“Fue la mano de Dios”: Familia napolitana y búsqueda, en los tiempos de Maradona

“Fue la mano de Dios”: Familia napolitana y búsqueda, en los tiempos de Maradona

24Dic21 0 Por Tramas

Contra lo que podría suponerse por el título, “Fue la mano de Dios” no es una película sobre Maradona, sino una tragicómica ficción sobre las familias napolitanas y las búsquedas juveniles, con un fuerte contenido autobiográfico por parte del director. Pero Diego está presente cuando llegando al Nápoli en 1984 se convierte en el gran catalizador de los deseos personales y colectivos de esa sociedad y por el tono de la película que sólo puede caracterizarse como maradoneano.


Contra lo que podría suponerse por el título, “Fue la mano de Dios” no es una película sobre Maradona, sino una tragicómica ficción sobre las familias napolitanas y sobre las búsquedas juveniles, con un fuerte contenido autobiográfico por parte del director. Pero Diego está presente cuando llegando al Nápoli en 1984 se convierte en el gran catalizador de los deseos y los lados oscuros de esa sociedad y por el tono de la película que solo puede caracterizarse como maradoneano.
“Fue la mano de Dios”, la película del talentoso director Paolo Sorrentino, que representará a Italia aspirando a los premios Oscar, es una película que apela a lo incorrecto desde lo político, lo argumentativo y desde lo estético. A modo de ejemplo: el protagonista tiene un padre orgullosamente comunista que puede ser muy rígido para presionar a su familia para que confiese las travesuras de su esposa, pero por otro lado mantiene oculta su relación con otra mujer, con un hijo incluído; es parte de una familia paciente capaz de soportar los insultos de una anciana hasta que la detención de su hijo malandro les da oportunidad de tomar revancha con una golpiza colectiva. En su entorno familiar todo es excesivo: los golpes, las burlas, las declaraciones de amor, la solidaridad, la pasión futbolística. La película comienza como una comedia “fellinesca”, y después se convierte en algo más parecido al drama, o al relato de un viaje iniciático. El director no parece dar ninguna importancia a un guión coherente, le basta golpear al espectador con sus imágenes, sorprenderlo con situaciones que rozan lo bizarro, conmoverlo con ternuras imprevistas. Sus personajes son iguales a sus vidas, caracterizadas por la desmesura.
La obra de Sorrentino pone en el centro de su apuesta una exhibición de napolitanismo explícito. Hay una intención conciente del director de prescindir de detalles que suelen valorarse en una gran película. Por eso el film es maradoniano, para amarlo u odiarlo.
Vale la pena verla. Está en la plataforma Netflix.

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