Concentración de productores agropecuarios en Amstrong: ¿Hay razones para la bronca?

Concentración de productores agropecuarios en Amstrong: ¿Hay razones para la bronca?

8Ene22 0 Por Guillermo Cieza

Los productores que expresaran su bronca en Amstrong son prisioneros de un modelo agropecuario dominante, que no reconocen que los lleva al fracaso, ni lo cuestionan. Su queja es contra un gobierno que refirma ese modelo pero ha elegido asociarse con los sectores más concentrados.



Hoy sábado 8 de enero va a realizarse una importante concentración de productores agropecuarios en Amstrong, provincia de Santa Fé, organizada por el sector más beligerante contra el gobierno, denominados “autoconvocados ” y que va a contar con la presencia de la Comisión de Enlace que agrupa a la Sociedad Rural (SRA), la Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Coninagro y la Federación Agraria (FAA).
Esta concentración, que se espera será masiva, se produce en una semana donde el sector rural estuvo impactado por dos fuertes noticias. La designación de un economista de CRA como Secretario de Agricultura de la Nación y por el anuncio de que la FAA, CRA y la SRA se retiraban del Consejo Agroindustrial Argentino.
Antes de interpretar estas noticias me parece necesario identificar a quiénes actúan en las internas que se juegan en el sector agropecuario y comentar cómo le ha ido, en lo económico, a cada sector.


¿Quién es quién en las disputas dentro del sector agropecuario?
Las organizaciones en el campo no se limitan a los sectores mencionados, hay productores regionales vitivinícolas en Cuyo, fruticultores en el Valle del Río negro, ovejeros en la Patagonia, productores de te y yerba mate en el noreste, horticultores y floricultores en los margenes de las grandes ciudades, comunidades originarias, etc. También órganizaciones de medieros, pequeños productores y trabajadores del campo como son la UTT, el MTE, y el MNCI. Pero en término de peso económico y político, lo más relevante son organizaciones asociadas a la producción extensiva de cereales, oleaginosas y ganadería que no sólo abastecen al mercado interno sino que producen para la exportación. Estas organizaciones nacieron en la pampa húmeda, pero sus límites se han extendido acompañando la difusión de la soja y el traslado de la ganadería a zonas marginales.
Desde lo histórico podemos decir que la Sociedad Rural tuvo un origen oligárquico, que la CRA estuvo ligada a medianos productores o a productores ganaderos de zonas marginales, que la Federación Agraria tuvo un origen popular como organización de pequeños productores, y también lo tuvo Coninagro que reivindica un origen vinculado a las primeras cooperativas agropecuarias. Sin embargo, la realidad de hoy es diferente. Siendo propietarios de extensiones de tierra más o menos grandes, todos estos productores representados en la Mesa de Enlace están integrados al modelo agropecuario industrial, con una fuerte utilización de insumos externos, han perdido peso dentro de las cadenas agropecuarias y han cedido buena parte de sus ganancias a otros sectores. Desde lo político responsabilizan al gobierno y a la presión impositiva por sus pérdidas.
Los autoconvocados expresan al sector más radical de esos productores en el enfrentamiento con el gobierno, pero no a los grandes propietarios. Basta tomar en cuenta donde han hecho sus principales convocatorias, sur de Entre Ríos, Córdoba o Santa Fé, para advertir que son zonas agrícolas donde todavía persiste mucha pequeña propiedad. En esas zonas hay fuerte incidencia de Juntos por el Cambio. Los autoconvocados cuestionan la posición de la Mesa de Enlace con el gobierno, a la cual califican como tibia o conciliadora.
El sector de las cadenas agropecuarias que en los últimos años se ha llevado la parte del león de los agronegocios está representado en el Congreso Agroindustrial Argentino. Allí estan las grandes exportadoras, las multinacionales provedoras de insumos, semillas, fertilizantes y herbicidas, las cámaras comerciales de consignatarios y seguros, los frigoríficos exportadores, los fabricantes de herramientas agrícolas, los industriales molineros y aceiteros, las cámaras de transportistas, etc. En este sector el capital dominante es multinacional, y en consecuencia se maneja con una lógica muy aferrada a la ganancia, desprendida de otras consideraciones políticas, como por ejemplo el antiperonismo. A un CEO de CARGILL, una exportadora china o un frigorífico brasileño no le interesa demasiado si el funcionario de gobierno con el que tiene que negociar es peronista, radical o del Pro. Y desde esta caracterización se puede entender por qué el sector más concentrado y multinacional de las cadenas agropecuarias es el que se lleva mejor con el gobierno de Fernández. Al punto que los lineamientos estratégicos que se expresan en la Ley de Desarrollo Agropecuario que el Frente de Todos presentó en el Congreso, lo redactaron en conjunto.


¿Cómo les está yendo a los distintos sectores del campo, en tiempos de pandemia?
Lo primero que habría que comentar es que la pandemia no ha afectado la producción, industrialización, circulación, venta en el mercado interno o exportación de las mercancías de origen agropecuario. Lo más grave que le pasó es que en algunos frigoríficos o empresas alimenticias hubo algunos problemas por contagios del personal. Ha sido un sector previlegiado.
En el análisis sector por sector podemos advertir que dentro de la producción ganadera el precio de la carne es el más alto en los últimos 30 años. En esa cadena, los criadores, invernadores a pasto y frigorificos exportadores están ganando mucho dinero, y el sector más perjudicado son los que hacen engorde a corral. Las medidas del gobierno no consiguieron parar los aumentos de precio y la última resolución de prohibir la exportación de siete cortes, en realidad afecta solo a uno, la nalga, porque los otros seis son de consumo interno. Entre los productores ganaderos no hay motivos para quejarse del gobierno. Quien lo hace, es por puro antiperonismo.
En lo que hace a la producción agrícola, los problemas que ponen en riesgo la rentabilidad de los productores se vienen arrastrando desde hace años. El modelo dominante de agricultura industrial impone utilizar muchos insumos externos cuyos precios están cartelizados. En ese modelo los pooles de siembra tienen ventajas porque al comprar en cantidad bajan los costos de los insumos. La inclusión en la producción de insumos externos que se compran a precio dólar reduce los márgenes netos de ganancia de los productores que incorporan en sus gastos los pagos a un “socio multinacional” que siempre cobra y nunca pierde. Por el alto precio de estos insumos dolarizados, en años normales los productores siembran con costos muy altos y sólo puedan ganar dinero con muy buenas cosechas. Cuando las cosechas son regulares salen empatados y cuando son malas pierden mucha plata. Después existen años anormales, a modo de ejemplo la cosecha 20-21 donde los productores agrícolas ganaron mucho dinero porque sembraron y compraron insumos con una soja que valía 300 dolares la tonelada y cuando la cosecharon valia 500 dolares. Pero eso fue algo azaroso, e inmediatamente los vendedores de insumos aumentaron sus precios en dólares para beneficiarse con la nueva situación. Para este año no habrá esa diferencia de saltos de precios de los granos y para peor, la sequía va a provocar una baja sensible de los rendimientos, que va a generar perdidas. En la producción agrícola el problema es el modelo y no el clima, que es imprevisible, ni la presión impositiva. Pero allí ocurre que los productores no culpan de sus fracasos a que los proveedores de insumos les cobran sus mercancias a precios de dolar blue, sino al gobierno, a quienes le exigen que saque las retenciones o que devalúe asi pueden exportar al precio de un dólar más caro. Es esta situación compleja la que explica que el foco de la bronca rural se exprese en los autoconvocados y en productores agricolas chicos y medianos, fogoneados por el PRO, en la misma zona donde nació la rebelión popular de arrendatarios agrícolas conocida como Grito de Alcorta.
Como mencionamos al principio de este articulo la parte del león del negocio agropecuario se la está llevando desde hace décadas el sector más concentrado y multinacional, que está ganando mucho dinero, se lleva muy bien con todos los gobiernos. En el caso de la gestión de Alberto Fernández en sus primeros tiempos aparecieron algunos gestos de ceder espacios institucionales a organizaciones de pequeños productores, movimiento sociales e incluso promover una Dirección de Agroecologia. La disparidad de los presupuestos en relación a lo que se invertía en acompañar los agronegocios y las medidas adoptada denotaban que estos gestos hacia otro modelo productivo eran mas cosméticos que efectivos. Con la llegada de Manzur a la jefatura de Gabinete y de Julián Dominguez al Ministerio de Agricultura no quedan dudas de cual es la orientación que asume el gobierno. La muy buena relación que tiene el gobierno con el Consejo Agroindustrial Argentino, tiene consecuencias. Cuando se cerraron la exportaciones de carne vacuna a China y las organizaciones de productores hicieron un paro ganadero y trataron de que se extendiera a la comercialización de granos, el Consejo Agroindustrial sacó un comunicado pero no los acompañó con la medida de fuerza. Este y otros desplantes explican por qué la SRA, la CRA y la FAA se terminaron yendo, dando un portazo, del Consejo Agroindustrial Argentino. La palabra traición aplicada a quienes mantienen buena relación con el gobierno se escucha cada vez más a menudo en reuniones de productores y seguro hoy estará presente en la concentración de Amstrong. Con ese calificativo también denostaron dentro de la propia CRA, al economista Matías Lestani que, trabajando para esa organización, fue designado Secretario de Agricultura de la Nación. Alguien podría decir en su defensa que si su vocación era trabajar para promover los agronegocios, se sintió más útil como funcionario de gobierno, que como integrante de una organización de productores donde sobra ideología conservadora, pero cada vez tiene menos peso entre los que deciden las políticas del sector.
Si continúa la sequía y se agravan las pérdidas de los productores agrícolas, protestas como la Amstrong van a replicarse y masificarse. Ojalá sirvan para que cuando se debatan estos hechos se pueda colar alguna cuota de reflexión sobre algunos temas como “el cambio climático”, “el modelo productivo” y “la transición agroecológica”, que seguramente están detrás de estos fracasos.

Guillermo Cieza.

Foto. pagina política

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