La guerra que seguro estamos perdiendo

La guerra que seguro estamos perdiendo

1Mar22 0 Por Tramas

Un nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas, advierte que los líderes del mundo han fracasado en la batalla contra el cambio climático y en consecuencia “se está causando una perturbación peligrosa y generalizada en la naturaleza y afectando a miles de millones de vidas en todo el mundo”.

Alud de barro en Petrópolis. Foto. EL cronista



Según estos científicos el colapso de los ecosistemas, la extinción de las especies, las mortales olas de calor y las inundaciones son algunos de los “múltiples riesgos climáticos inevitables” a los que se enfrentará el mundo en los próximos 20 años debido al calentamiento global.
El cambio climatico no es fenómeno natural. Está provocado por la acción humana y por un sistema político, el capitalismo, que sólo privilegia la ganancia. Sus efectos impactarán primordialmente en las poblaciones más pobres y en los países con menos recursos, pero no sólo a ellos. Se calcula que no menos del 50% de la población mundial sufrirá sus consecuencias en los próximos años.
Los efectos del cambio climático no son una amenaza para el futuro, ya se han empezado a sentir.
En un hecho que nos toca muy de cerca, en la Provincia de Corrientes se quemaron recientemente alrededor de 1 millon de Ha, más del 11% del total de la superficie de la provincia. Este incendió afectó el 40% de la reserva natural del Iberá que tiene 1,3 millones de Ha, más de 300.000 Ha que son humedales, malezales y esteros, destinados a la producción ganadera, 200.000 Ha de bosques nativos, 40.000 Ha. de plantaciones forestales, 26.000 Ha de arrozales, y otras miles de Ha dedicadas a cultivos industriales como la yerba mate, el té y el tabaco. Debe agregarse también la pérdida de 10.000 colmenas de abejas, que son la mitad de las que existían en el territorio. Son incontables los animales de la fauna nativa que murieron quemados o intoxicados por el humo. Entre ellos se cuentan monos, yacarés, carpinchos, zorros, lobitos de río, osos hormigueros, corzuelas y distintas especies de anfibios.
En Ecuador, lluvias torrenciales producidas el 31 de enero de 2022 en el sector de La Gasca, en el Noroccidente de Quito, provocaron el derrumbe de un embalse y se produjo una avalancha de lodo. Hasta el momento se registran 24 muertos.
En Brasil, en Petrópolis, una ciudad ubicada en una región montañosa cercana a Río de Janeiro, el 15 de febrero de este año se produjeron lluvias torrenciales. Cayeron 259 milímetros en apenas seis horas. Las consecuencias de estas copiosas lluvias fueron catastróficas. Un gigantesco alud de barro sepultó a las casas, incluídas las del casco histórico. Las cifras de fallecidos en Petrópolis ya superan los 200 muertos. Y puede aumentar porque todavía hay mas de 150 desaparecidos.
En Colombia, en la primera semana de febrero de 2022, en la localidad de Pereira, se produjo otro alud de barro, provocado por lluvias torrenciales. Alli se ha confirmado la muerte de 15 personas, entre las que hay tres menores de edad, y al menos 34 personas han resultado heridas. También hay personas desaparecidas.
En febrero de 2022, en Australia, decenas de miles de personas tuvieron que abandonar sus casas por lluvias torrenciales. Ya se contabilizaron 8 muertos. Casi 1.000 escuelas de Queensland permanecen cerradas por las inundaciones. Ese país es uno de los más afectados en los últimos años por el cambio climático. Ha sufrido prolongadas sequías, incendios e inundaciones, con pérdidas importante de su fauna y flora natural.
En enero de este año, una fuerte nevada en Pakistan provocó que miles de personas quedaran aisladas en Murree, una localidad situada al norte del país. Ya se han registrado 21 muertos.
Las prolongadas sequías, lluvias torrenciales e inundaciones promueven en todo el mundo las migraciones de personas que huyen de las zonas devastadas, buscando mejores condiciones de vida en otros países. Un estudio del Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno, vinculó las catástrofes naturales en América Latina de 2018, con el desplazamiento de 20 millones de personas. Resulta muy ilustrativa de esas migraciones La Gran Caravana Migrante que se nutrió en Honduras por familias afectadas por la sequía.
Se estima que en los países pobres, en la última década el cambio climático produjo 884.000 víctimas, mientras que en los países ricos hubo alredor de 60.000 fallecidos. Uno de los más destacados investigadores de la migración ambiental, Norman Myer, estima que para el año 2050, doscientos millones de personas van a ser caracterizadas como desplazadas climáticas.
Las y los fallecidos y desplazados por el cambio climático no tienen tanta prensa como las víctimas de los enfrentamientos militares por disputas geopolíticas, pero existen.
La humanidad está perdiendo la guerra contra el cambio climático, y las consecuencias serán devastadoras. Ya están presentes, sólo hace falta prestar atención y no perderse con explicaciones conspirativas o supuestamente naturales.

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