Muhammad Ali, una vida a las piñas

Muhammad Ali, una vida a las piñas

17Ene22 0 Por Tablón Argento

Cassius Clay a quienes sus seguidores conocieron como “el Campéón del Pueblo”, y que eligió llamarse Mohammed Ali, fue el mejor boxeador peso pesado de todos los tiempos, pero también un luchador contra el racismo y la discriminación.


Cassius Marcellus Clay nacido un 17 de enero de 1942 en Lousville, Kentucky, no provenía de una familia pobre como la mayoría de los boxeadores. Sus padres eran de clase media y pudieron dar a su infancia lo más necesario, pero no pudieron protegerlo contra el racismo. Cassius podía tener una buena alimentación, vestir ropa sencilla pero nueva y ser un buen estudiante, pero no por eso dejaba de ser un niño negro. Alguien discriminado por la sociedad estadounidense.
Fue un policía quien aconsejó al joven Cassius que volcara toda su ira contra el desprecio que sufría contra una bolsa de arena. Y fue así, que se hizo boxeador.
Muy joven sorprendió al mundo del boxeo ganando la medalla olímpica en Roma, en 1960. A los veintidos años, convertido en profesional ganó el titulo de los peso pesado en su país. Ganó cuatro veces el título mundial de la Asociación Mundial de Boxeo.
Pero Clay fue mucho más que un gran boxeador. Cuando fue convocado al Servicio Militar se negó a alistarse, se pronunció contra la Guerra de Vietnam, decidió adherir a la religión musulmana y adoptar el nombre de “Muhammad Ali”. Aprovechó su carisma y el impacto de su figura pública para denunciar reiteradamente al racismo. Explicando por qué se negaba ir a la guerra contestaba en una entrevista: “Yo no tengo problema con los vietcong. Ningún vietcong me ha llamado negro.”
El campeón, que ya era un ídolo popular se convirtió en una pesadilla para el poder hegemónico estadounidense, blanco, promotor del nacionalismo imperial y comprometido con las guerras. Esta pesadilla surgía en un deporte manejado por la mafia, la ley y la religión de los blancos, que empezaba a convertirse en un gran show de entretenimiento donde los que subían al ring eran mayoritariamente negros surgidos de los barrios más pobres de Estados Unidos. El mismo componente social que mayoritariamente integraba la primera línea de las ofensivas militares imperiales.
La respuesta de los desafiados por Clay no se hizo esperar. Le quitaron sus títulos deportivos, fue sentenciado a cinco años de cárcel y le quitaron la licencia para boxear. En 1970, después de tres años y cinco meses de prisión, un juez de Texas le revocó la sanción. Esa decisión no fue la mera ocurrencia de un magistrado, la guerra de Vietnam se había convertido en una aventura muy impopular y la prisión de quien ahora era reconocido como Muhammad Alí, se estaba convirtiendo en un problema político. Una decisión de la Corte Suprema confirmó su libertad y su derecho a volver al boxeo.
De la prisión salió a recuperar lo perdido en el terreno deportivo, e inició una campaña récord con 29 triunfos consecutivos, 22 por nockauts. Uno de los derrotados fue nuestro inolvidable Oscar “Ringo” Bonavena, que aguantó de pie casi hasta el final de la pelea. En el 15 round terminó en la lona. Clay, que no parecía sentir el largo período de inactividad, siguió cosechando triunfos. La victoria contra Joe Frasier en Zaire en 1974, le permitió recobrar el título de la AMB y la CMB.
Se retiró en 1981, cuando ya tenía síntomas de la enfermedad de Parkinson con quién disputó su última pelea. Falleció el 3 de junio de 2016. Nunca se arrepintió de sus posicionamientos políticos contra el racismo y las guerras imperiales. Quizás por eso en los últimos años dejó de estar en las noticias, pero para quienes lo alentaron arriba y abajo del ring siguió siendo “El más Grande”.

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