El Alemán de los Versos

El Alemán de los Versos

11Ene22 0 Por Alfredo Grande

¿Quosque tandem, abutere, Jorge, patienta mia? ¿Hasta cuándo abusarás Jorge, de mi paciencia? Ciceron, en sus Catilinarias, empieza con esa frase su discurso acusatorio contra Catilina. Jorge Aleman es psicoanalista, francés, diría neo y post lacaniano, y referente teórico de cierto kirchnerismo. El título de este texto se inspira en una película protagonizada por Arturo García Buhr: El inglés de los Güesos. Y la tela de araña que la cultura represora teje con prisa y sin pausa exige emplear uno de sus antídotos más eficaces: la asociación libre. O sea: saltos en el tiempo, combinatoria de lógicas de diferente nivel de abstracción, y creación permanente de neologismos. En su tribuna predilecta para la Argentina, Jorge Aleman escribió:   “Argentina tuvo la determinación de proteger la vulnerabilidad y esto sería impensable si no hubieran operado uno de los grandes tesoros simbólicos que son sus movimientos sociales, su relación con ciertos sentidos de lo comunitario, las gramáticas comunitarias y ciertas prácticas militantes”.  En el barrio diríamos “sarasa” porque obviamente excluye de la vulnerabilidad los hambreados, los jubilados con su jubilación al matadero, las personas exiliadas en la calle, y los trabajadores y trabajadoras que se venden al peor postor. El 8 de enero de 2020 le contesto (es un decir) a uno de sus artículos con un breve texto que decidí compartir en Tramas porque abreva en mi permanente lucha contra todas las formas de la cultura represora.

“Es notable como el autor elude designar como fascismo a las derechas ultraderechizadas. En cuanto a la indolente barbarie de los representantes oligarcas, cae en un anatema común de los que no incorporan en la construcción del sujeto la lucha de clases. La génesis del odio según Freud es anterior al amor y se origina en la pulsión de autoconservación. El fascismo lo tiene en superficie que necesita destruir para reinar. Ya no solamente dividir. Los socialdemócratas, los retro progresistas, los centro derecha, siempre negocian con los enemigos de clase y les permiten, una y otra vez, ejercer su poder arrasador. Ejemplo paradigmático es el pago serial de la estafa externa, que encima la llaman deuda. Mientras no haya amor en y por la propia clase, el fascismo seguirá reinando.

 Alfredo Grande

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