Piedras contra el despacho de Cristina: Cómo inventar una fake news

Piedras contra el despacho de Cristina: Cómo inventar una fake news

15Mar22 4 Por Guillermo Cieza

El 10 de marzo en el marco de la protesta contra el nefasto acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, se produjo una gran manifestación de repudio y volaron algunas piedras. Como resultado de estos proyectiles se produjeron destrozos en el despacho de la Vicepresidenta. La interpretación de este hecho ha promovido disparatadas teorías conspirativas.

Quienes seguimos siendo optimista creemos, entre otras cosas, que alguna vez vamos a tener buenas facultades de periodismo. Si estos centros de estudios existieran, propondría que los docentes organizaran una clase con sus estudiantes en Plaza Congreso. La tarea sería: ir a la esquina de Hipólito Yrigoyen y Entre RÍos, caminar unos 20 metros hacia Rivadavia y detenerse. Allí los docentes harían a las los estudiantes la siguiente pregunta: ¿Si ustedes quisieran tirarle unas piedras al Congreso, a dónde apuntarían? Y lo que van a tener enfrente es el ala de Congreso, donde están las ventanas de los despachos atacados. No sólo enfrente, sino más cerca, porque el frente del edificio del Congreso tiene una forma de herradura donde los lados que dan a las esquinas de Hipolito Yrigoyen y Entre Ríos y Rivadavia y Entre Ríos están mucho más cerca de las rejas. A “tiro de piedra”. Una vez que hagan esa comprobación los docentes le darían para analizar lo publicado y mostrado por la prensa de derecha, en particular por la Nación Mas y por fuentes ligadas al kirchnerismo, en particular C5N. En los dos casos sostienen que quienes dirigieron las piedras a ese lugar lo hicieron porque se trató de una conspiración. Para la derecha, de grupos de la Cámpora para victimizar a Cristina. Para las fuentes oficialistas la conspiración habría sido creada por militantes o personas pagadas para atacar a Cristina. El tema de la clase de los estudiantes de periodismo sería: “Cómo se crea una fake news”.

Quienes no sean estudiantes de periodismo y quieran sacarse las dudas, simplemente hagan una excursión turística y visiten la Plaza del Congreso, detengase en en ese lugar y háganse la misma pregunta. Puedo asegurar que de la misma forma que quien decide tirarle piedras a un elefante que lo mira de frente le va a tirar a la cabeza y a la parte delantera y no a la cola, todos los que hagan esa prueba van a apuntar al sector del Congreso que fue apedreado. No hacerlo así, seria conspirativo

La noticia del 10 de marzo fue que el gobierno, con el aporte contundente de los votos de la derecha aprobó un acuerdo vergonzoso que legaliza la estafa de Macri. Que se produjo una gran concentración de protesta, donde se produjeron incidentes, y que el peronismo por primera vez en su historia no resistió en la calle un acuerdo con el FMI. Quienes apelan a las teorías conspirativas, sobre las piedras que cayeron en el despacho de Cristina, tienen un punto en común: Piensan que están hablando con imbéciles. Dan la misma sensación que cuando escuchamos a alguien del PRO diciéndonos que siempre han actuado con responsabilidad en el tema de la deuda externa.
Después viene, todo lo demás. Basta ver una foto aérea de la plaza para advertir que los partidos de izquierda ocupaban el sector que da a Avenida de mayo y buena parte del centro de la Plaza. Los partidos de izquierda tienen posición tomada con respecto a no involucrarse en acciones ofensivas como pedradas, y una seguridad que impide que en su sector estos hechos se produzcan. Por el contrario la llamada izquierda independiente, más fragmentada y con características combativas contiene grupos mucho más proclives a realizar esas acciones. En ese espacio político nadie va a impedir a un grupo que tire piedras en un momento político en que están firmando un acuerdo nefasto con el FMI. Su único reparo será que le avisen, para poder replegarse a tiempo. En ese sector se vieron columnas importantes que se retiraban minutos antes que empezaron los incidentes. Y desde esa zona de la plaza salieron las piedras y las bombas de pinturas hacia el blanco más accesible.
El autor de la teoría de la conspiración contra la Vicepresidenta es Aníbal Fernández que intenta fundamentar su teoría con el hecho que en el mismo lugar se tiraron bombas de pintura roja, que serían las que habían identificado como blanco el despacho de Cristina. Que en un escrache u otro acto e repudio político o sindical se tiren bombitas con pintura, es mas viejo que el hilo negro. Que esos proyectiles coloridos se hayan convertido en” marcadoras de objetivos” es todo un hallazgo. Pero no nos sorprende, porque Aníbal Fernández no es un improvisado en esto de descubrir conspiraciones. Era Secretario General de la Presidencia de Eduardo Duhalde cuando se produjo la masacre de Avallaneda el 26 de junio, de 2002. Fue uno de los mentores de la idea de que ese día se preparaba una acción que se planteaba ocupar el Estado y también de la explicación “se mataron entre ellos”, con que el gobierno intentó justificar los asesinatos de Kosteki y Santillán. Alberto Santillán, padre de Darío que ha promovido incansablemente que los responsables políticos de la masacre de Avellaneda vayan a la cárcel ha sido concluyente con respecto a este personaje “Aníbal Fernández no sólo no tendría que estar ahí, ocupando ese puesto, sino que debería, cuanto menos, estar siendo investigado por la responsabilidad que le cabe en la Masacre de Avellaneda”.
Los detenidos hasta el momento por los hechos del 10 de marzo confirman que no se trató de una conspiración. Ocho de ellos son jóvenes de 20 años de promedio, sin militancia política verificada, y seguramente con muchísima bronca como muchos jóvenes de barrios populares a los que les han robado el futuro. También ha sido detenido un militante del Movimiento Teresa Rodríguez. No sería raro que en los próximos días la trama conspirativa termine apuntando contra alguna organización piquetera, que sería tan responsable del supuesto atentado contra Cristina, como fue Altamira y el PO de los saqueos durante la hiperinflación en tiempos de Alfonsin. Más allá de la pertenencia ocasional a algún grupo piquetero de la izquierda independiente, los jóvenes de los barrios populares, como sujeto social van a reaparecer en distintas protestas en los próximos años. Y lo van a hacer en forma más masiva y con la misma bronca, de la misma manera que lo hicieron en Chile o en Colombia.
Frente a este fenómeno político que por ahora apenas despunta, resulta claro que para el macrismo se trata de grupos subversivos que impugnan la institucionalidad política vigente y su única respuesta es la profundización de la represión.
En el caso del Frente de Todos, asumirse como víctimas de una conspiración resulta más soportable que admitir que sus decisiones políticas están causando malestar popular.
En esta semana, se tratará el acuerdo con el FMI en el Senado y aparece la posibilidad de que los incidentes se repitan. Los diarios del día siguiente tendrán dos títulos posibles: “Un Congreso fuertemente custodiado por vallas y policías, aprobó el acuerdo con el FMI”, o “Se aprobó el acuerdo con el FMI, con incidentes”. Los dos títulos nos recuerdan hechos y años donde, desde el Congreso, se tomaban medidas antipopulares.

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