Gelman

Gelman

14Ene22 0 Por Guillermo Cieza


Hace 8 años, el 14 de enero de 2014 falleció en México, Juan Gelman, para mi gusto el mejor de nuestros poetas.

Gelman pensaba que: “La poesia es algo que llega cuando ella quiere y no es que uno la puede invocar o convocar: nadie se sienta a escribir poemas porque quiere o porque se lo propone”
Y así escribía:


Gotan


Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.
Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.
Dentro de mi estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia,la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.
Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté,
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por última vez.


En el año 2005 fue galardonado con el premio Reina Sofía de poesía iberoamericana y en 2007 con el premio Cervantes.
Pero antes de eso fue un militante apasionado que quizo cambiar el mundo y puso en juego lo más precioso, su propio cuero. Participó desde muy joven en el Partido Comunista y fue parte de la escisión que dió lugar al nacimiento de la organizacion guerrillera Fuerzas Armadas Revolucionarias. Como parte de esa organización participó en la fusión con Montoneros. Exilado en México, en febrero de 1979, se aparto de esta última organización criticando desviaciones militaristas de la conducción. Su obra literaria estuvo signada por su militancia guerrillera, pero también por la desaparición de sus hijos y la búsqueda de su nieta, secuestrada por los militares. Gelman es un poeta del amor y la esperanza, pero también del dolor y la lucha infatigable en la búsqueda de lxs desaparecidxs.
La mejor definición de quién fue Juán Gelman, la dió él mismo cuando llevó a la poesía lo que quería que se escribiera en su tumba.

Epitafio


Un pajaro vivía en mi.
Una flor viajaba en mi sangre
mi corazón era un violín.
Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. Tambien a mi
me alegraba: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.

¡Digo que el hombre debe serlo!

Aqui yace un pájaro.
Una flor.
Un violín.

imagen. Toons Mag Español

Guillermo Cieza

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