Colombia: fraude, polarización y campaña presidencial

Colombia: fraude, polarización y campaña presidencial

17Mar22 0 Por Carlos Munevar

Después de las elecciones del pasado 13 de marzo las cartas están sobre la mesa, inicia la carrera presidencial en Colombia, tal vez la más trascendental en décadas para el país. El clima de polarización es evidente, los defensores del modelo neoliberal se aferran al poder y están dispuestos si se requiere, a pervertir la precaria democracia colombiana a límites insospechados.

Ya un primer abrebocas es la gravísima situación de fraude electoral que se viene denunciando por parte del Pacto Histórico y Fuerza Ciudadana, movimientos que agrupan a la izquierda colombiana, las redes sociales y diferentes medios alternativos han evidenciado en videos, fotos y publicaciones gravísimos casos en los cuales, los formularios están adulterados, no están firmados por los jurados o tienen mal sumados los votos.

Las denuncias exigiendo reconteo de votos hablan de alrededor de 500 mil votos recuperados solo para Pacto Histórico y dan credibilidad a situaciones en donde jurados de votación de filiación política de derecha, utilizando sus redes sociales “celebran” con aire triunfal  haber realizado fraude, con tal de quitarle votos al movimiento liderado por Gustavo Petro, tal como afirmó el periodista, presentador del noticiero Univisión e influencer, Félix de Bedout: Están tan seguros de sus privilegios, tan convencidos de que son intocables, que terminan confesando delitos en redes sociales por que sí, por qué sienten que pueden y no les va a pasar nada”.

Además, al lado de estas serias irregularidades se pueden encontrar otras que rayan en lo bizarro, por ejemplo la curul de afrodescendientes que se supone es un cargo que busca visibilizar las necesidades y reivindicaciones de comunidades históricamente excluidas, estigmatizadas y víctimas de la violencia, el despojo y la pobreza, fue ganada por el tartufo e influencer,  Miguel Polo Polo, un joven afro, famoso en las redes sociales por sus declaraciones desfasadas, antidemocráticas y fascistas que tiene como madrina política a la controvertida uribista María Fernanda Cabal, en su primer entrevista en la emisora La W, sus afirmaciones fueron incendiarias:  “La Constitución dice que cualquier persona que se autodetermine o se autoreconozca como afro, puede ser afro. Si tú te autopercibes como afro, ante el Ministerio del Interior tú puedes ser afro. Hasta tú Paola [Herrera] que tienes rasgos arios”, aseguró. Luego al preguntársele sobre cuantas comunidades negras existían en el país exhibió su desconocimiento del tema, lo que ha generado la indignación de la comunidad afrodescendiente.

Otra extravagancia fue la elección de Jorge Rodrigo Tovar, hijo del jefe paramilitar “Jorge 40”, un oscuro verdugo que azotó y asesinó con sus máquinas de muerte comunidades enteras, el joven consiguió una de las 16 curules creadas por el Acuerdo de Paz para las víctimas del conflicto armado, para ocupar el lugar en la Cámara de Representantes de la circunscripción transitoria especial para la paz, lo que ha generado el rechazo de colectividades y personas defensoras de los derechos humanos.

Si bien hubo un avance significativo en la participación de la izquierda y el progresismo en la composición del Congreso, también es cierto que las mayorías siguen siendo dominadas por los sectores políticos afines al proyecto uribista, sus maquinarias políticas están bien “aceitadas” en las regiones, utilizando para ello el constreñimiento al elector, la compra de votos y otras estrategias aberrantes ya tradicionales en la Colombia profunda.

Con respecto a las consultas interpartidistas, los resultados dejaron claro que Federico Gutiérrez, ganador de la consulta del Equipo por Colombia, es la ficha de Álvaro Uribe Vélez, superó por un amplio margen a Alex Char, David Barguil, Enrique Peñalosa y Aydeé Lizarazo quienes manifestaron su apoyo a la candidatura de “Fico”, incluso Oscar Ivan Zuluaga candidato del Centro Democrático renunció a su aspiración presidencial y manifestó su adhesión al candidato de derecha. La consigna es derrotar a Petro, a como dé lugar y perpetuar el proyecto uribista de violencia, despojo, pobreza inequidad social, defendiendo los intereses de la clase oligarca y parásita.

En la consulta de la coalición de Centro Esperanza el ganador fue Sergio Fajardo, sin embargo, es notorio el debilitamiento del espectro del llamado “Centro”, con un discurso insulso, lleno de contradicciones, sin tomar partido e ignorando la necesidad de contener el fascismo criollo, obtuvo una votación incluso más baja que la de Francia Márquez, quién logro la segunda votación de la consulta del Pacto Histórico. Parece ser que el papel de Fajardo y ese espectro político será el mismo de las elecciones pasadas, estará en el rol de distractor para restarle votos a la izquierda y concretar una posible victoria del proyecto uribista.  Por el lado de Petro, este obtuvo la máxima votación de las tres consultas con casi 4.5 millones de votos, doblando la votación de Fico Gutiérrez, que obtuvo alrededor de 2.2 millones de votos, consolidándose como el político del momento y el más fuerte aspirante a la presidencia.

Por el lado del uribismo, al no estar el expresidente jalonando las listas al Congreso, el partido perdió fuerza, pero sus votantes migraron al Partido Conservador y otros que históricamente han sido aliados indiscutibles del Centro democrático. La fuerza de la derecha colombiana está intacta y el expresidente continúa siendo referente de ese proyecto de las oligarquías que aliadas con las mafias regionales vienen sumiendo al país en una tragedia económica y humanitaria.

Con 5.8 millones de votos el Pacto histórico se consolida como una fuerza poderosa de cambio para el país, sin embargo y a pesar del perfilamiento de Francia Márquez como un fenómeno político, al progresismo y a la izquierda, su fuerza no le alcanza para ganar la presidencia y ser mayoría en el Congreso sin hacer alianzas. El partido liberal que renace nuevamente puede ser una opción, pero todo dependerá de los cálculos políticos y de cuanto se esté dispuesto a ceder por parte de cada sector.

Finalmente el enfrentamiento entre dos modelos de país se evidenciará en lo que se viene de campaña;  por un lado un proyecto caduco, fracasado, violento, defensor del despojo y el Statu quo, con presuntos nexos con la mafia, protagonista de toda una sucesión de escándalos de corrupción, promotor de una economía extractivista y defensor del neoliberalismo con una clara estrategia necrocapitalista evidenciada por el gobierno de Iván Duque, por el otro lado las fuerzas progresistas y de izquierda que se alimentan del descontento social, el cansancio de la guerra, la esperanza de lograr la paz, con una agenda social y económica incluyente que busca darle un impulso al pais desde los territorios y la soberanía popular, en palabras de Petro con el sueño de convertir a Colombia en una “potencia mundial de la vida”.

Carlos Munevar desde Colombia

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