Amor de militante…flores de muchos años son

Amor de militante…flores de muchos años son

18Feb22 0 Por Alfredo Grande

Una poesía del talentoso Gustavo Adolfo Bécquer dice más o menos así: “cuando me lo contaron sentí el frío, de una hoja de acero en mis entrañas, me apoyé contra el muro, y un instante perdí de donde estaba; cayó sobre mi espíritu la noche, de irá y piedad se inundó el alma, entonces comprendí porque se llora, entonces comprendí porque se mata; pasó la nube del dolor, con pena logré balbucear breves palabras, ¿Quién me dio la noticia? Un fiel amigo, me hizo un gran favor…le di las gracias”. Verso más, verso menos, mi memoria lejana no me falla. La misma reacción tuve al escuchar la renuncia de Sergio Berni al kirchnerismo. También me impresionó su elogio a la izquierda, al menos por la correlación entre lo que dice y hace. No podría decir que es un abrazo de oso. Quizá sea un apretón de manos del increíble Hulk. Sin necesidad de ponerse verde, el médico, abogado, campeón de karate, especialista en seguridad podrá ser muchas cosas. Menos un improvisado, un perejilazo, un súper héroe improvisado y robotizado. Es humano, demasiado humano. Peligrosamente humano. Atrozmente humano. Si Kicillof es el bello, Berni es la bestia. Pero como trágicamente descubriera el Dr. Jekyll, Míster Hyde no es lo ajeno sino lo más propio que su alma torturada albergara. En otras palabras: no fue designado ministro de seguridad del gobernador kirchnerista a pesar de sus diferencias, sino justamente por esas diferencias. Hasta podría enumerar los 12 trabajos de Berni, que lo elevarían a la categoría de un dios. En los tiempos del alucinatorio político social, la post verdad y el metaverso, viene a mi memoria Hércules. Hijo de Júpiter y la mortal Alcmena. Llevó a cabo doce grandes trabajos, llamados Los doce trabajos de Hércules. Nacido semidiós, fue divinizado. Merecimiento tuvo. Se podrían hacer otras comparaciones, pero prefiero ahorrarme dificultades.

Lo que es vox populi y no tan populi, es que nuestro Hércules reconocía como su jefa a la presidenta Cristina (¿mandato cumplido?), en ejercicio actual de la vicepresidencia. La palabra Jefa es más contundente que referente, líder, mentora, profeta. Jefa/Jefe nos habla de una estructura jerárquica, donde la autoridad se ejerce de arriba para abajo y más también. Donde es virtud la obediencia debida y es pecado de lesa gobernabilidad el cuestionamiento, la crítica, el disenso. Demasiado y sospechosamente análogo a un sistema patriarcal. La soledad del poder es solamente para el poder del Jefe/Jefa. “Sos vos” le dijo la Jefa al Alberto. Salto de rana, al frente carrera march, lagartijas, una hora de trote. Después de esa fajina, la elección del “anti Macri, pero no demasiado” fue ovacionada. El kirchnerismo pactaba con sus enemigos. La Dra. Jekill le daba la mano a Míster Hyde. Ya Menem le había dado la mano al almirante Rojas. Acepto que eso fue más nauseabundo y nunca tronó el escarmiento. En ese momento, aciago, por cierto, Berni debe haber pensado: “no es la hora de los libre pensadores” Lo repitió en ocasión de la implementación del ASCO, (¡maldito predictivo!) del ASPO, o sea del aislamiento social preventivo y obligatorio. Lo que la renuncia al kirchnerismo del actual ministro de seguridad revela es que estaba unido por un cordón umbilical. Va más allá de la poesía de Bécquer. Como sabemos, el cordón umbilical es la marca de la más absoluta dependencia humana. Marca registrada de la placenta que alimentó durante meses al bebé.

La imagen de un Berni bebé es totalmente dislocante. Yo creo que habrá cortado una sinergia política, una alianza operativa, un teatro de operaciones compartido. Pero nunca, pero nunca, nunca me imaginé que tenía que cortar un cordón umbilical. Y lamentablemente imaginación me sobra. Una pregunta me aterra: ¿habrá más cordones umbilicales que unen a militantes con el kirchnerismo? En declaraciones a “El Trece”, dijo que “decidí apartarme de este espacio político al cual quiero y respeto, le di 33 años, más de la mitad de mi vida, pero me parece que uno a veces toma decisiones, tiene que cortar el cordón umbilical”. Es cierto. Pero en el amor de militante, a diferencia de los amores de estudiante que flores de un día son, las flores tardan mucho en marchitarse. Los militantes también sufren de reminiscencias. Aunque no tengan la vergüenza de haber sido, tienen el dolor de ya no ser. Te lo digo de onda, aunque es posible que no tengamos mucha onda. Si un cordón umbilical había, no lo cortaste tú. Alguien lo hizo, la Jefa/Jefe o un sicario. Los 33 años de kirchnerismo, que seguro fueron de mano, no se borran con un corte. Como escribió Bécquer, que de esto mucho sabía: “cuando pase la nube del dolor podrás decir otras palabras” Y aunque yo también me sorprenda, me gustará escucharlas.

Por Alfredo Grande

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