Covid: Datos para tener en cuenta, analizar y proyectar

Covid: Datos para tener en cuenta, analizar y proyectar

8Ene22 0 Por Matías Blaustein

Una comparación sobre datos de Sudáfrica y Argentina.

Sudáfrica, la supuesta cuna de la variante Ómicron de SARS-CoV-2 tiene 59 millones de habitantes, un 13% más que nuestro país. En Sudáfrica tienen esquema completo de vacunación un 26% de las personas (en total solo 32% tienen al menos una dosis), cerca de la tercera parte que en la Argentina.El pico agudo de casos de esta variante, que duró solo un mes -mucho menos que con las variantes anteriores-, tuvo su máximo número de casos el 12 de diciembre pasado, con más de 37 mil positivos, cerca de la tercera parte del número de casos positivos que hemos llegado a tener hasta ahora en este pico (ojo, las políticas de testeo cambian de país en país). En esa fecha murieron por COVID en Sudáfrica 21 personas, un poco menos de la mitad de las que se registraron en los últimos días acá.El número de muertes por COVID no ha bajado aún en Sudáfrica, pero se mantiene bajo, registrándose el número más alto de muertes en un día (140) el pasado 4 de enero, a un mes de comenzado el pico de casos. En promedio, las muertes subieron solo entre 3 y 4 veces desde que ocurrió el máximo de casos.Algunas reflexiones en torno a estos datos:1) En Sudáfrica, dado el bajo porcentaje de vacunación (que se explica por el lucro empresarial asociado a un sistema capitalista y colonial), las vacunas no son suficiente ni para explicar el bajo número de muertes ni para explicar la rápida bajada del pico. Buena parte de la explicación se debe a que la variante Ómicron es mucho más contagiosa pero menos letal y a la inmunidad adquirida en esta y anteriores olas de contagio. 2) Dada la enorme cantidad de casos en nuestro país (Delta y Ómicron), similar a lo que ocurre en otros países ya sea con alto o bajo porcentaje de personas con esquema de vacunación completo, la principal razón del rápido aumento de casos es la falta de cuidados junto con el hecho de que la variante Ómicron es muy contagiosa y el hecho de que las vacunas no son muy efectivas para prevenir transmisión, es decir contagios (ni con esta variante ni con la Delta, que domina en otros países con alto porcentaje de personas con esquema completo).3) Esto quiere decir que no es la presencia o el tránsito de personas no vacunadas la que está generando esta gran ola de contagios, sino la transmisión masiva que no discrimina mucho entre vacunadxs y no vacunadxs y que ocurre a través de políticas de Estado activas, como por ejemplo el permitir o fomentar las grandes concentraciones en recitales, canchas, playas, transporte hacinado, viajes internacionales, etc. Las políticas que han puesto toda la carga en la centralidad de las vacunas, flexibilizando el uso de barbijo, ventilación y el distanciamiento, abonando a una confianza en que con las vacunas ya no nos contagiamos ni contagiamos a otros, también ha promovido la rápida expansión de estas variantes. En este sentido, la idea de que el reservorio del virus son principalmente los niños y los países pobres es falsa también. El virus circula muy fuertemente también en personas vacunadas y en países centrales, en los cuales en cualquier momento también pueden surgir nuevas variantes.4) Comparando los números de Sudáfrica y Argentina, más lo que se sabe experimentalmente, en nuestro país el bajo número de muertes se debe sobre todo a la baja letalidad de la variante Omicron, jugando también un papel la inmunidad que ofrecen las vacunas (que se puede ver al comparar el número de muertes por cada cien mil personas en cada caso) y las infecciones generadas en olas anteriores. Pero a esto hay que sumarle que las muertes no se ven tanto al principio de la ola de casos sino con varios días o semanas de retraso.5) Las vacunas, y esto es muy importante, son clave para prevenir nada más ni nada menos que casos graves, internaciones, saturación de camas y muertes (o sea, cosas muy importantes), en gran medida para variantes anteriores y de manera modesta o aceptable para la variante Ómicron. Esto se ve hoy por hoy en el porcentaje de internadxs no vacunadxs que es mucho mayor al de vacunadxs pese a ser una proporción menor a nivel nacional. Es en esto en lo que hay que centrar la campaña voluntaria de vacunación (sobre todo con vacunas tradicionales para facilitarlo y no generar resistencia ni potenciales efectos adversos indeseados, pocos hasta el momento pero significativos). No en argumentar una inmunidad de grupo que no se sostiene empíricamente o exigiendo pases sanitarios que solo dejan circular a vacunadxs que de todos modos transmiten el virus (y esto lo reafirmo teniendo esquema de vacunación completo).6) De suceder como en Sudáfrica, y si la variante Ómicron pasa a dominar, el número de casos seguirá subiendo pero bajará también más rápidamente que en olas anteriores, aumentando también el número de muertes pero en un número mucho más bajo que en olas anteriores (esto depende también del impacto que tenga la variante Delta, sobre todo en no vacunadxs). Lo que es una preocupación y una novedad es que en este momento el personal de salud, que ya viene explotado por el Estado, mal pago y agotado de dos años de pandemia, ahora resulta violentado físicamente y a la vez tiene alta chance de ser contacto estrecho o positivo, teniendo que ausentarse. En este momento, tenemos más saturado el sistema de testeo y de atención primario que de camas, lo cual es un gran problema también para el sistema de salud, para sus laburantes y para sus usuarixs.7) Por último, para lo que sin dudas se han mostrado ineficaces las políticas estatales y también las vacunas, es para prevenir la destrucción, contaminación y las enfermedades causadas por herbicidas, pesticidas, megaminería, exploración sísmica, fracking, megafactorías porcinas o para anticiparse a nuevas epidemias y pandemias causadas por el avance de este modelo, de lo cual se habla mucho menos que de los no vacunados como Djokovich o del positivo de Messi o Di María.

Matías Blaustein

Investigador CONICET

Docente FCEyN-UBA Coordinador del Grupo de Biología de Sistemas y Filosofía del Cáncer

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