Repercusiones del acuerdo con el Fondo

Repercusiones del acuerdo con el Fondo

29Ene22 0 Por Daniel Campione

El anuncio de ayer de un primer entendimiento en torno al crédito de “facilidades extendidas” desató reacciones opuestas. Quedó claro quiénes sostienen la subordinación a los acreedores y quiénes se proponen luchar contra ese sometimiento que lleva a nuestro pueblo al desastre.

Apenas conocidas las comunicaciones del gobierno nacional acerca del acuerdo preliminar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se hilvanaron una serie de reacciones favorables al entendimiento alcanzado por parte de representantes del gran capital.

Es un principio sabido en política que cuando el empresariado y “los mercados” celebran una decisión gubernamental es porque ella tiende a favorecer su obtención de mayores ganancias y va por consiguiente en perjuicio de los sectores trabajadores y pobres.

Para que ningún incauto o malintencionado piense que los apoyos parten de empresarios “nacionales”, “identificados con el mercado interno” o “con sensibilidad social”, uno de los primeros avales partió de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), entidad que nuclea a los mayores conglomerados empresarios.

A comenzar por los grupos Clarín, Techint y Arcor. La “grieta” se cierra de un modo brusco cuando el poder económico percibe inequívoca “buena letra” ante sus intereses. Y la hostilidad de los medios de Clarín frente al gobierno se transforma en, al menos, una expectativa favorable.

Son declaraciones textuales contenidas en un comunicado de AEA: “Significa un paso muy importante e indispensable para el desarrollo económico y social del país” y más adelante: “El cumplimiento de los compromisos y el acceso al financiamiento nacional e internacional representan factores decisivos para que el sector privado pueda desplegar todo su potencial en materia de crecimiento económico, creación de empleo y generación de divisas para el desarrollo”. 

Magnetto y Paolo Rocca apoyaron a Macri y pidieron más ajuste y  flexibilización laboral
Dirigentes de AEA, entre ellos Héctor Magnetto, de Clarín y Paolo Rocca, de Techint.

Se sumó el G6, un “foro” integrado por la Asociación de Bancos Argentinos, la Bolsa de Comercio, la Cámara Argentina de la Construcción, la Cámara Argentina de Comercio, la Sociedad Rural y la Unión Industrial Argentina. En su comunicado afirma:  “La concreción de un acuerdo será fundamental para lograr objetivos como el fortalecimiento del crédito público, el acceso a financiamiento nacional e internacional para el sector privado, la generación de empleo, desarrollo federal y pyme, entre otros”.

Si se dirige la mirada a esos mecanismos de apariencia etérea pero intereses bien concretos que son los llamados “mercados”, salta a la vista que el dólar ilegal bajó $10 y el riesgo país retrocedió 65 unidades, lo que equivale a un descenso del 3,4%. Evidencias de una mirada favorable hacia el acuerdo de quienes mueven a diario muchos millones de dólares en divisas y bonos.

La oposición de Juntos por el Cambio avaló el “principio de acuerdo”, y consideraron “positivo este primer entendimiento.”, si bien marcaron en tono de prudencia que había que esperar la “letra chica” para dar un veredicto más certero, tal como declaró el presidente de la UCR, Alfredo Cornejo.

 Resulta significativo que estas expresiones partieron de una reunión virtual en la que tomaron parte figuras como Patricia Bullrich, Gerardo Morales y Horacio Rodríguez Larreta, entre otrxs. La cúpula de PRO, la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica se mancomunaron para dar su espaldarazo.

Como era de esperar, salvo para algún desprevenido, la Confederación General del Trabajo (CGT) se sumó al regocijo empresario con el acuerdo.

Entre otras frases que le dedican al flamante consenso con el organismo internacional se encuentra la siguiente: “Esperamos que la certidumbre macroeconómica que se desprende del acuerdo alcanzado movilice las inversiones necesarias para potenciar el crecimiento económico y permitan reducir los niveles de pobreza y desigualdad que hoy resultan intolerables.”

Apenas la mención ritual a ciertos males sociales diferencia a la central sindical de los conceptos vertidos por las asociaciones patronales.

Una voz en otra dirección fue la del Frente Patria Grande, cuya expresión más visible es Juan Grabois: “…tener que someternos a un monitoreo constante de  una entidad que ha fracasado sistemáticamente en cumplir sus postulados de estabilidad económica y desarrollo es una cesión de soberanía humillante para cualquier país.”

En cambio otras organizaciones sociales enroladas en el Frente de Todo y más diligentes en el apoyo al gobierno nacional, como el Movimiento Evita y Somos-Barrios de Pie se apresuraron a brindar su respaldo al acuerdo.

Está por verse si las expresiones críticas en el interior del Frente de Todos (FdT) sostienen una actitud coherente con el rechazo expresado, o ceden a presiones “disciplinadoras” que de seguro se desatarán sobre ellos.

Movilizar contra el pago de la deuda

En la vereda de enfrente están quienes se han opuesto de modo claro y permanente a cualquier pago al FMI y rechazado el reconocimiento de una deuda impagable e ilegítima.

Horas antes del anuncio de la fumata blanca por parte del presidente, fue expresión de esos sectores la concentración realizada el jueves 27 a iniciativa de la Autoconvocatoria por la suspensión del pago e investigación de la deuda, que recibió decidido apoyo de otras organizaciones.

A la hora de las primeras declaraciones luego del anuncio, cabe citar la de Myriam Bregman: “Se termina de legitimar la estafa macrista. La letra chica es cómo se paga la fiesta de Macri (Mauricio) y de sus amigos.”

El acuerdo de “facilidades extendidas”, ya en su forma definitiva, será discutido en el Congreso Nacional. Allí se manifestarán las voces críticas de los diputados de izquierda. Sin descartar la gravitación de esa instancia institucional, resulta indudable que no se puede esperar hasta entonces.

La movilización es un camino inexcusable a la hora de enfrentar el pacto de reconocimiento y pago de la deuda. Ya se trabaja en una reunión preparatoria de una manifestación masiva y amplia.

Ese encuentro tendrá lugar el lunes 31 de enero en Parque Lezama, impulsado por el Frente de Izquierda Unidad (FIT-U), y nucleará al espacio amplio y diverso identificado con la consigna “Fuera FMI”.

Sería deseable que quienes se manifiestan contrarios a la subordinación al organismo internacional y han apoyado hasta ahora al gobierno se sumen a esta iniciativa plural.

La inaceptable perspectiva de pagar una deuda de cerca de 45.000 millones de dólares en un país con más de la mitad de sus niñxs en situación de pobreza requiere la toma de conciencia de que se puede y se debe enfrentar esa radical injusticia. El pueblo en la calle será el encargado de combatirla y en lo posible impedirla.

Daniel Campione

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