¿Plantar árboles para frenar el cambio climático?

¿Plantar árboles para frenar el cambio climático?

15Ene22 0 Por Tramas

En estos días de calor la sombra reparadora de un árbol se convirtió en un bien preciado. La presencia de árboles y sombra aporta al bienestar humano y animal. Seguramente plantar árboles amortigua los efectos del cambio climático, pero enfrentarlo resulta mucho más complejo.


La valorización de la sombra de los árboles para enfrentar el calor es un conocimiento ancestral y está en la historia de nuestras vidas desde que éramos niños o niñas. Pero hoy tener y cuidar un buen árbol, en el jardín, en la vereda o en la plaza no suele aparecer entre las prioridades de una sociedad acosada por la propaganda para que consuma cosas inútiles. Tampoco resulta valorizada por los modelos productivos agropecuarios y urbanísticos dominantes.


El reconocimiento del valor de los árboles, tuvo un alza en 2019 cuando la prestigiosa revista científica Sciencie publicó un artículo reivindicando la importancia de la reforestación en la lucha contra el cambio climático. En ese mismo tono, conocidas publicaciones como la de National Geographic titulaban: ¿Cómo borrar 100 años de emisiones de carbono? Plantando árboles, montones de ellos.

La noticia fue aplaudida y difundida por quienes impulsan el modelo forestal industrial que plantan determinadas especies, casi siempre exóticas, originarias de otras regiones, para abastecer la industria de la construcción, las papeleras o producciones como la palma aceitera, generalmente con el destino de la exportación.
Las primeras objeciones a estas respuestas provinieron de las comunidades afectadas por este tipo de plantaciones, pero también por algunos científicos.

Las comunidades advirtieron que no puede confundirse los montes nativos, en equilibrio con el ecosistema, con plantaciones forestales que disminuyen la disponibilidad hídrica, favorecen los procesos erosivos del suelo, con llevan el uso de agrotóxicos, contaminan las napas y matan al monte natural. Un artículo de Gabriel Popkin en Science dá en el clavo cuando afirma que “el entusiasmo y el dinero que fluye a las soluciones climáticas basadas en los bosques amenaza a dejar atrás a la ciencia”.

Joseph Valdeman, un ecólogo de la Universidad de Texas, advirtió que “el modelo propuesto había contado con arborizar sabanas y praderas nativas ancestrales, regiones que no pueden reforestarse porque nunca habían estado forestadas, y que son vitales tanto para la salud de los ecosistemas como para las comunidades humanas ” . Insiste además en que “la restauración ecológica puede ayudar pero no sustituye el hecho de que la mayoría de las emisiones de combustibles fósiles deben parar y que debe priorizarse la conservación de ecosistemas biodiversos e intactos, con independencia de que contengan un montón de árboles ” . Nuevos estudios han insistido en que la reforestación debe realizarse en lugares que fueron desmontados, promoviendo una regeneración natural de las plantas nativas que ya existían en estos ecosistemas.


Pensando en esta regeneración natural de zonas arboladas, un nuevo artículo publicado por la revista Science plantea un nuevo alerta. “Cuando perdemos aves o mamíferos no perdemos sólo estas especies. También perdemos su importante función ecológica de dispersar semillas”. Por falta de esas aves o mamíferos las plantas pierden capacidad de reproducirse o incluso migrar a lugares menos inhóspitos cuando su hábitat natural empieza a ser afectado.
Para entender el papel que juegan otras especies en la reproducción de los árboles basta mirar el crecimiento de los talas al borde de los alambrados en los campos linderos a las ruta once que lleva a las playas bonaerenses. ¿Cómo llegaron las semillas a ese lugar?. ¿Por qué crecen junto a los alambrados? La semilla del árbol el tala, como ocurre en otros especies nativas, debe pasar por el aparato digestivo de un animal para poder germinar. Las aves levantan las semillas del suelo y las expulsan cuando se detienen en algún lugar, por ejemplo, un alambrado. Esas semillas en el estómago de los pájaros pueden viajar largas distancias. Sólo prosperaran donde encuentren condiciones adecuadas.
Este ejemplo permite advertir que si sometemos a un ecosistema a deforestación, más aplicación sistemática de herbicidas, insecticidas, fungicidas y fertilizantes, lo que queda es tierra arrasada y no sólo no hay árboles nativos, sino que se compromete su regeneración natural.

Este nuevo dato revaloriza la plantación de árboles nativos, que no solo pertenecen al lugar sino que son amigables con la fauna y la flora autóctona o naturalizada en la región.

Con respecto a la posibilidad de detener el cambio climático, no parece posible afrontar un problema complejo con soluciones simples. Es necesario dar batalla en distintos frentes, recuperar a nuestros árboles nativos, es uno de ellos.

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