Lo viejo y lo nuevo en el sojalismo

Lo viejo y lo nuevo en el sojalismo

5Feb22 0 Por Andrés Sarlengo

Venado Tuerto se ubica al sur de Santa Fe y junto a Rosario y Pergamino forma una geografía política y económica central en la pampa húmeda. Entre esas localidades el poder agropecuario transnacional y vernáculo emerge marcando el destino de las poblaciones y los bienes comunes.

En estos días, mejor dicho, horas, un contraste de noticias, declaraciones y enfoques dejaron y ponen en claro los distintos actores de la alianza agronegocios/poder estatal. Por un lado, el Secretario de Desarrollo Productivo y Planeamiento Urbano de Venado Tuerto,  Santiago Meardi, señalaba en el semanario Pueblo Regional: “Prácticamente todos los grandes semilleros del mundo están en nuestra ciudad y en muchos de los casos con sus casas matrices. Las estadísticas hoy nos indican que la gran mayoría de las semillas de maíz, girasol que se venden en todo el país se producen acá en Venado Tuerto y eso es un indicador de la pujanza del sector y lo tenemos que traducir en mayor empleo, genuino, de calidad y empleo local. Ese vínculo lo venimos trabajando y está dando sus frutos”.

Y por otro lado, en un video de archivo, circulaban las palabras del ex dirigente político del socialismo santafesino, Guillermo Estévez Boero (fallecido hace 20 años) que transcriptas dicen así: “Estamos pensando en echar las bases de un nuevo país, que no lo queremos el más rico del mundo, queremos terminar con los versos de la Argentina potencia, Argentina granero, Argentina los altos destinos, creemos que tenemos lo necesario para ser Argentina sin mortalidad infantil, para ser Argentina sin analfabetismo, para ser Argentina sin familias divididas, para ser una Argentina que merezca ser vivida, con nuestros valores, con nuestras tradiciones. No queremos ser el pueblo más rico del mundo, queremos ser el pueblo más feliz del mundo, donde nuestros hijos se queden a nuestro lado, con nuestra gente, y en nuestra tierra, y recorramos un país de paz, estabilidad, de serenidad, con futuro“.

En fin, saquen ustedes sus propias conclusiones. Mientras el joven “secretario” piensa que la “pujanza y riqueza” transnacional traerá la “solución“; el proyecto del “viejo” dirigente socialista pareciera advertir que riqueza no es per se sinónimo de bienestar y felicidad. Aunque lo que predomine por esta zona es la “pujanza” de los agronegocios, los beneficios son para pocos. Santiago Meardi  en sus declaraciones al periodismo local se olvidó de nombrar la soja entre las semillas producidas en esta región, y no es cualquier detalle. Pues hasta ahora el sojalismo no trae felicidad sino desigualdad y precariedad social, aunque genere uno que otro puesto de empleo.

Andrés Sarlengo   Periodista y Psicólogo social

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