El escondido no es solo el lago

El escondido no es solo el lago

8Feb22 3 Por Alfredo Grande

Organizar una excursión al lago escondido, una especie de safari nacional y popular para encontrar especies exóticas, tipo “lewis saurus”, no es un acto de soberanía. Es una enorme tapadera de lo que ha sido la entrega del presente y el futuro a las fauces del imperialismo fondo monetarista.

Si Van Helsing estaba obsesionado con Drácula, debo aceptar que yo estoy obsesionado con la cultura represora. Quizá la leyenda/mito/historia de Drácula sea una de las más profundas metáforas de la cultura represora. Lo importante, al menos para mí, pero espero que no solamente, es percibir, descubrir, buscar y encontrar, los indicios de como la cultura represora se reproduce incluso en los intentos que hay para enfrentarla. “El enemigo no triunfa cuando nos derrota, sino cuando lo vencemos con sus mismas armas”. El mismo Van Helsing se preguntó si no se había transformado en un “delirante de dios” El sabio Freud escribió: “el tiempo dirá si lo mío es un saber sobre delirios o un delirio de saber”.  Escribí un aforismo implicado que dice: pensar es delirar un poco. Resumiendo: no podemos enfrentar todos los afluentes de la cultura represora si retrocedemos ante nuestras   vivencias delirantes. Una habitual descalificación en estos tiempos es denominar “conspiparanoicos” a todos los que quieren encontrar la quinta pata al gato. Yo estoy convencidos de que hay gatos con cinco patas. Uno de los recursos para activar la brújula de la honorable lucidez, es intentar ir a los orígenes. Muchas veces conjeturales, especulativos, saturados de ideologismos y prejuicios. Aunque el origen no determine el destino, no hay forma de entender el destino sin plantear un posible, probable, o verosímil origen.

A fines de la década del 60 llegaron, provenientes de Chile, a la costa oriental Arsoindo Montero, María Ortiz y sus hijos, una familia que se dedicaba a la cría de vacas y ovejas. Ellos lograron la propiedad de las tierras por el procedimiento de la usucapión. Obtuvieron la propiedad de 8000 ha. El lago Escondido quedaba dentro de esas tierras. A mediados de la década de 1990 mueren Ortiz y uno de los hijos y en 1996 Montero decide vender. Por medio de las gestiones de Van Ditmar, Joe Lewis, hombre de negocios inglés fundador de Tavistock, conoce la zona y el lago y compra las tierras. Lewis funda la firma Hidden Lake S.A. (Lago Escondido, en inglés) y Van Ditmar pasa a ser su socio y administrador. Este origen de la propiedad privada del lago Escondido y territorio anexo está extraído de las sagradas escrituras de Wikipedia. Puedo dar fe de esto porque en febrero de 1966 estuve por esos pagos. Y me contaron que había un lago que de tan Escondido nadie podía ir.  En casi 60 años no se modificó la situación, sino que fue empeorando. Creo que presentarlo a Lewis como el amigo de Macri es una estrategia bizarra. El tema de la amistad Lewis Macri es un distractivo de la situación de fondo. Que es la enajenación de la Patagonia argentina en diferentes clases de propietarios gringos. La democracia ni antes ni después de la dictadura impidió este saqueo territorial. Por lo tanto, organizar una excursión al lago escondido, una especie de safari nacional y popular para encontrar especies exóticas, tipo “lewis saurus”, no es un acto de soberanía. Es una enorme tapadera de lo que ha sido la entrega del presente y el futuro a las fauces del imperialismo fondo monetarista. Pero lo que termina siendo una brutal paradoja, es haber solicitado un habeas corpus ante la captura de varios integrantes de FIPCA. Como explicó con claridad Eduardo Soares, referente de la Gremial de Abogadas y abogados, el habeas corpus es un instituto (recurso legal) que se presenta ante el Estado. Es una forma de limitar, acotar, la potestad punitiva del Estado. Si se produce un secuestro no se presenta un habeas corpus. Se hace una denuncia porque es un delito penal. Y de paso…No fueron muchos los abogados que firmaron habeas corpus por los compañeros detenidos y desparecidos. Pero no quiero delirarme más de lo necesario. La brutal y suicida paradoja es que solicitar un habeas corpus es una forma de darle el carácter de Estado al territorio y población que comanda Míster Lewis. Y no se trata de un delirio liberador sino de un delirio represor. Le aumenta el precio al terrateniente, que, más allá de los amigos que tenga, compró esas tierras amparado en nuestra propia constitución nacional. Hubo usucapión en el origen, pero nunca hubo expropiación en el destino. Pero insistir con las amistades peligrosas y el antimacrismo militante, es una puesta en escena donde lo partidario desaloja el espacio de la política. Para decirlo de otra manera: como perfomance es muy buena; como acto político es patético. Muestra una absoluta debilidad. Y no quiero compararlo con la guerra de Malvinas, pero ya lo comparé. El anti imperialismo es algo diferente a matonear al matón. Claro: para eso hay que ser no solamente anti imperialista, sino anti capitalista. Y las clases gobernantes son todas pro capitalistas. Todas ellas.  Sin excepción.  Por eso denostar al neo liberalismo y seguir siendo pro capitalista es otro delirio. Pero terminal. Por lo tanto concluyo con mi propio delirio: lo escondido no es solo un lago. 

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