Una ley para el tango y desde el tango

Una ley para el tango y desde el tango

11Dic21 0 Por Daniel Campione

El pasado dos de diciembre se presentó en la Cámara de Diputados de la Nación el proyecto de creación del Instituto Federal del Tango Argentino (IFTA), una iniciativa destinada a la defensa y fomento de la actividad tanguera. Conversamos con una de las impulsoras para comprender mejor el proceso que llevó al proyecto de ley.

El propósito es que el IFTA pueda constituirse como una instancia representativa y democrática, con participación de cultores de las distintas actividades ligadas al tango de las diferentes zonas del país. Y que aúne a los rasgos democráticos un nivel profesional que no equivalga a cristalización burocrática sino a conocimiento profundo de la actividad y dedicación plena a su promoción. La designación de los “delegados provinciales” debe partir de un mecanismo de concurso público y abierto, por ejemplo.

Se suma una perspectiva de organismo planificador. El proyecto prevé la aplicación de un “Plan Federal de Fomento y protección del tango”, de cuatro años de vigencia.

Pandemia y después…

En gran medida el armado y presentación del proyecto ha sido una derivación de la pandemia, cuyas consecuencias afectaron al tango con particular agudeza y pusieron de manifiesto las vulnerables circunstancias de la actividad. La situación de desprotección se encuentra bien descripta en el “marco referencial y antecedentes” que acompañó al proyecto de creación del IFTA: “Esta falta de instrumentos legislativos se manifestó claramente cuando estalló la pandemia, por todos conocida y sufrida, que puso en evidencia la falta de políticas culturales integrales y federales para el fomento del sector y la protección de sus trabajadores/as, que mayoritariamente participamos en un sistema de trabajo en condiciones de precarización.”

Y más adelante: “La pandemia llevó a la casi extinción de la actividad presencial del tango en gran parte de sus manifestaciones.  Y también impulsó el surgimiento entre sus trabajadores y trabajadoras de decenas de organizaciones, agrupaciones y asambleas de diverso orden que intentaron, e intentan, suplantar con su accionar la falta de ordenamiento  legislativo necesario para el sostenimiento del género y la vida laboral de sus integrantes”

Para allegar información e impresiones acerca de esta iniciativa conversamos con Viviana Parra, bailarina y profesora de tango con casi treinta años en la actividad. Viviana ha tenido oportunidad de presentarse en escenarios de Broadway y de hacer giras que incluyeron a decenas de ciudades europeas. Lo que no obsta para que en la actualidad tenga “base de operaciones” en el Gran Buenos Aires, en el partido de San Vicente. Allí conduce la Escuela Municipal de Tango de San Vicente (ES.TA.MU.SA). De lo mundial a lo local.

A partir de ese bagaje Viviana es integrante de la Mesa Tango Danza, que ha elaborado e impulsa el proyecto de ley que nos ocupa.

Nos comenta que el trabajo de elaboración del proyecto fue arduo. En plena pandemia los cruces en las milongas entre compañerxs de la actividad, si no cotidianos al menos un par de veces por semana, se perdieron. Hubo que recurrir al trabajo virtual, por zoom. Existieron coincidencias y discrepancias, colectivos que se alejaron mientras otros se incorporaban. Un difícil transcurso que permitió arribar a un proyecto consensuado.

Viviana reflexiona acerca de que la pandemia dejó en evidencia que el tango no contaba con apoyo oficial, que existía una situación de indefensión. Con muchas fuentes de trabajo, con posibilidad de desempeñarse en el exterior, pero en un marco precario, que la interrupción de la actividad puso al descubierto. Se necesitó incluso trabajar en la obtención de la ayuda más elemental e inmediata: Bolsones de comida y ropa. Se organizaron festivales y actividades virtuales que pudieran generar trabajo, suplir aunque fuera en parte la supresión de actividades motivada por la pandemia.

A partir de todo ese trabajo orientado a la atención de los requerimientos más básicos se fortaleció la idea de que se necesitaba un armado institucional, con rango estatal, que protegiera, defendiera y promoviera la actividad tanguera hacia el futuro.

Viviana considera que en todos estos aspectos es importante valorizar lo específico del trabajo con el tango. Cita el ejemplo del programa Pro Danza en el que hace un tiempo se convocó a concursar por primera vez con proyectos de tango. Sin embargo en el jurado no había nadie ligado al género. Sólo previa observación de su parte se subsanó.  Hay obstáculos que son difíciles de resolver, pero con trabajo se logra. Utiliza la metáfora de que se atraviesa “un laberinto lleno de paredes” y con decisión y esfuerzo se logra demoler a algunas.

A la hora de evaluar rasgos sustantivos del proyecto menciona el federalismo, el componente democrático y que la promoción y fomento del tango quede a cargo de representantes de sus protagonistas.

Un trabajo de conjunto para todo el país

Comenta que es muy importante el carácter federal del Instituto, como un modo de apuntar a la descentralización de la actividad tanguera en toda la extensión del territorio nacional. El tango es orgullosamente porteño en su origen, afirma, con proyección en todos los ámbitos del país, por eso la centralidad del carácter federal. Muchas veces eso no se visibiliza. Se acepta que alguien en Europa o Asia puede bailar bien el tango y cuesta comprender que haya excelentes bailarines de tango, por ejemplo, en Jujuy. Hay que avanzar en la descentralización, que en las provincias puedan tener acceso a los beneficios, a la educación en el género y a las posibilidades de trabajo.

Agrega Viviana que un carácter diferencial del proyecto presentado el día dos de diciembre respecto de otros, es que apunta a crear funcionarios rentados, que tengan una dedicación profesional a la actividad. Sobre una base de gente “del palo”, no de personas de la política o del ámbito de la cultura en general. Trabajadores del tango en algunos de los variados roles vinculados con la creación y sustentación del género.  

Existe otro proyecto de ley, anterior a este en unos meses e impulsado a su vez por colectivos vinculados a la actividad. Hay fuertes similitudes entre uno y otro, pero el más reciente refuerza la injerencia directa de la gente del tango y propone la profesionalización, mientras el otro prevé la participación ad honorem.

Esta implicación directa ya estuvo presente en el armado. Viviana nos cuenta que el colectivo impulsor ha sido La Mesa Tango Danza, que  a su vez es un conjunto de colectivos integrados por profesionales, que se nuclean para reflexionar y accionar sobre temas específicos de la actividad. Las organizaciones que conforman la mesa son: Aires del Sur Tango, Asociación Civil Cambalache, Consejo Tango Danza (CTD), Red Nacional de Tango (RNT) , Plataforma de Tango Escénico Actual (PlaTEA), Tango Queer, Escuela de Tango Municipal de San Vicente (ES.TA.MU.SA).

Lo local y lo nacional, la veteranía y la juventud, diversidades y disidencias, distintos afluentes han convergido para permitir este trabajo colectivo.

Viviana tiene conciencia de que el camino para llegar a una ley es largo y trabajoso. Lo importante es comenzar a transitarlo y eso es lo que se ha hecho. Califica a la presentación del dos de diciembre como “hermosa, emocionante y rara”. “Para los bailarines estar ahí en el Congreso, fuera de su marco habitual, presentando un proyecto de ley fue ‘muy emotivo’.”

Se estima que cerca de 2500 personas han estado involucradas de un modo u otro en la iniciativa que ha permitido conducir al proyecto y deberá seguir su senda en dirección a una ley. Y si esa aprobación se concretara, enfilarse a su puesta en práctica. Un camino de acción colectiva digno de ser imitado.

Los lineamientos del proyecto pueden consultarse aquí:

Imagen principal: Integrantes del Consejo Tango Danza en la cámara de Diputados. Foto tomada por Diego Braude.

Daniel Campione

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