Abuso sexual de menores: Detienen en la Plata a un profesor de básquet

Abuso sexual de menores: Detienen en la Plata a un profesor de básquet

11Dic21 0 Por Tramas

La justicia imputó y detuvo a Gerardo Tomás Ponce, profesor de basquet de categorías menores en distintos clubes de la ciudad por el delito de “abuso sexual simple, abuso sexual agravado con acceso carnal y con grave daño a la salud mental”.



En el club no había profe más querido por sus alumnos que “Bochín”. El entrenador de básquet de las categorías infantiles se hacía querer. Y no sólo por los chicos, también por los papás y las mamás. Al punto que algunos se iban de vacaciones y dejaban a sus hijos con el profesor.
Lo querían tanto al profe que cuando por alguna razón, nunca explicitada, las autoridades del Club Juventud decidieron desprenderse de tan carismático director técnico, lo acompañaron a su nuevo club, el Sudamérica.
Para sorpresa de algunos y no tanta, de otros, Gerardo Tomás Ponce, alias “Bochin”, ha sido detenido por abusos iniciados en 2005 y que en el caso de una de las víctimas se continuaron durante seis años. Los abusos fueron cometidos en espacios de los Clubes Juventud y Sudamérica y domicilios particulares.
Siendo entrenador del Club Juventud, “Bochin” tuvo una causa en 2007 por grooming, que en esos años no estaba legislado, mediante correos electrónicos enviados a un menor, que es su momento se comprobó que salieron del equipo de su domicilio familiar. Pudo seguir cometiendo delito porque hubo personas que no quisieron dar crédito a estas primeras acusaciones, porque hubo silencios y seguramente, en algunos directivos, miedo al escándalo.
Ayer Gerardo Tomás Ponce quedó a disposición judicial luego de que la fiscal María Eugenia Di Lorenzo (UFI 17) pidió su inmediata detención y la orden fue concedida por el Juzgado de Garantías 4. La policía detuvo al acusado y allanó su vivienda secuestrando material informático y de interés para el caso.
El mundo del Deporte donde todavía se mantienen ciertos códigos de “lavar los trapos sucios en casa” tendrá que ampliar la cabeza para adaptarse a los nuevos tiempos, no barrer bajo la alfombra, asumir las responsabilidades, cuidar los vínculos que se generan en sus instituciones y escuchar a las víctimas. Sólo así podrá aportar a educar jóvenes más libres y más capaces de hacerse cargo del dolor ajeno.

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