Identidad biológica. Identidad política

Identidad biológica. Identidad política

16Dic21 2 Por Alfredo Grande

El concepto teórico y político de “cultura represora” abarca mucho pero no aprieta poco.  Más bien aprieta mucho.

En el lenguaje encubridor y profundamente hipócrita de los politólogos delivery, para apretar mucho es necesario la voluntad política. Traduzco: la fe. Que es otro de los nombres del deseo. Sin quedarnos enclaustrados en su hálito religioso, me gusta creer que la fe (el deseo) mueve montañas (la cultura represora) En los conceptos del análisis institucional, la fe es la profecía fundadora. Y es la dimensión del por venir, que la cultura represora clausura con su mandato de que todo pasado fue mejor. Pero hay batallas donde logramos una victoria sin final… “El día martes 14 de diciembre de 2021 será publicado el edicto judicial en el Boletín Oficial en el marco del proceso de amparo colectivo que lleva adelante la Asociación Civil “Búsquedas Verdades Infinitas”, que tiene como demandado al Estado Nacional, por el tráfico y la venta de menores en todo el territorio de la República Argentina. Éste proceso, busca que todas las personas humanas que fueron víctimas de sustitución de identidad, personas en búsqueda de su identidad biológica y/o sus familiares interesados en la búsqueda, SIN CONDICIONAMIENTO ALGUNO tengan acceso al banco genético y a la contención necesaria para las víctimas”

Verdades, o sea, verdades rebeladas con B y no verdades reveladas con V. Las verdades infinitas son otra forma y muy necesaria de referirnos a lo fundante. A la esencia. A lo que podemos denominar la “naturaleza natural y a la naturaleza cultural”. Si el origen biológico es adulterado, el destino cultural es confiscado. Y no habrá diferencia entre quienes lo hacen y entre quienes lo ocultan. La sustitución de la identidad originaria biológica es el primer paso. El segundo es la restitución de una identidad no originaria donde la filiación perversa, donde la letra con sangré entró, consuma el fraude identitario. Y el tercer paso es cuando el Estado abraza al victimario y mata con la indiferencia, la impunidad y la complicidad, a la víctima.  Pero las víctimas no son pasivas. Al menos, no siempre.  Verdades Infinitas lo está demostrando.

Por eso me recuerda un trabajo que escribí en el año 2001, para un Congreso Internacional de Abuelas de Plaza de Mayo. Su título: “Matar el futuro”. Es un análisis político e institucional de la película “Terninator”. Extraigo un breve párrafo. “El saber de la máquina es preciso: no es posible modificar la determinación histórica, porque los hombres siempre resistirán la opresión, siempre de una forma u otra buscarán la libertad, siempre lucharán con armas diversas (con la espada, con la pluma y la palabra, como se cantaba alguna vez). Siempre encontrarán a los líderes para que los conduzcan a una victoria sin final, que como señalara Gregorio Baremblitt, no es lo mismo que una victoria final. Al no poder modificar la determinación histórica, entonces la máquina opta por la determinación biológica. La destrucción del cuerpo que engendrará otro cuerpo. El cuerpo de la madre y de su hijo futuro. TERMINATOR quiere destruir en la mujer Sarah, la futura madre de John. TERMINATOR sabe que tiene que destruir, aniquilar el último fundamento de la existencia, la inevitable unión entre los cuerpos de la mujer y el hombre, que engendrará al líder. La determinación biológica es aniquilada con la desaparición física.”  Verdades Infinitas logrará que nada ni nadie pueda matar nuestro futuro.

Alfredo Grande  

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