Cae la siembra directa. Preocupación en el agronegocio

Cae la siembra directa. Preocupación en el agronegocio

28Dic21 0 Por Nora Tamagno

La Bolsa de Cereales anunció que ha disminuido en un 3% la superficie con siembra directa en nuestro país, lo que implica un aumento en el laboreo y remoción del suelo. El agronegocio plantea su preocupación. Pero cuáles son sus implicancias?

La bolsa de Cereales de Buenos Aires anunció hace unos días que en la campaña 2020/2021 cayó la adopción de siembra directa en un 3% (equivalente a 1.000.000 de ha), lo que implica un aumento de las labores de suelo (remociones de diferente intensidad, según la herramienta usada). 

Frente a esta noticia, la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), que se presenta como una asociación de productores pero está “acompañada” por todas las empresas del agronegocio (https://www.aapresid.org.ar/nosacompanian), plantea como un gran problema que aumente el uso de labranzas, argumentando que ello implica descuidar el suelo y perder carbono. 

La siembra directa es un modo de sembrar sin hacer remoción, las sembradoras para esa tarea aparecieron en nuestro país en los años ´70. Su principal ventaja era evitar el proceso de erosión de los suelos que, por esos años, ocasionaban las excesivas labranzas. Desde entonces cuenta con esa carta de presentación, al punto que desde algunas disciplinas, se la considera un índice de sustentabilidad.

No hay dudas de que la siembra directa tiene buena prensa. Pero lo que nunca se dice, es que  con su adopción el control de las malezas comenzó a realizarse exclusivamente por métodos químicos (herbicidas), y desplazó el manejo mecánico que era muy habitual en los cultivos de verano (maíz, girasol y soja). En general, la siembra directa es garantía de aplicación de agrotóxicos,  por ello las empresas del agronegocio, vendedoras de insumos, apuestan a Apresid. La caída de la superficie con siembra directa de 1.000.000 ha, podría determinar una caída en las ventas de millones de litros de herbicidas al año y eso genera preocupación en las empresas vendedoras de agroquímicos.

Pero no es sólo eso. Esta tecnología, además de generar una dependencia al uso de herbicidas y el aumento de su aplicación, ha colaborado con el avance feroz de la agriculturización y la sojización del agro argentino, entre otras cosas por reducir el número de labores y el tiempo de la siembra, favorecer el doble cultivo en la misma campaña (caso más conocido: trigo/soja) y la tercerización o la siembra por contratistas. Estas “ventajas” de la siembra directa, a la que se sumó en los años 90 la “ventaja”(por simplificar el control de malezas) de la soja transgénica fueron claves para la entrada de los capitales financieros en el agro y los pools de siembra. Junto a otros factores, cuyo análisis excede el interés de esta nota, configuraron el agronegocio en nuestro país, una agricultura sin agricultores, que como ya es indiscutible, daña la salud humana y ambiental y pone en riesgo la sustentabilidad de la producción y la soberanía alimentaria.

Apresid dice que “Se necesitan al menos 20 años sin intervenciones del suelo para alcanzar la estabilidad del sistema y lograr que se visibilicen todos los beneficios de la Siembra Directa. Cada labranza que hagamos nos retrotrae al día cero” (https://bichosdecampo.com/retrocede-la-siembra-directa-y-aapresid-lanza-una-indirecta-che-bolu-cada-labranza-que-hagamos-nos-retrotrae-al-dia-cero/)

Este análisis lineal no está despojado de intereses y lleva implícito varios desaciertos. En primer lugar es un gran error, considerar a la siembra directa un sistema, entendido como único. Ella es una herramienta más, que según sea utilizada puede aportar o no a la sustentabilidad.  En segundo lugar, si bien su adopción puede detener la erosión (pérdida de partículas por arrastre del viento o del agua), no mejoran o “estabilizar” los suelos, dado que se basa en aportes externos como los herbicidas y los fertilizantes que dañan la vida y la salud del suelo. En tercer lugar, desde que esta tecnología se difundió, el laboreo de suelos con diferentes herramientas fue, y sigue siendo, muy demonizado; sin embargo, debe considerarse una opción más en sistemas de producción alternativos a la agricultura industrial dominante, que pretenda abandonar o reducir drásticamente el uso de agrotóxicos. De hecho, en nuestro país, en la producción agroecológica extensiva, hay numerosas experiencias ya muy conocidas, que dan cuenta de que el laboreo de suelos, aplicado en determinadas circunstancias y considerando muchas variables (cuándo, cómo, para qué cultivo, en qué lote, en qué rotación, con qué herramienta), no genera daños, no produce pérdida de carbono ni erosión, sino todo lo contrario. En estos casos, es central el sistema productivo en el cual está inserta esa práctica y también es fundamental el “saber de las y los productores”. El agronegocio, de la mano de la siembra directa vino a desconocer y desvalorizar todo eso. 

La mencionada caída de la superficie sembrada en directa en la campaña 2020/2021, puede deberse a diferentes causas que deberán analizarse con profundidad, pero el aumento del precio de los herbicidas es seguramente uno de las principales. Tampoco se puede desconocer que las y los productores están escuchando, y muchas veces amplificando, las voces de la sociedad que denuncian el peligro del uso masivo de los agrotóxicos y la crisis ambiental; por lo que la transición agroecológica es hoy un camino elegido por muchas y muchos. 

La siembra directa lleva mucho más de 40 años difundida en nuestro país, vino a resolver los problemas de erosión, demonizando toda otra práctica de labranza y se impuso como única alternativa. Pero colaboró en generar nuevos daños, más graves e irreparables que aquellos que vino a solucionar. 

La siembra directa, al igual que las tecnologías en general, no deben considerarse buenas “per se” y para diseñar un modelo productivo de alimentos saludable y sustentable, se deberán discutir a fondo las alternativas tecnológicas, tomando como base las mejores experiencias agroecológicas y el saber de las y los productores. Sólo será posible si esa discusión es despojada de los intereses de las grandes corporaciones del agronegocio.

Foto: https://alltecbio.com/barbecho-quimico-la-clave-del-exito-en-los-planteos-de-siembra-directa/

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