A treinta años del desmantelamiento de la Unión Soviética: los Vampiros eslavos persisten

A treinta años del desmantelamiento de la Unión Soviética: los Vampiros eslavos persisten

26Dic21 0 Por Jhosman Barbosa

Muchos comunistas, como pertenecientes a un linaje vampírico, han sobrevivido al fin de la historia que Fukuyama en rigor atribuía a los países ‘civilizados’ occidentales, mientras condenaba a periferias y semi periferias a una prolongada lucha en la ‘dialéctica del amo y el esclavo’. Sea esta efeméride a treinta años del desmantelamiento arbitrario de la Unión Soviética, una oportunidad para reconocer la persistencia de una legión de hacedores de nuevos mundos, que denominamos, ‘Vampiros eslavos’.

Si el capitalismo pasó de la zona genovesa a Holanda y luego a Inglaterra para terminar en Estados Unidos de América compartiendo el poder global con la U.R.S.S. durante cuarenta y seis años, ahora va recentrándose sin contrapeso dialéctico moral –léase de un comunismo de índole humanista- bajo la forma de una multipolaridad inestable pero agenciada por una fuerte tripolaridad jalonada por la dupla Asia-Pacífico de China y Rusia que contienen y negocian con el temperamento y la intransigencia atlántica.

Quienes nacimos en el siglo XX fuimos sorprendidos en 1991 por un mundo hegemónico sin dialécticas ni dicotomías; un siglo en donde se dijo a pulmón abierto que el socialismo había muerto porque no servía, creaba vagos y mantenidos del Estado mientras el capitalismo por el contrario era eficiente, ético, superior. Así mismo como se condena al amor como concepción universal cuando se fracasa en un amor personal, así como se grita que no se cree ya en el amor, quisieron persuadirnos que igual pasaba con el socialismo y más aún, con el comunismo. En un fragmento de un poema, Luis Cernuda apunta: No es el amor quien muere, somos nosotros mismos. Inocencia primera abolida en deseo, olvido de sí mismo en otro olvido… Ni el amor a muerto, ni ha muerto el ideal depurado del socialismo en la comuna y la comunidad asociada. Visitemos pues a nuestros vampiros.

I

Por último, se da como explicación de vampirismo el pecado personal, el que hace que la tierra “rechace” al muerto, uno de los motivos más frecuentes en las creencias rusas sobre fallecidos errantes, cuyos cuerpos no se descomponen en la tierra. […] Los rusos creen que “si el cuerpo tarda mucho tiempo en descomponerse en la tierra, este es un signo certero de que el muerto era pecador y la tierra por eso rechaza sus restos” (antiguo distrito de Pošexon’e, provincia de Jaroslavl’; Balov, 1898, 91) *

La tradición vampírica eslava -de la cual no soy ni pretendo lucir como experto- es milenaria. Hace parte del uso y costumbre contemporánea evidenciada en algunas celebraciones como el día de Iván Kupala. En la literatura abunda y se romantiza, se demoniza, se infiere adversa a la vida. El vampiro es una aberración de la vida, es la persistencia de vivir más allá de un ciclo vital. El vampiro equivalía a un muerto-vivo originado por un accidente que culminaba transgrediendo a la tradición. Al parecer, todo aquél o aquella que divergiera de una estructura inmóvil, tradicional, sería un vampiro: vapir, vampir, yrka, upir, upor, vupor, wampir, lampijer, opyr, opir, piriti, wieszczy, entre muchas otras raíces dialectales de acuerdo a la región. **

 El comunismo y la estructura bolchevique debido a su laicismo son indudablemente transgresores e implican ruptura con la tradición ortodoxa y con el zarismo siendo a la vez parte del imaginario persistente, de lo ruso quizá. A ello se suma que el trasegar de la peste negra en la edad media se dio de oriente a occidente *** afirmando en el imaginario europeo esta cualidad vampírica inherente al eslavo de llevar el mal, la plaga. De lo que emana el germen de una rama anti eslava y anti rusa que inicia en la denominación peyorativa del vampiro, al que se le distingue como anti reaccionario, transgresor de la tradición y de la religión y como dador de miasmas inmundas, mortíferas, anti naturales, azote de la economía y las cosechas, insepulto, no putrefacto. Se propone con base en este argumento una continuación del Vampiro eslavo bajo la imagen divergente, revolucionaria del bolchevique y continuada en el comunista; anti monárquico, ateo, laico (por inercia excomulgado, no putrefacto, rechazado por la tierra) anti religioso; lo que le lleva inevitablemente a construir, el cielo en la tierra, al decir de Eric Fromm en su lectura de Marx. Una estirpe que persiste aún hoy luego de treinta años de la caída del seno soviético.

II

Ya sin zarismo ni iglesia ortodoxa, sin una visión capitalista de la sociedad, alejados del individualismo racional y sin dirigirse a ningún ‘Camino a la servidumbre’, como señalara el enemigo acérrimo de la planificación, von Hayek, los bolcheviques por inercia comunistas cabalgaron hacia su propia estrella, la roja, no sólo desde Marx o Engels sino desde Nikolai Chernyshevski, quien leído por Marx, ofreció la idea de una posible comuna rusa sin transición por la fase industrial, ergo sin proletariado pero sí con campesinado, los mujiks. El primer ¿Qué hacer? no fue de Lenin, fue de Chernyshevski y por ende del populismo ruso. La Rusia que se buscó en la Ilustración, la Rusia soslayada por Europa como bárbara, lejana, vampirezca y eslava, terminó encontrando su acervo más revolucionario en sus raíces.

El Vampiro eslavo se encuentra cargado de memoria y aviva el significado de un evento que los atlánticos se esmeran en borrar: el triunfo por parte del pueblo soviético sobre el nazismo, esos arios empecinados en el control del mundo, la esclavitud y la masacre de la diferencia.

Entrar primero a Berlín era un asunto de importancia no sólo estratégica sino de la memoria y consecuente acontecimiento derivado de la lucha puesta por los soviéticos en el frente oriental. Palmo a palmo, como acto recíproco pero inverso a la estrategia de tierra arrasada efectuada por los nazis, devolvieron el aliento en cada poblado encontrado a su avance. Pero no pasó mucho tiempo y tras la muerte de Roosevelt, Truman y Oppenheimer dan la nefasta noticia de dos bombas, bautizadas con infantilismos sádicos: ‘Little Boy’ y ‘Fat Man’. Esto implicó decir a la U.R.S.S. que era el nuevo enemigo y para afirmar enemistades es importante legitimarlas aun con el uso de exposiciones falsas, cuando la verdad no favorece.

 La verdad estaba con la U.R.S.S. Plasmada en las lágrimas de millones de madres y los últimos recuerdos y pensamientos de más de veintisiete millones de eslavos caídos en la guerra, en la contención de las avanzadas apabullantes de los nazis en las batallas de Kursk, Leningrado, Königsberg, Stalingrado y Moscú. Cuando se liberaron a los pueblos polacos, checos, eslovacos, también se irguieron en agradecimiento, monumentos a los generales soviéticos que allí llevaron el aire de un nuevo ciclo histórico esperanzador. Ahora los derriban, aprovecharon además la cuarentena para vandalizar y borrar la memoria. No ha bastado todo esto y señalan nuevamente que el comunismo soviético fue iniciador de la guerra del treinta y nueve junto con los nazis. Los polacos omiten que Auschwitz fue liberado por el ejército Rojo; asunto totalmente documentado.

No solo en la distancia del tiempo se soslayó al sovietismo. A Maksim M. Litvinov, Comisario de asuntos exteriores de la URSS en 1933 le fue negado el reconocimiento por parte de Estados Unidos de la Unión Soviética como entidad nacional, en conversación con el propio Franklin D. Roosevelt. Varias investigaciones develan una procrastinación premeditada en el pacto anglo-franco-soviético para la contención a Alemania. Litvinov, Iván M. Maisky, embajador en Londres y Josef Stalin, vieron cómo Anthony Eden enviado inglés a Moscú en 1935, evadió la alianza anglo-soviética. ****

A regañadientes desde los franceses, los ingleses, los polacos, los italianos y españoles hasta los estadounidenses, debieron aceptar la verdad del triunfo soviético en el frente oriental y la eficiencia de la estructura político-cultural eslava expresada en una contundencia militar exitosa. Como ya se señaló, la falsificación de una verdad no tardó en comenzar. Lo que debió ser una propuesta civilizatoria capaz de comprender que la guerra había detonado un ejercicio de catarsis para revisar y consolidar unas nuevas relaciones de coexistencia pacífica fundadas en la reconfiguración de la Liga de las Naciones ahora como Naciones Unidas –enfatícese: ‘Unidas’- se tornó en una nueva forma de luchar por el destrozo del territorio y la cultura rusa, sobre todo aquella que se manifestaba en el sovietismo como forma entonces moderna de lo ruso. Rusia bajo forma zarista, bolchevique, comunista o neoliberal, siempre ha sido y será hostilizada. No les bastó con desmembrarla hace treinta años.

III

Mientras la mentira es transitoria, la verdad es eterna, pero no siempre visible. La verdad es conciencia y vigilia. La verdad es la síntesis de aquella dificultad gestada entre lo aparencial y lo esencial. La verdad como principio excelso develará toda experiencia persistente en el error. Los vampiros tienen el privilegio de situarse en la larga duración, brincar en la cima de los ciclos, navegar las ondas cortas y largas, ver los recentramientos. Ellos observan la falsificación y la combaten… la han sufrido. Los medios de comunicación, no acuñan una línea de verdad, siempre se andan con enunciados a medias, ergo constitúyense de falsedad. Aquél anhelo marxiano de una ciencia venciendo la ideología, habría de iniciar con la fundación de una prensa afirmada en la estructura para explicar la coyuntura. Esa prensa no existe.

Algunos portales web independientes se esmeran en hacer una contra ofensiva pero no tienen el mismo nivel de cobertura e impacto que los medios del Establishment. Entre otras cosas porque, si saber requiere de comprensión, el saber histórico se afirma en una mínima memoria que permita conectar para sopesar. La sociedad actual no tiene estas habilidades y la amnesia se suele llenar con una historia descremada, no sustantiva.

Europa y Estados Unidos posicionaron emblemas universales y aglutinadores, que invitaban sí o sí, a ser parte de sus líneas doctrinales. La Declaración de los derechos del hombre y el ciudadano, la idea de lo racional como universal, el occidente como centro del mundo, la libertad, la democracia y la realización de un sueño solamente americano, de la América del norte. Por obsequio de una amiga moscovita leí de E. Limónov, Soy yo, Édichka (Это я, Эдичка). El autor muestra cómo ese espejismo americano vivido en New York, interpelaba su ser ruso, eslavo no occidental y le dislocaba, le confinaba a un exilio y al recuerdo borroso de algo dejado atrás: la U.R.S.S. Era el escenario ambivalente y efectivo de la american way of life. Esta ‘vía o manera americana’ implicó la imposición de una ética, un modelo de civilización y por ende unas zonas de barbarie a desarrollar desde ‘un manifiesto no comunista’, rubricado por W. W. Rostow. Fuimos bienvenidos al subdesarrollo los africanos, asiáticos, suramericanos y caribeños. Hoy ya hiede y colapsa la idea de norte occidental.

Estos Vampiros eslavos, proscritos desde Europa, quizá confiaron más en el criterio y en la sabiduría del tiempo que en el frenesí de la retórica. La Rusia soviética exportó su verdad sin espectacularidad. Decía el enciclopedista argentino, José Ingenieros: la impopularidad es el privilegio de todas las verdades. Y sin negar que echó mano al músculo propagandístico fortalecido desde 1941, quiso exhibir más el fondo que la forma. Las masas son por lo general volubles y simples. No era fácil ni suficiente el tiempo que llevaba la experiencia socialista para construir un sujeto social más claro. La inconciencia actúa de manera mecánica, sin filtro. La conciencia, el acto consciente, constituye una tarea de orfebre. E. Preobrajensky, en su obra, La nueva economía, ya advertía esto al analizar la acción de la ley del valor, inercial, automática.

Una parte de Rusia –la que traicionó el deseo de transición sin cambio total de modelo ni balcanización- desde el fin del mundo bipolar inició un doloroso galanteo a la vieja Europa. Quiso olvidar aquella ‘pesadilla del comunismo’ y ser abrazada por su prima esquiva más allá de los Urales; como si despertara de una catalepsia para persistir en las botas, los salones y bailes de los Romanov. La Rusia donde se posa Vladímir Vladimirovich Putin, ha debido desde el retorno de Crimea a la madre rusa en 2014 y más recientemente con la presión occidental sobre sus fronteras con Ucrania, Bielorrusia y Armenia-Azerbaiyán, darse cuenta que una vez más ni europeos anti eslavos, ni estadounidenses rusófobos le quieren; por el contrario, le combaten y le tergiversan, persuadiéndola a ver de manera decidida a su lado más oriental: China. Rusia llevará la huella del Vampiro eslavo, in saeculam saeculorom.

IV

Los inmortales proscritos, ya no sólo iconoclastas, no sólo irredentos, llevan ahora las nuevas formas de la imaginación para transformar, no sólo transitar. En 1917 los Vampiros eslavos, bolcheviques ipso facto, pararon de migrar hacia el oeste y sin negar las influencias, los ecos de aquellas geografías, construyeron una praxis original, propia y desde la comuna. Fueron foco y esperanza; mal y bien interpretada, mal y bien sugerida y dirigida. La recepción de sus ideas luego acuñadas de manera más universal como comunistas, se difundieron por el mundo y la propia Europa proletaria e ilustrada le asumió ante la urgencia de un cambio de modelo, así como América Latina y el Caribe. De este cambio aún hoy urgimos bajo el imperativo de una Nueva Doctrina Civilizatoria.

 Los Vampiros eslavos son marinos que navegan en el río de la historia. Su barca es el tiempo, su remo su memoria. Su río, el acto consciente. A la eternidad no le importan los ciclos y rupturas, a la conciencia sí. Siglos han pasado hasta encontrar una forma depurada del proscrito, del ‘renegado, del bolchevique’, como narrara Sergei Eisenstein, en su película Octubre de 1928. En éstos germinó un nuevo tipo de vampiro que ya pondera, planifica, evalúa y actúa. Pudo así escribir su historia e inició un camino de batalla contra las infamias que allende los siglos le determinaban y estereotipaban. Los comunistas y socialistas devenidos de éstos, resisten, se esconden, se convierten o se presentan y luchan. No es fácil, nunca lo fue y no lo será. Más de la mitad de la población rusa actual añora y confía en la restauración de una U.R.S.S. 2.0, alejada de las prácticas cruentas del estalinismo, pero fundada en la noble escatología, su idea de futuro.

Nos encontramos aún perplejos en el encierro y la incertidumbre ante las fuerzas decadentes, abiertas y oscuras de la hegemonía actual apalancada en tecnologías, doctrinas militares e ingenierías sociales más letales y omnipresentes. En mayo de 1945 triunfaron aquellos Vampiros eslavos de los cuales hoy algunos se encuentran materializados, vivos. Un 26 de diciembre de 1991, Ucrania, Bielorrusia y Rusia, mal representados, detonaron la balcanización de la Unión Soviética y al disolverla veinte millones de soviéticos pasaron a ser ajenos entre sí. Es un buen deseo que estos Vampiros eslavos a los que recordamos hoy, celebren nuevamente una refundación de su expresión vampírica eslava más radical y urgente: la neo-comuna rusa, pero universalista, que integremos de manera global, diversa, hermanada, siempre humanista.

Jhosman Barbosa, corresponsal en Colombia

Perfil en redes: @gerliud7

Imagen destacada: Fuente de la Amistad de los Pueblos U.R.S.S

Notas

* E. E. Levkievskaja, Mitología eslava: problemas de distribución dialectal (estudio de un caso: el vampiro) Instituto de Estudios Eslavos y de los Balcanes, Academia de Ciencias, Moscú. El portal MIACGC (Murtuus In Anima Curam Gero Cutis) Traducción del ruso a francés por Martine Roty. Traducción del francés al español por Ebriga Black. Lo hace público en: https://murtuusinanima.wordpress.com/2009/11/01/mitologia-eslava-problemas-de-distribucion-dialectal-estudio-de-un-caso-el-vampiro-por-e-e-levkievskaja/  

** Ídem.

*** Si se reconoce una migración paulatina eslava hacia los Balcanes y el Danubio que se aproxima a lo que sería Constantinopla y por ende a nociones germinales de lo ‘occidental’.

**** Jabara Carley Michael. Experto en relaciones soviéticas con occidente, escribió: ¿Fue la Conferencia de Yalta de 1945 un espejismo? Publicado en el portal Strategic Culture, el día 4 de febrero de 2020 https://www.strategic-culture.org/news/2020/02/04/was-1945-yalta-conference-mirage/ Revisado 8 / 04 /2020 21: 35

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