Nuevo Código de las Familias en Cuba: alas para los amores

Nuevo Código de las Familias en Cuba: alas para los amores

16Feb22 1 Por María Victoria Valdés Rodda

El Proyecto del nuevo Código de las Familias está siendo sometido a escrutinio popular, de acorde al espíritu y la letra de la Revolución cubana. Su propósito no es otro que el de proteger las diversas realidades familiares existentes en la mayor de las Antillas de este Siglo XXI.

Lucía quedó sola. No por falta de hijos sino porque estos viven fuera de Cuba, con responsabilidades y otras familias formadas. Tampoco ese vacío significa falta de amor, solo que adquirió diferente dimensión. Su único pariente cercano es su tío Jorge quien por mandatos afectivos decidió cuidar de la sobrina, tras un repentino padecimiento de una diabetes muy agresiva, unida a un temprano debut de hipertensión arterial.

Hasta el pasado año, a efectos de la Ley, ese soporte familiar carecía del respaldo legal y la honorable actitud de Jorge era vista apenas como un deber de sangre. Ya, en el Proyecto del nuevo Código de las Familias cubano, el lazo cada vez más estrecho entre Lucía y Jorge trascenderá los marcos de la ascendencia familiar por línea materna, porque pronto contará con un mayor resguardo desde todo punto de vista.

Las divisé juntas en un parque abrazadas. Su enlace no era mero gesto amistoso: ahí había amor carnal, deseo de proyección en otra vida. Me les acerqué para indagar por su historia emocional, pero no hubo manera de que me dieran sus nombres. “Sabe lo que pasa periodista”, me dijo una en tono casi inaudible, en mi familia nadie sabe que soy homosexual y que me atraen las chicas”. “Y yo respeto su decisión, aunque a mí ya “eso” dejó de importarme, soy como soy, y al que no le guste, allá ellos”, intervino enseguida la otra. Aproveché entonces para preguntarles: ¿conocen el Proyecto del Nuevo Código de las Familias, que este año se llevará a referendo popular?

Ambas movieron afirmativamente la cabeza, y la más aguerrida sentenció que les será de gran apoyo, fundamentalmente para que “su novia” se envalentone y lo acabe de decir en su casa. Y si bien admitió que un número creciente de personas asumen con respeto y sin prejuicios ese tipo de uniones amorosas, la familia de “mi novia deberá entrar por el aro. Total, no hacemos mal a nadie, al contrario, nos hacemos mucho bien una a la otra. Yo voy a votar a favor”. “También lo haré”, secundó la temerosa. Me disculpé por la intrusión, sin embargo, la más animosa cortó de cuajo mi discurso: “Nada, es otra manera de demostrarle a esta “cabezona” que es lindo amarse a la luz del día”. Todas reímos y me fui, dejándolas en animada conversación, segura estoy que sobre la plenitud de su amor amparadas en futuros deberes y derechos.

Los enemigos de la Revolución cubana frustrados en su intento por socavar la unidad entre Gobierno, Partido comunista y pueblo, nunca ponen remilgos en dar golpes bajos. Están tratando de crear confusión entre dos términos referidos a la custodia de los hijos. Uno deberá ser trascendido: Patria Potestad. El novedoso, Responsabilidad Parental, trazará pautas más científicas cual brújula moderna para las relaciones entre madres, padres e hijos. Solo hay que estudiarse el probable Código del mañana para darse cuenta cuán mentirosos son.

Crédito: www.jobabo.gob.cu

En el Título V de las Relaciones Parentales, en el capítulo I de la Responsabilidad Parental, en su Artículo 134, se desmenuzan cuestiones esenciales tales como: los padres representan legalmente a los hijos menores de edad y también le administran su patrimonio; ejercen su guarda y cuidado, amarles y procurarles estabilidad emocional, contribuir al libre desarrollo de su personalidad teniendo en cuenta sus capacidades, aptitudes y vocación; o decidir sobre su lugar de residencia habitual y su traslado temporal o definitivo del mismo…

Además, entre muchos y variados compromisos, el padre y la madre deberán escucharlos y permitirles expresar y defender sus criterios, así como participar en la toma de decisiones en el hogar de acuerdo con su madurez psíquica y emocional, capacidad y autonomía progresiva, convenciéndoles cuando sea necesario mediante el argumento y la razón.

¿Qué hay de perverso en estas disposiciones?, Nada, absolutamente nada. Incluso en el Artículo 135, titulado Representación Legal, está previsto que “Madres y padres representan legalmente de conjunto a sus hijas e hijos menores de edad, tengan o no la guarda y el cuidado, en todos los actos y negocios jurídicos en que tengan interés; complementan su capacidad en aquellos actos para los que se requiera la plena capacidad de obrar, de acuerdo con su edad y grado de madurez; y ejercitan oportuna y debidamente las acciones que en derecho correspondan con el fin de defender sus intereses y bienes (…)”.

Como puede apreciar estimado lector de Tramas.ar es falso que el Estado cubano con este Nuevo Código de las Familias estará en mejor posición para “robar” niños. Angustia vivida por países latinoamericanos, a mano de dictaduras no tan lejanas, aupadas desde el Norte imperial del continente. Aquí hace un montón de tiempo eso dejó de ser una posibilidad problemática sumamente cruel.

Falacias que se caen una tras otra. Lo comprobará si se remite a las páginas del documento que puede encontrar en https://www.gacetaoficial.gob.cu/sites/default/files/goc-2022-ex4.pdf Por si acaso ese enlace no abre, revise estos: http://www.cubaminrex.cu/es/proyecto-del-codigo-de-las-familias O https://www.granma.cu/cuba/2022-01-12/disponible-el-texto-del-proyecto-de-ley-del-codigo-de-las-familias-que-se-sometera-a-consulta-popular-pdf

En declaraciones a Cubadebate, la psicóloga Patricia Arés puntualizó: “Los padres son los máximos responsables de sus hijos y el Estado o el ordenamiento jurídico interviene cuando estos padres atentan contra el normal desarrollo de los mismos o el interés superior del menor. Tenemos que pensar que familia no es solo unidad, armonía, unión, donde nadie te falla, un remanso de paz. La familia es un espacio donde también hay relaciones de poder, que a veces se vuelven abusivas y es ahí donde hay que intervenir”.

Simplemente la renovación de las leyes en torno a la Familia de este Siglo XXI en Cuba se ajusta a las normativas internacionales, a los resultados de estudios académicos, a las Convenciones Internacionales y a la dinámica vivencial, que ha cambiado en la Isla, de acorde con las imágenes que a diario tienen lugar en una nación nunca de espaldas al mundo, aunque sin dejar de tener sus peculiaridades. En su elaboración han participado especialistas de tantísimas disciplinas sociales, jurídicas, políticas… Sin embargo, como siempre el pueblo tendrá la última palabra.

Democracia verdadera

Una de esas características intrínsecas del sistema social cubano son las consultas populares, emanadas del propio concepto de Revolución, enarbolado en 1959, y que se ha hecho progresivamente más sólido, al margen de reclamos válidos de mayor florecimiento de la democracia. Y eso es lo que se está haciendo: El 24 de enero de 2022 comenzó la consulta popular del proyecto del Código de las Familias en su versión 24.

Se extenderá hasta el 30 de abril en más de 78 mil puntos de reunión. Asimismo, la población también podrá hacer llegar sus valoraciones al correo habilitado por la Asamblea Nacional del Poder Popular. Mientras los que se encuentren en terceras naciones tendrán la oportunidad de hacerlo a través del correo electrónico establecido por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Este debate público contará con la asesoría de juristas y moderadores que recogerán los planteamientos ciudadanos en las siguientes categorías: Modificación, Adición, Eliminación, Dudas, Favorable y otras.

No es lo mismo haber amado en el Siglo XVI que en el XX, y ni tan siquiera es igual a cómo lo vivimos en los primeros veinte años de la presente centuria, porque cambia con los procesos sociales y psicológicos de una época. De modo que las leyes que amparan o le otorgan deberes a las Familias están “obligadas” a transformarse sistemáticamente, aun cuando este nuevo Código se ha pensado con luz de larga data. Propuesta abarcadora al fin, tiene en cuenta un grupo de aspectos que no lo refería el anterior de 1975 (en su momento muy progresista). Por ejemplo, se protege a todos los miembros de familia sin distinción; regula aspectos como el derecho de comunicación familiar; los deberes y derechos por parentesco; las uniones convivenciales o afectivas; el derecho a la alimentación, etcétera.

Fíjese que acá decimos “Las familias” porque esta propuesta de normativa se escapa de la camisa estrecha del matrimonio tradicional. Es como si al amor en Cuba le hubieran nacido alas grandes y mejores para las muchas maneras de quererse y darse.

María Victoria Valdés Rodda desde Cuba especial para Tramas

Imagen destacada: Martirena

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