Derogan la zonificación minera en Chubut

Derogan la zonificación minera en Chubut

21Dic21 0 Por Guillermo Cieza

El Gobernador Mariano Arcioni dice ahora que hay que escuchar “todas las voces”. La Legislatura derogó la ley que aprobó hace menos de una semana.



A los dirigentes políticos que viven totalmente desconectados de la realidad de sus pueblos suele sucederles que confunden las fábulas que inventan para justificar sus acciones con la realidad. Arcioni pertenece a esa clase de dirigencia que confunde el consenso mayoritario con el acuerdo con el grupo de empresarios más poderosos de la región y que supone que los intereses provinciales coinciden exactamente con las iniciativas de las multinacionales extractivistas. Desde su mirada, por fuera de esos grandes actores económicos, a las que caracterizan como fuerzas vivas de la sociedad sólo hay marginalidad política: hippies, sindicalistas zurdos, ambientalistas, feministas, indios, etc. Es decir un puñado de elementos ruidosos que nunca podrán superar su mayor estigma: ser pocos y pocas.
Eso explica por qué Arcioni promovió que, entre gallos y medianoche, el 15 de diciembre la Legislatura provincial modificara la ley 5001 que prohibe la megaminería para introducir una zonificación que la habilita en dos departamentos de la meseta chubutense. También ayuda a comprender por qué el Gobernador promulgó la nueva ley de Zonificación minera, cuando se habían producido los primeros incidentes afirmando que nunca retrocedía en sus decisiones.
Lo que ocurrió en el medio de estas declaraciones y el anuncio difundido ayer de derogar la ley, fue el estallido de una revuelta popular en toda la provincia, que el gobierno no pudo frenar con detenciones, balas de goma, gases lacrimógenos y cacería de manifestantes. Ese estallido estuvo a la altura de la bronca popular acumulada, fueron masivos y violentos, se quemaron 16 edificios públicos y aterrorizaron a la clase política que se vio interpelada como nunca. En las movilizaciones que se masificaron y se extendieron a todos los rincones de la provincia, las cuestiones más generales como la defensa de la vida y del futuro y de exigencia de respeto a las decisiones populares, prevalecieron sobre lo identitario. A la reiteración de que el pueblo de Chubut valora más el agua que el oro y por eso le dice NO a la megaminería, se sumó la fuerte decisión de impedir que un puñado de dirigentes políticos le tomen el pelo.
Sobre lo ocurrido en estos días llama la atención como tanto la prensa oficialista como la que responde a la oposición de derecha, han tratado de circunscribir los hechos a episodios exclusivamente locales, a “lo que sucedió en Chubut”. Pero sucede que en plena conmemoración de las jornadas del 19 y 20 de diciembre la respuesta del pueblo chubutense excede lo local.
Hoy la Legislatura chubutense cumplió con los pasos formales para derogar la ley que aprobaron hace menos de una semana y toda la clase política regional y nacional va a estar unida en el mensaje de lo oportuno y políticamente correcto que resulta “escuchar todas las voces”. Aunque la historia nacional dice que esa dirigencia política es “incorregible”. Sólo escucha, y a medias, cuando los fuegos están encendidos.

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