamos.

Hoy en día, llevamos seis años y medio, y cada paso que dábamos veíamos las necesidades. Creo que el primer paso fue visibilizar las violencias hacia las mujeres del sector, que capaz a veces decimos que no sufrimos violencia, pero porque nosotras mismas no las conocemos. Yo siempre lo cuento y no tengo vergüenza, que yo me iba a buscar a mi compañero adonde estaba tomando y me corría con piedras, con palabras feas y yo ahí rogándole. Después venir a casa y que te pegue por ir a buscarlo. A mí me parecía normal. Esas cosas una al parecer lo naturalizaba, decía “debe ser porque me quiere”. Después, estos cursos y todas estas capacitaciones que trabajamos con afiches, fue lo más lindo que hizo el sector para visibilizar las violencias. Antes era como que esas cosas no sucedían, pero en realidad era porque no se veía o porque estaba justificado. Yo me acuerdo que había un montón de hombres y mujeres donde yo le buscaba a mi compañero, y para ellas era normal, estaba justificado que el hombre te maltrate, te trate con malas palabras y después de estar mucho tiempo trabajando en el espacio, mi propia nena de seis años me acuerdo que me dijo “mami no vayamos porque mi papá te corre con piedras”. Entonces, cuando mi nena me dice eso, fue decirme “si una nena de seis años se da cuenta, por qué yo si soy una persona grande no”.

Ahí como que me dio fuerza para poder separarme y sentirme acompañada, es como que tuve un apoyo en la parte de nuestra organización. Yo sé que me separo y sé que estoy acompañada. Eso me dio más fuerza para estar hoy en día en pie. Por eso yo siempre digo que fui recuperada en la organización sobre violencia de género, psicológica y todas las violencias que existen, porque yo no sabía que sufría tanta violencia. Empezamos a construir este espacio que fue algo muy lindo, porque uno cuando lo sufre sabe qué se siente vivir eso. Entonces, esto que hicimos como refugio, como espacio, como casita abierta es muy valioso y todo se fue construyendo con el paso de los años. Como te digo, en el sector no estaba visibilizada la violencia y todas las cosas que venían atrás, no se veían. Después de dar tantos pasos ahí nos empezamos a dar cuenta; “esto se necesita acá o acá” y se iba trabajando.

¿Quieren contarnos un poco sobre este lugar dónde estamos?

C: Acá estamos en el primer refugio de las compañeras del sector. Se inauguró el 19 de diciembre del año pasado. Esto fue pensado en el Primer Encuentro de Mujeres, porque muchas compañeras hacíamos acompañamiento a las compañeras que sufrían violencias, y como digo somos mamás de muchos niños. A veces las compañeras se la llevaban a la casa a la compañera que sufría violencia, y bueno esto fue pensado y luchado por todas las compañeras no solo de acá, sino de las 18 provincias que tenemos. La organización nos cedió este espacio y nosotras, como promotoras de género, trabajamos durante 6 meses de 8 a 6 de la tarde hasta que se pudo inaugurar. Hay lugar para 19 compañeras, con una cocina muy grande para hacer microemprendimientos, salón, tres habitaciones, baño, todo completo.

Bueno, seis años de muchos logros, ¿no?

R: Sí. Tenemos 200 referentes de género en todo el país, que se fueron capacitando. Tenemos un protocolo inter- no contra las violencias de género de la organización que armamos en el 2020, lo aplicamos en el 2021. Este 25 de noviembre, que es el Día de la Lucha Contra las Violencias de Género, hacemos público que una organización campesina tan grande como la UTT tiene un protocolo contra las violencias, que es un reglamento interno de la organización para los casos de violencia de género, un modo de actuar. Siempre decimos que si no hay justicia, si la justicia es patriarcal, construyamos nuestra propia justi- cia antipatriarcal. Y eso es muy importante, porque tenés cientos de bases campesinas, varones y mujeres, discutiendo y debatiendo qué es la violencia de género. Y justamente lo que decía Caro, que no es solamente un golpe, que son un montón de cuestiones. Eso también es un logro muy importante, el trabajo que hacen las compañeras referentes de género al interior de las asambleas, de los grupos de base, desentrañando la cultura machista que es compleja. Porque no es una cuestión de buenos y malos, es una cuestión cultural de crianza, de varones que lo único que por ahí recibieron fue una crianza con violencia; siempre estuvieron trabajando desde muy chiquitos en el campo, con un trabajo pesado y nunca nadie les habló de la sensibilidad, del amor, de la manera de relacionarse. Entonces, hoy por hoy, la Secretaría de Género no es un grupo de mujeres como era al inicio, sino que es algo que atraviesa a toda la organización, atraviesa la comercialización, la producción, la gestión, la comunicación de la UTT; y que irradia una política feminista antipatriarcal que nos hace cuestionarnos todo el tiempo. Lejos de estar invictos de la cultura machista, al contrario, nos hacemos cargo de que queremos construir hombres, mujeres y diversidades nuevas; eso tiene mucho que ver con la agroecología y la construcción de una organización gremial que tiene una perspectiva de transformación social. Hoy ese abrazo que tienen la UTT y las trabajadoras de la tierra con el movimiento feminista de Argentina es clave. Hace, por ejemplo, que en el marco de la lucha por el acceso a la tierra las mujeres vayamos a una acción di- recta contra la empresa Bayer-Monsanto, visibilizando que justamente mientras nosotras reclamamos por acceso a la tierra, esas empresas se encargan de envenenar la tierra, nuestro territorio, nuestro ecosistema, nuestros cuerpos, porque somos nosotras las que después vivimos las consecuencias de ese modelo. Ese empuje al interior de una UTT que marca “queremos acceso a la tierra y agroecología; no queremos esto y los vamos a ir a escrachar” se lo dimos las mujeres.

¿Cómo se toman los varones estás discusiones? Me imagino que para ese compañero que te violentaba, de repente la organización que te rescata es algo así como un enemigo, y capaz que ese compañero podría ser parte de la organización también.

C: Sí, como decimos a veces, los compañeros piensan que la cultura machista… ellos se criaron en un espacio de violencias que ellos pensaban que estaba bien. Ese compañero hoy es parte de mi organización y hoy en día es un compañero recuperado también, activo en la UTT.

R: Tenés de todo, hay de todo. Desde el feminismo nuestro nosotros construimos desde el amor, claramente, y entendemos eso. A mí me pasó que un compañero en un taller me dijera “yo te agradezco porque a mí nadie me habló de esto. Y cuando te digo nadie es ni mi papá ni mi mamá ni tío ni abuelo”. Niñeces muy duras, muy crudas, y a veces eso también construye una forma de actuar, una subjetividad que está totalmente cerrada.

C: Son esos compañeros que hoy en día te ayudan a recuperarnos de esto. Vos vas a las bases, son 50 bases, y son personas que también dan la pelea y discusiones; dónde dicen “esto es así como dicen las compañeras”. Hay compañeros que también tratan de decir que está mal que exista la violencia en el sector.

R: Fueron muchos años eh, como para aclarar, porque nosotras también tenemos un reglamento contra la violencia física que implica incluso la expulsión de los varones de la organización. Pero también decimos, ¿qué hacemos con eso, los expulsamos a todos? Hay también una posibilidad de hacer una reflexión que dura años, muchos años, en los cuales hace un proceso de darse cuenta, que es lo que tenemos que generar. Porque acá no queremos que le pase más ni a nosotras, ni a nuestras hijas y ni a nuestras nietas, queremos terminar con esa cultura de la violencia. Así se va
construyendo. También hay mucha resistencia todavía. Hay que desentrañar que cuando se habla de género o de
feminismo no es mala palabra. Parece loco pero todavía hay que hacer un trabajo pedagógico para explicar de que
cuando hablamos de género hablamos de igualdad de género, que si queremos priorizar el acceso a la tierra de las
mujeres no es en desmedro de nadie. Pero bueno, vamos viendo que incluso hace unos años los delegados pensaban
una cosa y hoy los escuchás defendiendo una postura de construcción de igualdad, del laburo de la Secretaría.
Y seguimos, para que se siga entendiendo que esto tiene que ver con construcción de relaciones de igualdad, de reciprocidad, al igual que entendemos la tierra, el modelo de producción, en un diálogo mutuo y no en una cuestión de “yo te quiero dominar”.

Recién decías que esto tiene que ver mucho con la agroecología. ¿Cómo es la
agroecología que construye la UTT? ¿Qué es agroecología para ustedes?

C: Primero, cuidar la tierra, producir alimentos sanos que es lo principal, la base del autoproducir alimentos sanos, y que lleguen a las personas que real- mente lo necesitan.

R: También tiene que ver con la alimentación como un derecho. Empezar a valorar otras cosas. En el modelo convencional a lo que le dábamos valor era a la lechuga enorme, a lo rápido, al ingreso rápido, a que se mueran todos los bichos, eso es a lo que se le da valor; pero no estás valorizando tu salud, no estás valorizando la cantidad de horas de trabajo, no estás valorizando lo que gastás. Entonces, en la agroecología empezás a recuperar el tiempo libre y a darle valor; al encuentro con el otro, el intercambio campesino, el compartir recetas… En el modelo convencional sos vos sólo, viendo de sacar la lechuga más rápido que el otro, es competencia. Acá no, acá hay asociación, y si vos ves todas estas palabras que estoy diciendo, tienen que ver mucho con lo que pasa con la naturaleza, el poder asociarnos,
el poder combinarnos, el tener tiempo nosotros no solamente para trabajar sino para intercambiar con el otro, para dialogar, para tener tiempo con tu familia. Las familias de la UTT que se pasaron a la agroecología recuperaron calidad de vida, no solamente ganaron más o gastaron menos, recuperaron calidad de vida. Tiene mucho del buen sentido común, que es recuperar lo que hace 40 años se hacía, no hace mucho tiempo. Es recuperar como producían nuestros padres y nuestros abuelos, y tiene mucho de una perspectiva de cuidado, que las mujeres históricamente por cuestiones culturales sabemos. Sabemos cómo cuidar porque hace siglos que estamos cuidando, tiene mucho de eso, del jardín… Yo veía a los compañeros varones que empezaron a hacer agroecología valorando, por ejemplo, el jardín, las flores, la belleza del jardín, los colores, la diversidad, cosa que antes era “de las mujeres”.

C: También la salud. No había conocimiento de que esa plantita que crece atrás
de tu casa era porque te estaba avisando algo, era una planta medicinal, entonces
son esos valores que se perdieron, que tenían nuestros viejos. Hoy en día nosotros
vemos a la agroecología de la mano de la Secretaría de Género, en el hacer tinturas
madres, yuyos secos, cuidando la salud de las compañeras, y eso también lo
valorizan los compañeros.

Volviendo un poco a esto que hablábamos de agroecología y tierra, que son dos
cuestiones muy fuertes de la UTT. Les quería preguntar, ¿son dos banderas o
es una? ¿Cómo sienten esa relación entre
la agroecología y el acceso a la tierra?

C: Para mí es uno solo, porque estamos peleando por los derechos de nosotros, hablamos de agroecología porque peleamos por este derecho de producir, de poder producir sano. Y también el acceso a la tierra es un derecho que nosotros, como productores, tenemos que tener. Para mí es una sola bandera porque peleamos por derechos.

R: Sí, entendemos la agroecología como esta recuperación que decía Caro del suelo, de la vida, de los microorganismos, todo ese trabajo que vas a hacer es algo que tiene que tener arraigo. Si las personas que habitamos esas tierras, que las estamos recuperando, no tenemos arraigo ahí, no nos consideramos también como un sujeto más de ese ecosistema (que de hecho lo somos) y todo el tiempo estamos dando vuelta con nuestra valijita, mudándonos, desarraigándonos, entonces esa transformación no se da en profundidad. Vos trabajás un suelo, lo recuperas, lo conocés, empezás a darte cuenta de que hay algo que sucede alrededor tuyo, que hay determinado insecto, que tal planta sale siempre, que tal planta te está indicando algo del suelo o de tu salud porque está alrededor tuyo, dialoga con vos. Pero estás alquilando 3 años y te tenés que ir, ¿qué transformación productiva vamos a hacer así? Y en términos más generales, o tenés agroecología con acceso a la tierra, o tenés la tierra en función de barrios privados o del agronegocio. Entonces, ahí también el acceso a la tierra pone en discusión qué vamos a hacer con los territorios agrarios en nuestro país. ¿Vamos a producir de una manera sustentable o vamos a seguir haciendo mierda todo? Ese es el debate, el territorio agrario, la tierra cultivable, ¿en función de qué? Entonces, la agroecología sin el debate sobre qué hacer con la tierra y su democratización es mentira. Va a quedar aislada en ciertos nichos que puedan tener acceso y en experiencias voluntariosas que tienen masividad como la de la UTT, pero que solas no vamos a cambiar el modelo productivo.

Desde la UTT empujaron dos iniciativas que tienen que ver con todo esto y que queremos que nos cuenten un poco más: una es la Red de Comedores por la Alimentación Soberana, que jugó un rol importantísimo en la pandemia, don­ de como pocas veces se vio lo fundamentales que son las organizaciones para la sociedad y su potencia; y la otra es la Plataforma Socioambiental que capaz es más nuevita, porque no abundan las experiencias sindicales que se lo planteen como algo importante y menos que decidan participar activamente ahí.

R: Lo de la Red fue una continuidad de este planteo de Soberanía Alimentaria que viene haciendo la UTT con los verdurazos: esto de llevar el debate de la agenda campesina a la ciudad. Como decía Caro: la agroecología es producir alimentos sanos, salud, pero también que esos alimentos lleguen a los sectores populares. Es algo que veníamos hablando. Y cuando explota la pandemia, empiezan todos a pedirnos donaciones porque a partir de los verdurazos nos tenían como un actor que podía tirar una soga. Todos estaban dando de comer: los clubes, los sindi- catos, no solo los comedores; un montón de actividades que estaban frenadas se volcaron a dar de comer, fue impresionante el crecimiento. En esa explosión nosotros planteamos “coordinemos todas estas relaciones”, que iban uno a uno con UTT en una sola articulación. Que discuta la asistencia alimentaria de los sectores populares, que no puede ser con la misma basura de alimentos que es lo que le sobra al sistema agroalimentario, que no alimenta y genera enfermedades. Fue todo muy lineal, en ese momento fuimos a la Villa 31 a hacer un verdurazo y a la semana muere por Covid Ramona, la compañera de La Poderosa. Y porque ella era diabética, porque también tenía una malnutrición, justamente por ese modelo agroalimentario de harina, arroz, fideo. Entonces, fue muy directa la interpelación de que esto lo tenemos que cambiar.

Tenemos en la Argentina uno de los índices de consumo de frutas y verduras más bajos del mundo, y a su vez un territorio que es re fértil, que podría producir alimento para un montón de gente. Entonces, esta apuesta de construir una articulación que discuta eso, que se plantee el derecho a comer alimentos sanos, seguros y soberanos fue clave. Para nosotros, además, esa es la vuelta al campo que tenemos que conseguir. Sería irresponsable decir que yo agarro a personas de determinado asentamiento pobre de la ciudad y las llevo al campo porque en sus orígenes ellos venían del campo, entonces van a producir alimento. Eso es desconocer todo el desguace del Estado, el neoliberalismo, la pérdida de puestos de trabajo, la pérdida de cultura del trabajo, y es generar experiencias que solamente las podés
decir, sacar una foto y van a ir al quiebre. Nosotros lo que tenemos que construir es esa revinculación con el campo de los sectores populares a través de lo más común, lo que hacemos todos los días, que es comer. Esa es la vuelta al campo que está construyendo la Red de Comedores Populares por la Alimentación Soberana. Es ir y cosechar zapallo en San Vicente y con ese zapallo elaborar el alimento que va a ir a los comedores; ir a visitar la colonia y hacer una comida con esa verdura y esa receta llevarla a los comedores. Y ese laburo que estamos haciendo es gigante, construye un montón. En las últimas acciones que hicimos por la Ley de Acceso a la Tierra estuvieron las organizaciones barriales que integran la Red y para nosotros es una herramienta estratégica: campo-ciudad unidos por un mismo propósito.

Ahora el desafío que tenemos es la Plataforma Socioambiental, que está costando mucho porque estamos en un momento donde la pandemia reforzó cierta práctica política de las redes, del mundo de la virtualidad, que es muy efectiva pero que también genera poca articulación y organización cara a cara. Lo que vemos es que tenemos una avanzada del modelo extractivista, del poder de las corporaciones. Mientras todo estaba parado por el ASPO, ellos no paraban de ganar y de seguir extrayendo recursos. Entonces es necesaria una articulación, hay mucha dispersión de las luchas ambientales y es difícil porque venimos todos de distintos sectores sociales, venimos todos de distintas tradiciones organizativas y prácticas políticas, pero nosotros creemos que hay que hacerlo. Para la UTT es fundamental generar una coordinación que pueda dejar de lado las diferencias en términos de tipo de prácticas, tipo de organización, tipo de acción, y generar una coordinación que pueda interpelar hacia un mundo que si no se va al tacho. Estamos viviendo las consecuencias del cambio climático cada vez más fuerte, lo vivimos nosotros en nuestros cultivos: inundaciones, tormentas, sequías. Lo estamos viviendo aquí y ahora y tenemos que articular. Tenemos que poder construir incluso sabiendo que somos totalmente diferentes los sectores, pero construir alguna agenda única que nos haga salir a la calle y detener los negociados que se están haciendo con estas empresas.

Se habla de la relación entre Agroecología y Soberanía Alimentaria, aunque en algunos discursos aparecen disociadas, no casualmente. Para la construcción que vienen haciendo queda claro que caminan juntas. Y queríamos pregun­ tarles, ¿cómo sienten que se reescribe ese vínculo a partir de la práctica del feminismo que ustedes encarnan, de su feminismo campesino?

R: Sí, feminismo campesino, así le decimos. Van de la mano, claramente. Es una práctica cotidiana porque mientras nosotras planteamos agroecología, acceso a la tierra, todo el tiempo hablamos de cómo queremos producir alimentos, cómo queremos que esos alimentos se distribuyan y lleguen al plato de cada uno. Todo el tiempo nuestro discurso de acceso a la tierra y la agroecología va desde el ori- gen hasta el final, va desde cómo se produce a cómo te llega la comida vos. Y en ese camino la perspectiva de género es fundamental porque si construimos una Soberanía Alimentaria en la cual las mujeres no podamos decidir sobre cómo vamos a producir alimento, eso no es Soberanía Alimentaria porque ahí la mitad de las que producimos alimento quedamos afuera de las decisiones. Eso lo vivimos todos los días cuando viene una compañera y te dice “me encanta la agroecología pero yo le digo a mi marido y dice que no, que eso no sirve para nada”. Por eso, sin perspectiva de género no hay Soberanía Alimentaria.

C: Para que haya perspectiva de género tiene que salir la Ley de Acceso a la Tierra, para tener tierras propias y poder trabajarlas. Ahí podríamos hablar de Soberanía Alimentaria, ser dueño de poder producir.

R: Después, en términos de decisión de políticas públicas, siempre decimos, cuando vemos la mesa que negocian sobre el precio de los alimentos, ¿con quién se sientan a negociar? Todos varones, entre varones. Hay que recuperar ahí una economía del día a día, la economía del cotidiano, la economía del bolsillo del hogar, en eso tenemos mucha sabiduría las mujeres. No hay mucho más, ya cae de maduro que no hay Soberanía Alimentaria sin una perspectiva feminista, sin igualdad de género.

¿QUÉ ES PARA USTEDES LA AGROECOLOGÍA?

ROSALÍA: LA AGROECOLOGÍA ES PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS SANOS PARA EL PUEBLO, PRODUCIR EN ARMONIA CON LA NATURALEZA, PRODUCIR CON IGUALDAD DE GÉNERO, ES TRABAJO DIGNO, ES ACCESO A LA TIERRA.

CAROLINA: PARA MÍ LA AGROECOLOGÍA ES PRODUCIR ALIMENTOS SANOS, CUIDAR LA TIERRA, QUE EL ALIMENTO LLEGUE A LAS COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS Y SER LIBRES PARA PRODUCIR.

El material que compone el proyecto “Agroecología: desafíos y tensiones frente a un paradigma en crecimiento” es realización de Huerquen, comunicación y colectivo, y Acción por la Biodiversidad, con el apoyo de la Oficina Cono Sur de la Fundación Heinrich Böll.

CRÉDITOS:
Entrevista:
Facundo Cuesta, de Huerquen comunicación en colectivo
Fotografía:
Rodrigo Lendoiro, de Huerquen comunicación en colectivo
Diseño gráfico:
Sebastián D´Amen
Coordinación y revisión:
Acción por la Biodiversidad

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