Los ingeniosos hijos de Fidel y el Che

Los ingeniosos hijos de Fidel y el Che

4Feb22 4 Por María Victoria Valdés Rodda

Imaginación y descernimiento frente a la prepotencia neocolonialista. Así lleva 60 años defendiéndose la Revolución cubana contra el Bloqueo económico, financiero y comercial de los Estados Unidos. Lo hace también con innovación y racionalización.

Si Denis Papin hubiera vivido en tiempos de Fidel Castro y del Che Guevara, sin dudas sus espectaculares ideas hubieran señoreado el Salón de la Fama en Ciencias, pero tuvo la fatalidad de nacer en Francia en 1647 y morir en Londres en 1712. Avizoro que el vapor bien utilizado podría darle calidad de vida a la gente. A uno de esos inventos le llamó marmita que no es otra cosa que el proyecto de la primera olla a presión, con válvula de seguridad incorporada. Entre sus entelequias más importantes sobresalen un submarino, una catapulta, una máquina para elevar el agua, y muchos más delirios creativos.

Antes de 1959 el saber en Cuba estaba acaparado por una cúpula que iba a estudiar a Universidades estadounidenses, y la casi totalidad de sus egresados caribeños se quedaban al otro lado del Estrecho de la Florida. Hubo en cambio un acontecimiento que posibilitó la emergencia de muchos Papines en Cuba tras el triunfo de la Revolución que le dio accesibilidad a los humildes a las escuelas todas. El saber se elevó a niveles impensables para una antigua neocolonia, a tal punto que la primera obra literaria publicada por la Imprenta Nacional fue “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, de Miguel Cervantes y Saavedra. ¿Por qué? Más allá de la grandeza de las letras, el protagonista, un ser a toda prueba de creatividad en afanes de justicia contra Gigantes, se nos asemejaba, y se nos asemeja aun hoy.

Un previsor

Ernesto Che Guevara, alentado por Fidel, asume la dirección de varios ministerios, uno de ellos fue el de Industrias, y desde ese puesto que, no era un ordenado despacho con buró, sino miles de rincones del país por los que desgranaba ideas sostenibles, le abrió puertas a proyectos en nada envidiables a los de Denis Papin. 

Cuando inauguró, en la provincia de Ciego de Ávila, la primera fábrica de levadura de torula “Alfredo R. Pérez”, ya el bloqueo yanqui había escalado por tres años. Eso no impidió que la empresa se constituyera como la primera de su tipo en Cuba y Latinoamérica. Para ese entonces se sabía que las afectaciones a la economía iban a ser sustanciales, de ahí que la agudeza con que asumir la edificación de Cuba Socialista haya sido la punta de lanza contra lo que es considerado como el más prolongado genocidio de la Historia. 

Desde su propia concepción, la fábrica fue de una audacia enorme al levantarse se junto al Central azucarero “Ciro Redondo” en atinado aprovechamiento de las mieles de la caña de azúcar. Se concibió para producir 30 toneladas diaria de torula, así como diferentes biofertilizantes, destacándose los azotobacter, fosforina, y el compost.

Al pasar el tiempo las dificultades asociadas al bloqueo se fueron incrementando, pero ya existía para paliarlo de alguna manera, otra iniciativa singular: La Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR), fundada igualmente por el Che en octubre de 1964, nombrada en sus inicios como Comisión Organizadora Nacional del Movimiento de Innovadores e Inventores.

El pueblo cubano ha ido de proeza en proeza frente el pretendido estrangulamiento con que los EE. UU han querido sumir la vida nacional. Y aquí entran nuestros muchos “sabelotodos”, hijos de Fidel y del Che. La ANIR es un claro ejemplo de la tozudez a favor de la soberanía patria, más ingeniosa que una medida coercitiva de tan complicado entramado que incluso clasifica como Ley, a la que Donald Trump le añadió 243 medidas adicionales y que Joseph Biden no ha aliviado ni por razones de humanismo, de cara a la actual pandemia mundial. ¿Cómo le hemos respondido?: con cuatro candidatos vacunales, hijas de la biotecnología cubana.

También persiste el emprendimiento de miles de hombres y mujeres de la ANIR, organización regida por los estatutos de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), y que concentra creatividad en el logro de soluciones novedosas a los problemas. Este cerco económico, financiero y comercial ha potenciado la solución propia ante dificultades en la importación de piezas y partes y otros muchos quebraderos de cabeza. 

De modo que en 2007, los innovadores de la mentada planta instalaron un quemador y un calentador de petróleo al horno para poder secar la torula en crema, convertirla en pienso y almacenarla para un adecuado uso en el momento preciso. Son tan eficientes que, al obtener un nutriente deshidratado, logran el 50 por ciento de proteínas. Expertos extranjeros han dicho que la levadura de torula cubana, producida en Ciego de Ávila está entre los mejores de su clase en el mundo. 

Los “aniristas”, como son conocidos los miembros de la ANIR, también debieron allí modificar una bomba industrial para evitar la expulsión de agua residual a los campos. El periódico Granma, del 20 de octubre de 2008, da cuenta de que ese mismo vital líquido ha sido enriquecido con cantidades de nutrientes y aprovechado para la producción alternativa para los rebaños vacunos, chivos, carneros, y porcinos. Y como si estos inventos no fueran suficientes, lograron adaptar dos quemadores de la caldera para ser empleados, simultáneamente, con diésel y gas acompañante de los pozos de petróleo del yacimiento de esa localidad. 

Traducir innovación en números

En una actualización reciente del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX), los daños acumulados por el bloqueo durante 60 años, – cuya firma oficial la estampó John Fitzgerald Kennedy, – el 3 de febrero de 1962-, ascienden a precios corrientes, a 147 mil 853,3 millones de dólares. Tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, el bloqueo ha provocado perjuicios cuantificables por más de 1 billón 377 millones 998 mil dólares. Solo entre abril y diciembre de 2020, esta política causó pérdidas a Cuba en el orden de los 3 mil 586,9 millones de dólares, lo que asciende a un total de 9 mil 157,2 millones de dólares si se considera el período de abril de 2019 a diciembre de 2020.

Y si bien esas son cifras estremecedoras por lo que implica para una nación en vías de desarrollo, la quijotesca jugada del Che al crear la ANIR, siempre apoyada y estimulada por Fidel, no es como para menospreciar: de 2020 hasta agosto de 2021, los inventores y racionalizadores cubanos con sus aportes han dado en el blanco con ganancias prácticas, traducidas en 574 millones 613 mil 441 pesos. Los “genios” cubanos están en todas partes, aunque sobresalen los de la Industria Ali mentaria y la Pesca; Agropecuarios, Forestales y Tabacaleros; las Comunicaciones, la Infor mática y la Electrónica; Energía y Minas; los Azu careros y los de la Construcción. 

Pero cuidado, el sector de la Salud no es menos que nadie. Este año se celebraron los 45 años de la ANIR y los 60 de la imposición del bloqueo. ¡Vaya contrapunteo! Sin embargo, la voluntad de vencer es más fuerte que la prepotencia neocolonial. En la capital de todos los cubanos, La Habana, hay una institución emblemática si de gineco-obstetricia hablamos: Hijas de Galicia, en el municipio de 10 de octubre. La doctora Norma Silva Leal, líder de la ANIR es parte de un colectivo de creadores de 150 innovadores y racionalizadores de los cuales, más de la mitad (129), son mujeres.

Qué los hace especiales se preguntarán. En 2020, ellos introdujeron nuevas tecnologías en el tratamiento de la infertilidad masculina, la reducción de la cesárea innecesaria y el uso del Misofar en la terminación del embarazo en la gestante diabética. El efecto económico de las soluciones aplicadas supera los 570 millones de pesos al contabilizar lo alcanzado en 2021 y en lo que va del actual.

Heroicidad sin superlativos, simple como los principios de toda supervivencia: Ese mismo informe actualizado del MINREX, le explica a la comunidad internacional y al pueblo cubano, que entre abril y diciembre de 2020 las afectaciones generadas por el bloqueo al sector de la salud ascendieron a 198 millones 348 mil dólares, es decir superada en 38 millones a la reportada entre abril de 2019 y marzo de 2020. 

Pero como he dicho antes, aquí las neuronas son tan ágiles como los de los inventores de Siglos ya idos. Cada golpe nos ha enseñado a seguir en el camino con la adarga al brazo. ¿Qué es difícil el diario vivir?, Sí, sin dudas. Curados estamos de espanto y a pesar de que abogamos por las buenas relaciones con los vecinos del Norte, no lo haremos a costa de la soberanía. Así se inventa con lo que se tiene: al café se le mezcla con chicharos, o la harina para el pan no necesariamente va a ser de trigo, etcétera. Detrás de cada propuesta hay un innovador que incluso no sabe que lo es. 

La familia cubana juega un enorme papel en esa resistencia hecha ciencia y técnica, luego desde las filas de la ANIR, que aglutina a cientos de miles de “genios”. Nuestro permanente esfuerzo no luce y brilla por intermedio del pesimismo, ni el agobio, aunque algunas veces nos hace pasar sustos. Al contrario, la resistencia “hace parir hijos machos”, diría mi machista abuelo.

Es tal la aberración del bloqueo yanqui contra nuestra economía, finanzas y comercio, que cada año en la Asamblea general de la ONU, el planeta dice ¡basta”. Solo el ejecutor, el gobierno estadounidense y su “perrito faldero” de Israel, lo aprueban.

2022, otro año más de bloqueo. Ahora, en fecha cerrada, el Gobierno Revolucionario Cubano emitió, el 3 de febrero del año en curso, la declaración titulada, “60 años de la proclama que formalizó el criminal bloqueo económico de EE.UU. contra Cuba”. En uno de sus párrafos que esta reportera considera esencial se lee: “Las fortalezas del sistema socialista cubano y la unidad del pueblo han permitido, a pesar del bloqueo, evitar el colapso económico y social que este persigue, alcanzar un desarrollo humano destacado, según los índices que reconocen las Naciones Unidas, garantizar avances indiscutibles en la justicia social y generar una transformación paulatina de la estructura económica y productiva en búsqueda de un desarrollo sostenible. Cabe preguntarse cuántas economías pequeñas y subdesarrolladas habrían podido sobrevivir a una agresión de tamañas proporciones”. 

No es pavoneo barato; estamos muy orgullosos de nosotros mismos. Y no parece que, en lo inmediato ese cerco enfermizo y politizado vaya a ser desmontado. Si bien por fe en la Humanidad sabemos que en algún tiempo futuro sensato y solidario, la justicia terminará por imponerse. Tal vez dure muchas décadas más, pero hasta el propio pueblo norteamericano cada día más reconoce se trata de una acción coercitiva que contraviene los principios fundamentales del Derecho internacional: la igualdad soberana, la no intervención en los asuntos internos de los estados, el respeto a la independencia y libre determinación, el derecho a la nacionalización de bienes por interés público; además de violar de forma masiva y flagrante los derechos humanos de los cubanos. 

Según la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 9 de diciembre de 1948, el bloqueo califica también como un “crimen internacional de genocidio”. Profético fue Fidel cuando visualizó tras la huida de Batista, que “en lo adelante todo será más difícil”. Como también dijo que venceríamos. Su claridad estratégica impulsó ideas tan hermosas y útiles como la ANIR (puede obtener información detallada en https://www.ecured.cu/Asociación_Nacional_de_Innovadores_y_Racionalizadores). Y quién más adecuado para impulsarlas que el romanticismo práctico del Che Guevara, movilizador de los ingeniosos hijos de Cuba. 

María Victoria Valdés Rodda

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