¿El Papa Benedicto XVI encubrió a curas pedófilos?

¿El Papa Benedicto XVI encubrió a curas pedófilos?

21Ene22 1 Por Guillermo Cieza

Un informe independiente publicado el pasado jueves afirma que el Papa emérito estaba al tanto del pasado pedófilo del sacerdote Peter Hullermann, y otros tres curas alemanes, sospechados de abusos contra menores. ¿Por sus características institucionales, incluído el celibato, constituye la iglesia católica un refugio para pederastas?


En Alemania se han contabilizado 3.677 niñas y niños abusados sexualmente desde 1946 por más de mil clérigos alemanes. La mayoría de estos delincuentes no fueron condenados. Peter Hullermann, vicario de Renania del Norte-Westfalia, fue denunciado por graves abusos sexuales a menores en 1980. Por aquellos años Ratzinger, que después sería Benedicto XVI, ocupaba los más altos cargos de la jerarquía de la iglesia católica alemana, como arzobispo de las ciudades de Múnich y Freising. A pesar de contar con las pruebas que inculpaban al sacerdote, incluída una pericia psiquiatrica, el abusador no fue castigado, sino trasladado a otro destino. De la misma forma se actuó con otros tres sacerdores denunciados por abusos sexuales a menores. Un estudio realizado por un comité de expertos comisionados por la justicia para estudiar el caso Hullerman, concluyó en la responsabilidad del actual Papa emérito en el encubrimiento de estos casos. Por ahora el Vaticano se ha limitado a expresar en un comunicado que no conoce el contenido del informe presentado y que quiere hacer conocer su “verguenza” y “remordimiento” por los ataques sexuales cometidos contra niños.
Lo ocurrido en Alemania se repite en otros países. En los Estados Unidos la Red de sobrevivientes de abusados por sacerdotes (SNAP,) estima que el 4 % del clero católico de ese país ha estado implicado en prácticas sexuales con menores, en número aproximado de 4.000 sacerdotes durante los últimos 50 años,​ aunque sólo entre el 5 y el 10 % de las víctimas denuncia el caso.
En Australia los números asustan. El 7% de los sacerdotes del país han sido acusados de abusos. Hay 1.880 curas involucrados, 4.440 niñas y niños abusados y un millar de instituciones católicas señaladas. Según los datos que recogió la comisión que investigó este asunto, las víctimas de los abusos tenían en promedio 10,5 años en el caso de las niñas y 11,5 años en el caso de los varones.
¿Por sus características institucionales, incluído el celibato, constituye la iglesia católica un refugio para pederastas?
Sobre ese punto hay distintas oponiones. En Alemania el experto en sexología del Hospital Berlinés Charite, Klaus Beier, comentó en un programa de debate televisivo en el canal ZDF, “Si alguien tiene un conflicto con su orientación sexual, incluyendo tendencias pedófilas, puede buscar refugio en una institución que te obliga a guardar el celibato”, dijo Beier. “He tratado a muchos pacientes que encajan en este caso… y es algo de lo que la Iglesia católica debería tomar conciencia”.
Sobre el tema hay otras opiniones. Philip Jenkins, profesor de Historia y Estudios Religiosos en la Universidad de Pensilvania, autor del libro “Pedophiles and Priests”, afirma que no existe evidencia de que la pedofilia sea más común entre el clero católico que entre los ministros protestantes, los líderes judíos, los médicos o miembros de cualquier otra institución en la que los adultos ocupen posiciones de autoridad sobre los niños.
Sin embargo, estudios como el de la Comisión Especial que investigó la pederastia en Australia, o los ​ de la Comisión Independiente sobre Abuso Sexual en la Iglesia de Francia y de la Comisión estatal contra la pedofilia de Polonia, concluyeron que los niños sufrían o eran más propensos a sufrir abusos en los entornos de la Iglesia católica que en las escuelas estatales o en los campamentos de verano, o en cualquier otro entorno fuera de la familia.
Lo que si parece claro es que el encubrimiento institucional ha jugado a favor de los pederastas. A los sentimientos de culpa que padecen los víctimas de abuso, se sumó el peso de una jeraquía institucional que durante siglos ha preferido mantener silencio sobre ciertos temas y hechos. En los casos investigados en Australia que comprometen a miembros del clero, los abusos tardaron, en promedio, 33 años en ser denunciados.
Sobre la posición del Papa Francisco sobre este tema también hay distintas opiniones. Algunos memoriosos recuerdan que siendo Arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina nunca quiso recibir a los denunciantes del cura abusador Julio Cesar Grassi. Otros, como Ignacio Fuentes, miembro del Consejo Superior de Educación Católica Argentina (Consudec)afirma que “Francisco actuó totalmente bien, con total transparencia, y no sólo Bergoglio, sino también los obispos de Buenos Aires en ningún momento ejercieron presión ” (sobre la Justicia).
Emiliano Fittipaldi, un periodista italiano del semanario L’Espresso, acaba publicar el libro “Lujuria”, en el que revela que entre 2013 y 2015 han llegado al Vaticano alrededor de 1.200 denuncias por pederastia contra sacerdotes y en el que acusa a Francisco de haber hecho muy poco. Fittipaldi afirma “Francisco no ha hecho mucho para luchar contra la pederastia dentro de la Iglesia. El por qué no lo sé. Seguramente haya encontrado resistencias internas, como las hay en todas las transformaciones”.
También sobre este tema, hay otras opiniones. Algunos reivindican que la acción del Papa Francisco permitió desmontar en Chile el inmenso poder del sacerdote Fernando Karadima, ex-párroco de Santiago, quien se decía “hacía obispos” y que devino en el depredador sexual mas famoso de ese país.
Por las polémicas abiertas y el papel jugado por la iglesia católica en casos de abusos sexuales contra menores sería prudente que el Papa Francisco se abstuviera de hacer recomendaciones sobre la descendencia que deben tener las parejas y sobre la conveniencia de criar hijos y no mascotas.

Dibujo Carlín. . Pinterest

Guillermo Cieza

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