La sociedad y el crimen

La sociedad y el crimen

12Dic21 0 Por Daniel Campione

Cayetano Santos Godino, alias “El petiso orejudo” es uno de los criminales más famosos de los anales policiales de nuestro país. María Moreno, escritora magistral y asimismo una gran periodista, proporciona una visión con mucha hondura del personaje, que lo encuadra en todo un ordenamiento social.

María Moreno

El petiso orejudo

Buenos Aires. Tusquets editores. 2021

301 páginas.

El reciente libro de María Moreno, constituye una obra ejemplar. Trazada en torno al famoso criminal cuyo apodo le da título, María despliega una envidiable gama de recursos.

 Excede con amplitud el marco de la crónica policial para explayarse sobre la sociedad de la época y la ciudad de Buenos Aires en particular. El escenario son los barrios del sur de la urbe, ámbito de las andanzas del Petiso. Moreno es precisa en los datos de la geografía urbana. Proporciona direcciones exactas, describe baldíos, corralones, calles de tierra, todo enmarcado entre la modestia y la miseria lisa y llana.

La vida en los conventillos es casi un personaje más, incluso se hace hincapié en las reacciones de sus habitantes en respuesta  a los crímenes de Godino. Y las peculiaridades de sus testimonios acerca de los asesinatos del después famoso criminal.

Aparece el mundo del trabajo en fábricas insalubres y los personajes característicos del paisaje callejero de aquellos tiempos. Se hace mención del trabajo infantil, con pantallazos acerca del trabajo de lxs niñxs en cristalerías o fábricas de fósforos.

La autora nos muestra las vidas de varones sometidos a jornadas laborales interminables, a cambio de un salario o por cuenta propia, y de mujeres abrumadas por la prole numerosa y la servidumbre doméstica. Aquí y allá destacan los ramalazos del anarquismo, mensaje emancipador en esos ambientes plagados de miserias.

Presta mucha atención al tratamiento del caso en las esferas policiales y penales. Aparecen desde los agentes de investigaciones hasta los jueces, las eminencias de la criminología, la psiquiatría forense, los estudios penitenciarios y hasta la pedagogía. Todos son personajes importantes del libro. Hay pasajes que hasta se pueden analizar como una sociología de los modos de pensamiento y el saber de pretensión científica de entonces.

 Moreno transmite un vívido retrato de la intelectualidad de la generación posterior a la de 1880. Aquella ya no era la elite decimonónica de gentleman, sino una pléyade en la que abundaban los descendientes de inmigrantes o inmigrantes ellos mismos, que escalaban a las cumbres del prestigio científico y social, apalancados por el robusto predominio del positivismo.

Las figuras son identificadas con nombre y apellido: El penalista Jorge Coll, el psiquiatra y titular de un hospicio Domingo Cabred, el médico legista al servicio de la policía Francisco de Veyga, el sociólogo y especialista en criminología Francisco Ramos Mejía, el pedagogo Víctor Mercante, El infaltable José Ingenieros es mencionado al pasar.

Tres de estos personajes ocupan un pasaje a través de un diálogo extenso y chispeante. Alternan allí la vanidad de quienes se pretenden “sabios” con los resabios del origen social modesto de algunos de ellos.

En cuanto a la pintura del Petiso y sus delitos es precisa sin arranques morbosos. Una ferocidad sin ruido, que tanto mata como provoca incendios. Una criminalidad torpe; son más las veces que falla que aquellas en que cumple sus objetivos.

El Petiso Orejudo - Maria Moreno - Tusquets | MercadoLibre

Su personalidad y sus crímenes son analizados tanto desde las miradas propias de los primeros decenios del siglo XX como de una reflexión a partir del tiempo presente, más distanciada. Se pone en juego su personalidad poblada de rasgos infantiles, sus impulsos asesinos inmunes al arrepentimiento y hasta a la comprensión de la gravedad de sus actos.

Se ha criado en un ámbito opresivo, bajo la égida de un padre violento, analfabeto, sin el menor paso por la escuela. Los encargados de juzgarlo son reacios a tomar en cuenta esos factores. Aún manda el pensamiento de Césare Lombroso, vertebrado en torno a la creencia de que el criminal nace como tal, con su perversión reflejada hasta en los rasgos fisonómicos.

El sistema judicial lo envía primero a un hospicio para dementes, donde el trato es tolerable. Luego da un giro más represivo y lo recluye en penitenciarías, para culminar en el ominoso penal de Ushuaia donde habitará por décadas, entre palizas y calabozos de castigo, para morir allí en 1944.

El Petiso se ensañó sobre los débiles, niñxs y adolescentes. La modalidad de los homicidios y tentativas frustradas fue particularmente escabrosas: Estrangulamientos con piolines, clavos que perforan el cráneo. Tal modus operandi y sus hábitos hostiles le traen la animadversión de los otros presos, que suelen agredirlo.

En la prisión del extremo sur se cruza con Simón Radowitsky. De nuevo la fe libertaria con su prédica y acción rebelde frente a la sociedad injusta.

Un trabajo exhaustivo y apasionado.

La escritura de María Moreno en este libro se despliega con maestría y verosimilitud. Desde la prosa nerviosa del periodismo de investigación hasta la creación de diálogos ricos y perspicaces. Explora lenguajes diversos, reproduce la prosa presuntuosa de los “doctores” y asimismo el castellano dificultoso y mixturado de los inmigrantes. Incluso intercala poemas mordaces firmados por “un poeta macabro de la más exquisita y tropical imaginación”.

Todo el trabajo revela una investigación cuidadosa. Se nota la lectura de expedientes, otras piezas de archivo y la prensa de la época, algunos de cuyos pasajes reproduce. El libro de reciente edición reelabora una lejana primera versión, de la década de 1990. Una relación tan prolongada con el tema trasluce una implicación profunda, que se manifiesta en cada página.

¿Estamos ante una novela? ¿Un ejercicio de “no ficción”? También puede ser leído como un ensayo cautivado por el “abajo social”: La acción transcurre en épocas de prosperidad y “modernización”, nada de eso llega a las clases subalternas, perseguidas por estigmas de “degeneradas” o acusadas de profesar ideologías “antisociales”.

No importan mucho las clasificaciones, preferible es la certeza de que estamos ante una joya, una escritura que arrostra tanto el atractivo intelectual como una lectura apasionada, incapaz de soltar el libro hasta su conclusión.

Daniel Campione

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