¿Perdidos en la villa o abandonados por el Estado?

¿Perdidos en la villa o abandonados por el Estado?

21Ene22 0 Por Lucas Biagetti

Las declaraciones de la ministra de educación porteña con respecto a quienes han quedado fuera del sistema educativo durante la pandemia recuerda algunos dichos repudiables de su espacio político. No es la primera vez que se lanzan frases que tienden a poner en duda el derecho a la educación y a responsabilizar a los y las niñas y jóvenes de las falencias del sistema educativo.

Rápidamente podemos recordar al ex presidente Mauricio Macri hablando de “caer en la educación pública”, a la ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal sosteniendo que “nadie que nace en la pobreza llega a la universidad” y a la flamante senadora por Santa Fe, Carolina Losada, diciendo que los chicos “sueñan con ser soldaditos o narcotraficantes”.

La ministra Acuña afirma que los y las chicas que han dejado de asistir a la escuela durante los últimos dos años están perdidos en los pasillos de las villas o trabajando para el narcotráfico y ya es demasiado tarde para ir a buscarlos.

Posteriormente en La Nación+, uno de esos medios que nunca repregunta, suavizó sus dichos, afirmando que sólo se había mostrado preocupada por la realidad de esos y esas niñas, que a veces tienen que dejar de estudiar para trabajar, o cuidar algún hermano, o ¿por qué no insistir con la idea? dedicarse al tráfico de drogas.

Lo que sigue siendo problemático es que todo el tiempo se descarga la responsabilidad sobre los y las chicas y sus familias, mientras por otro lado se criminalizan los barrios populares o villas.

Es llamativo que hable con tanta soltura, como si no fuera parte del gobierno, de otros derechos de las infancias que están siendo vulnerados, y que por eso se dificulte la tarea de revinculación con las instituciones educativas.

Lo que subyace, detrás de las declaraciones de Acuña, Macri, Vidal y Losada es una postura que sostiene que las desigualdades son naturales (y acaso necesarias), y que la educación, en consecuencia, no es más un derecho que hay que garantizar, sino, más bien, una posibilidad para quienes puedan acceder a ella.

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