La cultura represora ya tiene su aplicación

La cultura represora ya tiene su aplicación

12Ene22 0 Por Alfredo Grande

“No creaís que, agotado su tesoro, de asuntos falto enmudeció la lira; podrá no haber poetas, pero siempre habrá policía” (aforismo implicado becqueriano)LA

No recuerdo cuando empecé a desarrollar el concepto de cultura represora. No me sorprende, porque no recordar es también una forma de represión. La capacidad de multiplicación y potenciación de los mecanismos de la cultura represora nos obliga a un estado de alerta permanente que, para mayor desgracia, es calificado por los sabihondos como conspi paranoico. Acepto que el paranoico se adelante algunos años. Pero Orwell anticipó al Gran Hermano mucho antes que se inventaran los satélites y la red internet. Las aplicaciones (App) para educar, adoctrinar, entretener, alienar en forma políticamente correcta a las niñeces, no es novedad. Pero lo que, si es novedad, al menos para mí, es una aplicación cuyo nombre no lo dice todo, pero dice bastante. “Policía para Niños”. La instalé y realmente suena aterrador. Un listado de opciones dice: niño niña cancelación llamada ajustes calificar compartir Obviamente no continué porque de paranoico nomás pensé que apretaba algún comando inadecuado y entraba swat por el alambre tejido de la ventana. Obviamente, si sostenemos la lógica del “vigilante barriga picante” y la doctrina de la seguridad, como incluso algunos vecinos de barrios humildes exigen, está aplicación pasará sin pena y con algo de gloria. Pero si en algo es especialista la cultura represora es en ganar las batallas de la Guerra Cultural. Esa que ganó el nazismo, aunque pudiera perder la Guerra Militar. Las luchas contra el patriarcado deben advertir que un patriarcado digitalizado está operando en la subjetividad de madres, padres, familia estrecha, y, por lo tanto, por maldito derrame, en los procesos de subjetivación de las niñeces. En el apartado “niña” desglosa: “niña mala; niña buena; comer; dormir; pelea; palabrotas; uso móvil; tareas. Habría que escribir Un Mundo Infeliz, como saga del escrito de Huxley. Y seguramente esto es el principio de las niñeras robot o de las maestras y maestros del “metaverso” del creador de Facebook. La pregunta como siempre es: “¿Qué hacer? Se me ocurre una pregunta mas inquietante todavía. ¿Todavía podemos hacer algo?  Quizá, como escribió Bertold Brecht, otro conspiparanoico, ya es tarde. 

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