Héctor Béjar: “La línea roja entre la honestidad y la corrupción se ha borrado en el Perú”

Héctor Béjar: “La línea roja entre la honestidad y la corrupción se ha borrado en el Perú”

15Dic21 1 Por Jesús Rojas

Héctor Béjar, fue Canciller durante los primeros días del gobierno de Pedro Castillo, pero debió renunciar debido al pedido que le hizo el ex Premier Guido Bellido, quien se sintió amenazado por la presión de La Marina de Guerra del Perú. Además, fue uno de los fundadores del Ejército de Liberación Nacional (ELN,) en los años 60´. Béjar sostiene que se integró al gobierno de Velasco porque consideró que “fue una revolución no realizada por guerrilleros, sino por grupo de militares”.



El sociólogo, escritor y artista plástico Héctor Béjar, analizó la situación del país, el gobierno de Pedro Castillo, quien sigue siendo hostigado por los medios de comunicación y por parte de los grupos mafiosos que quieren destituirlo. Además, abordó sobre Sendero Luminoso y el MRTA, la situación internacional, e hizo un recorrido sobre su militancia en su juventud, su pasó por la guerrilla, y posteriormente, su incorporación al gobierno de Velasco Alvarado.


“La derecha nunca va a aceptar a Castillo, siempre van a querer derrocarlo, vacarlo, pero menos mal que la derecha tiene el mundo en contra en este momento” sostuvo Béjar. “El gobierno de Castillo me parece un gobierno débil, acosado, insultado todos los días, desacatado abiertamente. Al presidente no se le puede insultar, no se le puede decir lo que le están diciendo, eso se llama desacato. Han roto todas las reglas”.
“En todas esa condiciones, también creo que la gente del gobierno como es heterogénea, como que tampoco tiene una línea clara ya en términos de medidas a adoptar, no tienen propuestas que puedan consonar con lo que la gente quiere en este momento”, manifestó el sociólogo; y agregó: “Lo único bueno es la vacunación porque tiene un ministro decidido, eficiente que trabaja día y noche para cumplir su meta”.
“Respecto a la gente que está atemorizada y harta de la minas, todavía no hay nada, respecto a la gente cansada de los delincuentes, tampoco hay nada. Por lo menos debería planificar y diseñar algo el gobierno. Sobre las ollas populares no hay nada, y de eso es lo que la gente come. ¿Y la movilización del pueblo?, ¿qué reunión ha habido con el pueblo?”, se preguntó Béjar.


Cabe señalar que un sondeo de opinión publicado a fines de noviembre por el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) arrojó que solo el 25% de los encuestados aprueba la gestión de Pedro Castillo. Además, un 62% piensa que el presidente no concluiría su mandato y un 31% opinó lo contrario. En comparación con el mes anterior, el 35 % apoyaba al mandatario, lo cual significa una caída del 10%.
Consultado sobre las convocatorias a las movilizaciones populares sostuvo que “los partidos le tienen miedo a la gente”. Cabe mencionar que el Congreso peruano aprobó una Ley que establece la “suspensión” de las elecciones primarias para “elegir a los candidatos”, siendo un retroceso para la democracia y es la vuelta a un sistema corrupto donde solo decidirán las cúpulas de los partidos.
¿Por qué será que el Perú le tiene miedo a las transformaciones? El historiador Jorge Basadre decía: “El Perú es un país que oscila entre la parálisis y la epilepsia”. ¿Entonces, será por ello que vivimos una etapa de una profunda y armoniosa paz, a pesar de la agudización de las desigualdades sociales? ¿Será por eso que los peruanos han naturalizado las privatizaciones y no tienen problema en endeudarse para vivir o morir en el contexto de la actual pandemia? El Perú no puede tener como opción condenarse a la parálisis, sino tiene que acercarse a la añorada “epilepsia” para construir un país “más humano y justo”.


“Mí tesis es que estamos viviendo la agonía final de la ex derecha peruana, ahora, convertida en un grupo de mafiosos que nació con el guano”
Lo que sucede en el Perú es que los partidos de izquierda no tienen la voluntad de construir colectivamente un proyecto a largo plazo. La ética y la política por el momento siguen siendo irreconciliables, más allá de ello, la llamada izquierda peruana sino hace una gestión honesta podría fracasar en unos años dando pase libre a los grupos mafiosos de la derecha. Si llega a suceder eso, los grupos de izquierda se pondrán a pensar lo que decía el Pepe Mujica: “Si a la izquierda le toca perder terreno, que lo pierda y aprenda”.
Consultado sobre la derecha peruana, Béjar explicó que “mí tesis es que estamos viviendo la agonía final de la ex derecha peruana, ahora, convertida en un grupo de mafiosos que nació con el guano”. Según su mirada consideró que con ese dinero se formó “la primera oligarquía peruana”, que duró hasta el año 1968, año en el cual el gobierno de Velasco le da un “golpe fuerte” que desgraciadamente no fue mortal.
Esos grupos se reiniciaron tras el derrocamiento a Velasco, pero entraron en crisis en los años 90. ”Ahora vienen dando sus últimos suspiros porque no tienen nada, no tienen ideas, ni propuestas, no tienen líderes, nada. Solamente tienen plata”, analizó el escritor. “Creo que nos encontramos en una situación en que la oligarquía peruana está muriendo, se niega a morir y la izquierda peruana está en plena etapa infantil”. “Este es nuestro problema, porque sería la izquierda la que tendría que reemplazar a esa derecha moribunda, pero no puede, y eso es Castillo, porque representa eso”, dijo. Y en relación a la izquierda opinó que “no tienen tampoco en este momento líderes con capacidad prepositiva, con firmeza. Los que aprenden más o menos y estudian quieren ser de centro, no quieren ser de izquierda”. A veces, algunos se preguntan: ¿Qué se puede esperar de la izquierda? La historia ha demostrado que no solo la derecha ha sido culpable del desastre que pasa en el Perú, sino que en menor medida también la izquierda tiene responsabilidad, sino volvamos a los años 90 donde la izquierda apoyó a la dictadura de Fujimori, y no solo eso, si buceamos décadas más atrás, también podemos notar como colaboró con el régimen de Odría. “Vamos a tener presente al fujimorismo por mucho tiempo, probablemente no como fujimorismo pero esa corriente refleja muchas cosas sociales que realmente existen” Por otra parte, respecto a una posible unificación de la izquierda para las próximas elecciones municipales y regionales indicó que “no tengo ninguna esperanza, porque por la información que tengo es que cada partido inscripto está tratando de generar sus propias candidaturas y sus propias inscripciones. Ojalá les vaya bien”. En relación al fujimorismo detalló que “vamos a tener presente al fujimorismo por mucho tiempo, probablemente no como fujimorismo pero esa corriente refleja muchas cosas sociales que realmente existen”.

“No existen valores prácticamente en este momento, la gente hace lo que puede para sobrevivir. Entonces, la línea roja entre la honestidad y la corrupción se ha borrado en el Perú, y eso es hace muchos años”. Para Béjar el Perú se divide en tres: tienes el medio fujimorista, el que protesta y el indiferente. ¿Eso somos? ¿Estamos condenados a ser un país miserable que no cesa en prologarse en el tiempo? El Perú sigue siendo un país complejo donde el neoliberalismo ha penetrado en nuestras subjetividades y nos han moldeado y nos han construido una forma de concebir la vida. ¿Los peruanos tendremos la capacidad de crear un proyecto transformador que supere todas estas estructuras que nos sumergen en la corrupción, el egoísmo el individualismo y todos esos males que aquejan a nuestra sociedad? Según el escritor, el Perú cuenta con una cartera de 41 proyectos mineros, de los cuales gran parte van a ser en las “cabeceras de cuencas”. Duele imaginar un país con 41 grandes agujeros, con esa minería a cielo abierto que Costa Rica y otros países han prohibido. “Las minas son las que nos van matar. Entonces, alternativas: el Perú puede perfectamente con la gente pobre, con los agricultores y con los pescadores artesanales alimentarse, simplemente, si los apoyas desde el Estado”.

“Las minas son nuestra maldición. Los saqueadores vinieron a buscar el oro y se lo llevaron, durante 300 años. En un mes Yanacocha –mina de oro más grande de Sudamérica- se lleva más de lo que los españoles se llevaron en 300 años”, precisó el sociólogo; y se quejó que “esas minas trabajan con grupos muy pequeños de trabajadores altamente calificados, son minas prácticamente automatizadas que no generan empleo”.

La guerrilla de los 60 y el gobierno de Velasco Alvarado

El proceso guerrillero en el Perú empieza en 1961, que es el primer intento de armar una guerrilla y va hasta 1966, pero para Béjar se extiende hasta 1967. “Ya el año 1961 yo estaba en un grupo con Guillermo Lobatón y con Juan Pablo Chang, que queríamos hacer una guerrilla”, sostuvo. “Yo caí preso en el 1966, pero en 1967, muere en octubre Ernesto “Che” Guevara, eso es todo un solo proceso, porque no es solamente una sucesión de hechos en el Perú, sino en otros países simultáneamente, como en Bolivia, Brasil, Paraguay, Argentina, Guatemala, Nicaragua, etc.”, señaló el sociólogo; y agregó: “Es la primera generación guerrillera de la cual muchos compañeros han sido olvidados, no figuran en las historias, pero es todo un movimiento continental que surge desde Cuba, a partir de 1962”. Era un contexto donde en 1959 había triunfado la Revolución Cubana y el gobierno de Estados Unidos no paraba de hostigar a la isla. En enero de 1962, retiraron a Cuba de la OEA (Organización de Estados Americanos), y en febrero del mismo año más de un millón de cubanos llenaron la Plaza de la Revolución, y aprobaron la Segunda Declaración de La Habana, que es la que convocó a la revolución en Latinoamérica. “Es la primera generación guerrillera de la cual muchos compañeros han sido olvidados, no figuran en las historias, pero es todo un movimiento continental que surge desde Cuba, a partir de 1962” “Este es todo un proceso que termina en octubre de 1967, con la muerte del Che, eso no significó que la lucha guerrillera haya terminado en América Latina, lo que terminó es el proceso guerrillero liderado por Cuba” explicó Béjar. Posteriormente, en 1968 viene el gobierno de Velasco Alvarado. “Me incorporo porque no creo que haya sido un proceso reformista”, enfatizó el sociólogo; y añadió que “fue una revolución no realizada por guerrilleros, sino por grupo de militares”. En los años 60 en el Perú operaban la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN) del cual formaba parte Béjar y el poeta Javier Heraud –asesinado en 1963-, y también el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) liderado por un ex aprista Luis de La Puente Uceda. Estos dos grupos no lograron a unificarse porque sus discrepancias tenían que ver con diferencias de tácticas, a pesar de que consideraban que tenía que haber un movimiento guerrillero para hacer la revolución en el Perú.
Cabe resaltar que la muerte de Heraud marcó a una generación llegándose a convertir en un héroe, y qué incluso, el por entonces joven Vargas Llosa le dedicó un discurso cuando ganó el Premio Rómulo Gallegos, en 1967. El Nobel de Literatura en sus inicios también fue un defensor de la Revolución Cubana, hasta que en los años 70` hizo un viraje a la derecha más reaccionaria, volviéndose un defensor acérrimo de los grandes banqueros y apoyando a candidatos que representan las dictaduras, como por ejemplo, el caso de Keiko Fuimori.
Consultado sobre el SINAMOS (Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social), creada durante el gobierno de Velasco Alvarado, Béjar precisó que “estuvo bien preparado el SINAMOS. Estuvo mal el paralelismo, eso es clarísimo. Pero el paralelismo no lo armó el SINAMOS”.
“El gobierno militar no era un gobierno homogéneo, en ella había muchas tendencias. Había una tendencia anticomunista, gente que creía que todos éramos comunistas. Esos militares empezaron a formar lo que se llamó la misión, que fue una comisión de militares que empezó a organizar organizaciones paralelas con mucha corrupción, pero nosotros no estábamos en eso, nosotros estábamos en contra”.
“Entonces fue un proceso bien complicado, y más bien el divisionismo no nace del grupo mismo de Velasco, sino nace de los militares fachos o de los izquierdas ultras”
Cabe mencionar que el SINAMOS articulaba diferentes organizaciones para darle sostén al gobierno de Velasco, se podría decir, que funcionó como su base social. En esos tiempos hubo un proceso masivo de organización sindical en el cual las agrupaciones no tenían nada que ver con el gobierno, sino que eran trabajadores que luchaban por sus derechos.
“Todas estas organizaciones que eran artificiales poco a poco fracasaron y la que se mareó total y, además, la que la formamos todos fue la CNA (Confederación Nacional Agraria), pero esa no la rompió los anticomunistas, sino la rompió los comunistas”, señaló Béjar; y continuó: “Entonces fue un proceso bien complicado, y más bien el divisionismo no nace del grupo mismo de Velasco, sino nace de los militares fachos o de los izquierdas ultras”.
En los años 60´ los patrones se hacían cargar por los indios, quienes estaban vedados de transitar por las veredas de las plazas urbanas. Incluso los amos podían cortarle las orejas sin motivo alguno, los indígenas eran tratados peor que animales. En el ingenio azucarero de Casa Grande había un lema que decía: “Reza, trabaja y calla”. En ese contexto Velasco llega al poder y toma medidas revolucionarias, una de ellas es la Reforma Agraria, la cual afectó directamente a la oligarquía y, además, convocó a diversas organizaciones para transformar el Perú en beneficio de los más humildes. “Yo no he cambiado, yo sigo estando abajo”, le dijo Velasco a uno de los campesinos que lo fueron a ver al Palacio.
En relación a la discordia con el líder campesino Hugo Blanco, Béjar detalló que “mí guerrilla tenía como objetivo apoyar a Blanco. Ahora, la discrepancia se da porque él no creía en la guerrilla”. En esos tiempos Blanco veían con buenos ojos lo que había sucedido en Bolivia con el movimiento minero.
En Bolivia había un gobierno de los sindicatos, con milicias en todas las zonas mineras donde no entraba el gobierno boliviano. “Tanto él como yo estábamos equivocados en ese momento. Teníamos una apreciación incorrecta de las cosas” recordó el sociólogo; y dijo: “Con Hugo fuimos muy amigos desde la universidad, después nos separamos y nos embroncamos. Él estaba violentamente contra Velasco, pero pasaron los años y después ya nos hemos visto”.
En referencia al balance de la administración del gobierno de Velasco, Béjar expresó que “fue un gobierno heterogéneo, militar, gobernado y liderado por un pequeño grupo de alta calidad y de una gran honestidad. Yo los he conocido prácticamente a todos, ninguno de los militares robo habiendo podido hacerlo, todos murieron en la pobreza y a mí me consta que eran gente que realmente creían en lo que estaban haciendo. Nunca más yo he visto ese entusiasmo, esa honestidad, ni siquiera, incluso, en la izquierda”.
“Yo valoro mucho eso porque los tipos ni tenían porque arriesgar tanto, porque habían llegado a ser generales, tenían todos los privilegios de la época y, sin embargo, sabían y creían que había que cambiar el Perú”.


Sobre Sendero Luminoso y MRTA
Según Béjar “las guerrillas se degeneraron” después de la “muerte del Che”. En el Perú, después de muchos años aparece el MRTA (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru). “Eran apristas, tenían todas las malas costumbres del APRA, yo nunca creí en ellos; empezaron a hacer cosas como secuestros de los cuales no han dado cuenta, y que son verdaderos crímenes. Ciertamente han tenido mártires, eso hay que reconocer”, manifestó.
“Ni hablar de Sendero Luminoso (SL) porque eran la degeneración total, porque era matar gente pobre. No tienes ni un solo hombre -con eso no estoy diciendo que se tenga que matar gente, porque no creo que la revolución sea matar gente-, ni uno solo de los grandes ricos peruanos fue víctima de un atentado de Sendero, todo fue gente pobre”.
“Lo que yo he dicho es que la CIA, el servicio de inteligencia y La Marina estuvieron metidos en Sendero”
Ante la controversia de que si SL fue una creación de la CIA indicó que: “Yo no dije que fue un invento de la CIA. Lo que yo he dicho es que la CIA, el servicio de inteligencia y La Marina estuvieron metidos en Sendero”.
“Sendero estaba desde los 80 hasta el 92, ¿Tú crees que durante 12 años los servicios de inteligencia peruanos han sido incapaces de penetrar Sendero?”, cuestionó Béjar. “Si ellos dicen que no tuvieron nada que hacer con Sendero, entonces están aceptando que eran unos inútiles. Todos sabemos porque se ha revelado que, Guzmán –fundador de SL- estuvo a punto de ser detenido varias veces, y su detención fue parada por el poder político, tanto por García como por Fujimori, porque no les convenía que Sendero no existiera”.
“Está ampliamente probado que si Guzmán cae no es por Fujimori, sino es por el GEIN (Grupo Especial de Inteligencia del Perú) que es anterior a Fujimori, más bien Fujimori quería liquidar a Sendero vía el Grupo Colina”, analizó. Cabe señalar que Vladimiro Montesinos -ex asesor del dictador Fujimori, ex capitán de La Marina y agente de la CIA- tuvo una estrecha amistad con Abimael Guzmán, quien murió en prisión, en septiembre del presente año.
“Memorias de un soldado desconocido”, es un libro autobiográfico de Lurgio Gavilán, en ella el autor narra como de niño por seguir a su hermano se incorporó a las filas de SL, logrando su ascenso en la guerrilla a muy corta edad; y de cómo antes de cumplir los 20 años, fue capturado y posteriormente incorporado al ejército como colaborador. En relación a ello, Béjar precisó que “es obvio, es lógico, cualquiera que haya estudiado mínimamente teoría revolucionaria o teoría de inteligencia sabe que lo elemental es penetrar al enemigo”.


La cuestión internacional
Para Béjar la situación regional se trata de un “largo proceso”, de una larga marcha que en cierta forma tiene sus impedimentos. “Han matado a gente de izquierda por miles, han torturado y no han podido. Esa izquierda que la derecha latinoamericana oligárquica detesta es inmortal, no van a poder con ellos, pero por el momento están limitadas por el extractivismo, es limitada porque es una izquierda vigilada por las fuerzas armadas”.
“Yo creo que esa situación no se va a resolver en América Latina, sino que se va a resolver en el mundo”
Según el sociólogo, la izquierda es “vigilada” desde Andrés Manuel López Obrador en el “Norte” hasta Alberto Fernández en el “Sur”, pero considera que eso es “solo por ahora”. “Yo creo que esa situación no se va a resolver en América Latina, sino que se va a resolver en el mundo”, dijo; y añadió: “Sigo pensando como los astrónomos, en una alianza de los astros. Cuando los astros coincidan esto se va a resolver. Y los astros en estos momentos son Rusia, China, India, Inglaterra, Francia y un EE.UU., en decadencia que ya no puede poner orden”.
“Entonces, así como en el siglo XIX Inglaterra fue nuestra salvación y si no hubiera sido por ellos todavía seriamos parte del imperio español. Así también ahora -no sé si la China porque no les interesa financiar ninguna revolución en ninguna parte del mundo-, quizá a Rusia puede interesarle, pero por el momento simplemente esto va a seguir así”.
Así mismo, Béjar advirtió que “este impasse va a tener que resolverse porque hay elementos en el mundo que ya están fuera de la órbita política y que tienen que ver con la economía y sobre todo con la naturaleza”.
Claramente, el problema que nos involucra a toda humanidad es el daño ocasionado al medio ambiente, como por ejemplo, el calentamiento global, la agroindustria, la deforestación, el modelo extractivista, etc. En ese sentido, es una obligación comprometerse por defender la naturaleza porque luchar por un mundo más justo sin tener en cuenta a nuestro planeta es caer en el desprecio a la vida. Cuidar la casa que todos habitamos es seguir el legado del ambientalista Chico Mendes, cuando decía: “la ecología sin lucha social, es solo jardinería”.


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