De vacunas y vacunación en Cuba, los “porqués” del éxito

De vacunas y vacunación en Cuba, los “porqués” del éxito

22Feb22 1 Por María Victoria Valdés Rodda

Los nombres de las vacunas cubanas no están asociados a una lucrativa industria que las fabrica. Incluso en esta singularidad ya pueden verse ítems de por qué hemos tenido altos resultados: Soberana01, Soberana02, Abdala, Mambisa y Soberana Plus. Siga con tramas.ar, encontrará otros más.

¿Un pinchazo? ¿Le parece a usted que ponerse una vacuna contra la Covid-19 en Cuba es solo un pinchazo? Sepa, está usted mal informado. Lo ayudo: Aquí la vacunación anti pandemia supuso primero, y, ante todo, un nadar a contracorriente del bloqueo estadounidense porque este “milagro” empezó en la década de los 90 del Siglo XX, cuando un líder visionario como Fidel estimó las ventajas, que significaba invertir, desde el Estado Socialista, en la Ciencia, en la Salud y en la Industria Biotecnológica. ¡Cuántas veces no deben haberlo tildado de loco allende los mares por semejante propósito! A él qué más le daba: el bienestar del pueblo jugaba su futuro en aplicaciones por la vida.

Pero esta historia del pinchazo no queda ahí: Tampoco habría sido posible ni eficaz, de no ser por las numerosas graduaciones en medicina y en enfermería, si el país no contará con una vasta red de instalaciones de salud pública, donde se destacan los Consultorios Médicos de la Familia. Otra de las “endiabladas” ensoñaciones de Castro, debe haber exclamado algún congresista yanqui.

Pues sí, en 1984 se abrió paso el Programa del Médico y la Enfermera de la Familia, como garante de la atención integral a las personas, el núcleo familiar, la comunidad. Incluso hasta el medio ambiente quedó protegido de cierta forma, dadas las sucesivas campañas de saneamiento epidemiológico que todavía se acometen (puntualmente) en los barrios de la Isla. Modestia aparte, al día de hoy tenemos 11 mil 200 consultorios, que, tal y como informa el sitio web del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), da cobertura con equidad a todo el pueblo. Razón de más para cuidarlos y repararlos cuando sea necesario, pero ese sería otro comentario periodístico.

¿Aún no entiende? No importa, explico a aquel que no vive en Cuba, y que desconoce las ventajas de un ejercicio del poder real, conquistado por las masas populares en 1959, dejando fuera del juego a élites serviles que solo se miraban el ombligo.

Con sus altas y bajas, con sus cuotas de defectos propios y altas dosis de maledicencia de los gobiernos de los Estados Unidos para con nosotros, el socialismo cubano ha sido una bendición para una antigua neocolonia, donde su base económica se basaba en el monocultivo del azúcar de caña, la cual se mantuvo por cierto tiempo, dándole paso paulatinamente a otros renglones importantes.

Sin estos perfeccionamientos habría sido imposible mantener la salud, en “tan solo” un lugarcito del mundo subdesarrollado, aunque vestido con el traje largo de las conquistas científicas y de procederes médicos del mal llamado primer mundo. ¿Le parece que divago?, permítame discrepar: Todos estos hechos comprobables, lo mismo en la cotidianeidad como en textos históricos, son fuente nutricia para un pinchazo salvador que ni se nota al recibirlo.

Proeza colectiva

Casi cerrando febrero, la nación antillana cuenta con 9 millones 869 mil 609 personas, es decir, el 89, 1 por ciento de la población cubana tiene el esquema completo de vacunación (tres dosis) con vacunas de FACTURA NACIONAL. Dicho orgullosamente en mayúsculas, para que resuene firme: Es obra de Fidel, del Socialismo en Cuba, de sus científicos, médicos, enfermeros y hasta artistas. ¿Artistas me objetará? Como lo oye.

Sepa que, tanto en La Habana como en el resto del país, se visitó casa por casa para informar el día exacto en que cada familia iba a ser vacunada. Igual sucedió con determinados sectores laborales. No fue una empresa espontánea, hubo planificación absoluta. ¿Qué hubo imprecisiones, le han contado? Es cierto, los justos en una campaña de tamaña envergadura. Sin embargo, volvamos a los artistas ¿le parece?

En muchísimos Consultorios del Médico de la Familia, acudieron músicos, payasos, declamadores, artistas plásticos y hasta se llevaron libros para repasar poesías mientras le llegaba el turno. Nunca hubo colas (filas) en las calles. La gente espera sentada, y hasta existen horarios específicos para las personas de la tercera edad (nuestras abuelas y abuelos) y también para los peques.

Artistas de la gustada compañía infantil La Colmenita también han puesto “su granito de arena” ofreciendo su alegría a los niños al momento de ser vacunados. (salud.msp.gob.cu)

Sí, niñas y niños: No sin cierta cizaña, el 5 de septiembre de 2021, a las 4.43 de la tarde, www.france24.com reportaba que éramos “el primer país del mundo en empezar a vacunar a su población desde los dos años de edad y, además, lo hace con un fármaco producido de forma local (…). En Cuba, las inoculaciones contra el Covid-19 de niños y adolescentes de entre 2 y 18 años ya son una realidad (…)”.

Desde entonces a la redonda del orbe se reconoce nuestra eficacia de la vacunación infantil, teniendo de este modo la segunda tasa de vacunación más alta del mundo. El sitio digital Cubadebate compartió, el 18 de enero de este año, que un importante periódico de los Países Bajos, Volkskrant publicó un artículo titulado “¿El secreto del éxito cubano? Vacunar a los niños”. Este texto expresa a las claras: “Hay que tener en cuenta que Cuba tiene una política generalizada y contundente frente a esta crisis. Se adoptan medidas decisivas en caso necesario, y también se hace hincapié en la prevención y la información a la población. En Cuba hay una gran confianza en el gobierno y en los científicos; no hay movimiento antivacunas. La suma de estos factores es lo que demuestra su éxito”.

Además, le sugiero acceda al enlace: http://www.cubadebate.cu/especiales/2021/12/30/la-estrategia-cubana-de-desarrollo-de-vacunas-contra-la-covid-19-funciono/  Ahí puede leer lo que escribió el Dr. Eduardo Martínez Díaz: “Que Cuba sea el primer país de América Latina y el Caribe en disponer de vacunas contra la Covid-19 no es casual. Cuba tiene gran experiencia en el desarrollo y producción de vacunas. Hoy la Industria Biofarmacéutica nacional fabrica 8 de las que se utilizan en el programa ampliado de inmunización, lo que permite una cobertura de vacunación cercana al 100%, con impacto significativo en la eliminación de varias enfermedades infecciosas y la reducción de la tasa de incidencia de otras”.

Prosigue el galeno aclarando cómo la estrategia se basó en tres pilares fundamentales: “el desarrollo alcanzado por la Industria biofarmacéutica cubana, con gran experiencia en la investigación, desarrollo y producción de vacunas; contar con científicos y tecnólogos experimentados, comprometidos con la patria y la revolución y la unidad e integración entre las entidades de BioCubaFarma y de éstas con el Sistema Nacional de Salud”.

De modo que consideré debía dar inicio a estas – ya extensas- líneas con la interrogante: ¿un pinchazo? Efectivamente, es un instante definitorio para asumir con mayor éxito una enfermedad que a cada rato cambia de “cara”. No le quepa duda, acá en Cuba fueron precisas definiciones mayores a lo largo del “socialismo-tiempo” que le han dado consistencia a la política revolucionaria, condensada para este preciso “momento histórico”, en muchos pedacitos de un gran colectivo humano.

En el despliegue de un estructurado sistema sanitario, un auge de la ciencia, un impulso a la creatividad y un practicar la solidaridad como expresión concreta: jóvenes estudiantes de medicina (e incluso de otras especialidades) en brigadas para informar casa por casa el día de la vacunación; las organizaciones de masas y populares para apoyar la logística “del pinchazo”; la cultura en función de los pacientes; el sistema de medios de prensa operativos con información veraz y convincente,- primero sobre nuestros candidatos vacunales, y luego sobre ellos ya certificados nacionalmente como vacunas-; engranaje y chequeo gubernamental optimo, etcétera, etcétera.

Derivando entonces en que la mayor de las Antillas, pudo anunciar, el 25 de enero de 2022, que ya se tiene encaminado el proceso de presentación del expediente de nuestras vacunas antiCovid-19 a la Organización Mundial de Salud (OMS) para la certificación de los inmunógenos.

José Martí, héroe nacional de Cuba, lo predicó con tanta pasión, que, en el caso de la Covid-19, nos lo prendimos al brazo en total soberanía: “Haga cada uno su parte de deber, y nada puede vencernos”.

María Victoria Valdés Rodda desde Cuba especial para tramas.ar – periodismo en movimiento

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