Los demócratas somos derechos y humanos

Los demócratas somos derechos y humanos

28Dic21 1 Por Alfredo Grande

Es conocido que un periodista no está obligado a revelar sus fuentes. Pero este no es el caso, porque aun no estando obligado, me gustaría mucho revelarlas. Sin embargo, el documento que me entregaron es un anónimo, porque las dos organizaciones que se lo adjudican no pueden ser halladas. Incluso investigué en la internet profunda y nada.

Una se denomina: “Amor o Muerte” La otra: “Dios es mi pastor. Pero algo siempre te faltará”. Las identidades autopercibidas siempre dan cuenta de los deseos, y en no pocas ocasiones, también de los mandatos. Lo más prudente es transcribir el documento tal como me fuera entregado, dejando los comentarios para los lectores.

“No estamos de acuerdo en que los argentinos somos derechos y humanos. No son pocos que no son derechos, sino que han sido torcidos por ideologías foráneas. Y cuya humanidad no es mayor que la de los vulgares asesinos. Han creado el mito de la justicia popular, eufemismo perverso para negar a uno de los Poderes de la República. Hemos visto como luego de una votación democrática en la Legislatura de una ciudad patagónica, descontentos con el resultado de la misma, forajidos incendiaron el corazón del Estado. La turbamulta arrasó de varios plumazos los fundamentos constitucionales que legalizan la voluntad última de los representantes del pueblo. Que no gobierna y ni siquiera delibera, sino es a través de sus representantes. Remarcamos que fueron elegidos por ese mismo pueblo que en un acto demencial de amnesia colectiva, se enfrenta con aquellos que eligió. No siempre, pero el pueblo muchas veces se equivoca cuando en vez de seguir la autopista de la legalidad, prefiere le dudosa legitimidad de las colectoras destituyentes (sic).

No todos los argentinos son demócratas. Es la hora de nuevas espadas. Hemos sido generosos albergando a toda la escoria nómade de países limítrofes. Hemos tolerado a los ordinarios, a los originarios, y hemos sido injustos con los pocos extraordinarios. El camino del Estado está sembrado de buenas intenciones y de execrables realizaciones. La mano y la cara invisible del Mercado deberá ser nutrida con la certeza indubitalísima (sic) de que “dios no juega a los dados”[1] MI LEY, o sea, nuestra ley, natural y ahistórica, nos guía hacia un mundo con explotadores y explotados. Siempre habrá pobres entre ustedes y siempre habrá ricos entre nosotros. Los demócratas derechos y humanos somos los caballeros templarios de la representación ciudadana. No al plebiscito vinculante. No a la propiedad comunitaria. No a la educación y a la salud pública. No a los baños públicos. ¡PATRIA Y MUERTE: ¡MASACRAREMOS!  (fin del documento)

Solo le pido a Dios que no maten al mensajero.        

Alfredo Grande


[1] Algunos de los firmantes de este Documento no tienen idea de que se trata esa referencia pero la dejamos porque somos más libertarios que las liebres.

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