A 20 años de la masacre de Floresta

A 20 años de la masacre de Floresta

2Ene22 0 Por Luís Angio

Habían pasado diez días de la pueblada en distintas ciudades del país. Después del 19 y 20 de diciembre todavía seguían los coletazos de las movilizaciones contra todos los partidos políticos y sus dirigentes exigiendo “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”.

Marcha de vecines en 2001 exigiendo justicia por los pibes fusilados

Los remezones de la pueblada dejaron tres víctimas más

En la tarde noche del 28 de diciembre se sucedían en la Plaza de Mayo, siguieron las movilizaciones y también volvió la represión por parte de la policía federal. Todavía Adolfo Rodríguez Saa era presidente de la Nación, quien renunciaría horas después.

Ya en la madrugada del 29 y a muchas cuadras de distancia, en el barrio de Floresta, esa noche en una estación de servicio YPF ubicada en la Av. Gaona y la calle Bahía Blanca, cuatro jóvenes estaban tomando unas cervezas mientras por televisión veían la repetición de las escenas de violencia de horas antes. Se veía que un policía les pegaba a los manifestantes. En un momento muestra una imagen distinta. Varios manifestantes habían podido agarrar a un policía y comienzan a golpearlo. Uno de los jóvenes comenta: “por fin una vez les tocó a ellos”. Esas palabras bastaron para que Juan de Dios Velaztiqui, suboficial de la policía federal retirado, y reincorporado para hacer custodio en ese lugar dijo “basta”, sacó su arma y le disparó a quemarropa a Maximiliano Tasca, Cristian Gómez y Adrián Matassa. Los dos primeros mueren en el acto. Adrián al día siguiente en el hospital. El cuarto joven, Enrique logra escapar y se salva milagrosamente porque el disparo de Velaztiqui no da en el blanco.

 Silvia Irigaray, mamá de Maximiliano, dice que le resulta increíble que el último “te quiero” de Maxi haya pasado ya veinte años. “Que uno tiene que aprender a vivir con el dolor…es muy difícil aceptar, que uno no va a ver más al hijo”. Imagina que tendría una familia y estaría trabajando. “Bueno, simplemente lo tengo que imaginar”.

Un asesino con historia

Juan de Dios Velaztiqui

Velaztiqui había sido retirado de la policía por mal comportamiento, jubilado y luego reincorporado para hacer tareas de custodio en esa estación de servicio. En épocas de la dictadura cívico-militar-eclesiástica fue chofer del dictador Jorge Rafael Videla. Antes, “tuvo causas por “apremios ilegales” y por “vejaciones”, en este caso por haber hecho trotar hasta la seccional más cercana a 49 hinchas de Nueva Chicago, sólo por cantar la Marcha Peronista en tiempos de veda política”.  

En su descargo Velaztequi “También pido perdón a todo hombre y mujer de mi patria a quienes haya entristecido con mi desgraciada y fracasada actuación… La intervención de Velaztiqui fue recibida por insultos que partieron del público, totalmente adverso al policía. “Ni Dios, ni la patria, ni la puta que te parió te van a perdonar.” El grito, acompañado por el llanto, partió de Silvia Yrigaray, la mamá de Maximiliano Tasca, (1)

El suboficial de la policía federal esa noche intentó fraguar un enfrentamiento con los jóvenes, plantó un cuchillo al lado de uno de ellos y arrastró los cuerpos hasta la entrada del bar de la estación de servicio. Los policías que llegaron al lugar minutos después escucharon de parte de Velastiqui que “había abatido a tres delincuentes” que lo habían atacado. Velaztiqui no contaba que en el lugar había otras personas. Sandra Bravo, de 37 años que era la empleada que atendía el maxi quiosco y que había visto todo lo sucedido. 

Sigue narrando Silvia. “Sandra quería muchísimo a los chicos porque todo esto ocurrió a metros de la casa de las tres familias, todos vivíamos muy cerquita. Sandra tuvo la capacidad de detallar en el medio de un llanto que conmovió hasta los jueces. Cuando digo que conmovía era de que lloraban también (los jueces) por el detalle de cada segundo de todo lo mal que hizo ese policía, de la violencia que   desarrolló. “Yo lo insulté, le grité: ‘Hijo de puta, por qué me mataste a los chicos si no te habían hecho nada’.” En su relato del triple crimen de Floresta, la empleada del maxikiosco de Gaona y Bahía Blanca, Sandra Bravo, de 37 años, habló en primera persona, asumiendo como hijos a las víctimas que dejó a su paso el policía Juan de Dios Velaztiqui (62). (2)

Sandra cuenta que “había más testigos, pero se metieron abajo de las mesas, se asustaron tanto que es lógico asustarse, porque una balacera por la espalda, de cobarde dentro de un lugar pequeño. No imagino el sonido aberrante que debe haber sido eso”. Aunque en las jornadas que duró el juicio atestiguaron cuatro personas más narrando las escenas de los asesinatos.

Silvia dice que el día del juicio entre esos cuatro atestiguó Enrique Díaz, el cuarto joven que pudo escapar. “Quique salva su vida. En el juicio hizo un croquis contando cómo estaban sentados. A Quique no lo vimos nunca más, porque él nunca más quiso volver a pisar la calle Gaona, vivía también cerca de casa. Pobrecito, él quedó con vida, pero vio morir a sus tres amigos”.

Juan de Dios Velaztiqui fue el primer policía condenado a cadena perpetua por triple homicidio calificado por alevosía. Fue la primera vez que un policía recibe esa condena por violencia institucional. La condena fue del Tribunal Oral Federal Nº 13 de la Ciudad de Buenos Aires. Tenía 63 años al momento de la condena. Diez años más tarde, cuando cumplió 72 años, en agosto de 2012 fue beneficiado con la prisión domiciliaria amparado por la Ley 24.660 que prevé que el Juez de Ejecución Penal podrá disponer el cumplimiento de la pena impuesta en detención domiciliaria cuando el interno sea mayor de 70 años o padezca una enfermedad incurable en período terminal. Murió en su casa a los 82 años.  

A Sandra le cambia la vida

 Cuanta que hasta ese momento ella estaba alejada de todo lo que pasaba en casos como el que le tocó vivir. Estaba muy abocada a la familia, a trabajar y no prestarle atención que pasaba fuera. Ahora y desde hace 17 años que fundó junto con otros familiares con casos similares, Asociación Madres del Dolor trabaja permanentemente colaborando en casos como los de “Bocha” Rego, asesinado por integrantes de la Prefectura y ya condenados a prisión, o en reciente caso de Lucas González por la policía de la Ciudad. “Nunca milité en ningún partido y sigo así, por supuesto porque es lo mejor que a uno le puede pasar para poder mantener justamente la voz en alto y que todos puedan escuchar, de un lado del otro”.

Silvia Irigaray comenta como ella está trabajando justamente sobre el “gatillo fácil”. “Voy a dar charlas  dentro de lo que ellos llaman “formación policial” cuando me invitan a la policía de la provincia, de la ciudad o en Catamarca o donde sea. Hablo desde el dolor que provoca un uniformado, que es nuestro empleado. Con la facilidad que puede apretar el gatillo. Es buscar un poco la incomodidad, pero de una buena manera, nunca con violencia, porque la mejor manera que tenemos es de poder expresarnos.

 Refiriéndose al caso reciente de Lucas González, asesinado por integrantes de una brigada de investigaciones de la policía de la ciudad comenta lo que le causó el haber escuchado a los policías en los audios que se difundieron estos días. “Me partió al medio escuchar esos audios de los comisarios, el encubrimiento hacia los tres que dispararon, decir la palabra “emprolijar”. “O sea, a ver, vamos a limpiar ahí. Vamos a poner las cosas bien para que no se den cuenta, eso se llama impunidad”. Veinte años antes Velaztiqui con Maxi, Cristian y Adrián hizo lo mismo. Trató de encubrir y armar una escena que nunca existió. Dice casi al final “ yo no tengo ganas de bajar los brazos”.

Este 29 de diciembre se los recordó con diversos actos y actividades. En el club All Boys de donde eran hinchas y simpatizantes le rindieron un homenaje. Colocaron una baldosa con el nombre de los tres en la esquina de Av. Gaona y Bahía Blanca y realizaron una caminata hasta la iglesia y una marcha de antorchas hasta Gaona y Gualeguaychú donde está el espacio El Galpón, donde se inauguró un mural colectivo. El barrio estuvo presente como el primer día de los asesinatos y nunca dejaron de recordarlos. Acompañando en cada acción a las familias. Y terminaron con una actuación de la murga Los “Pecosos de Floresta”, donde Maxi se iba a incorporar en los carnavales de 2002. Juan de Dios Velaztequi se lo impidió.

(1) Página 12 “Mi fracaso y mi desgracia” Carlos Rodríguez. 11.03.2003

(2) Página 12 “¿Por qué me mataste a los chicos?”. Carlos Rodríguez 25.03.2003

Artículo basado en una entrevista a Sandra Irigaray en el programa ¡Otras Voces…Otras Propuestas!

Luis Angió

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