La certeza colectiva cabe en un pañuelo

La certeza colectiva cabe en un pañuelo

27Mar22 1 Por Matías Gianfelice

Después de la pandemia el pueblo volvió a marchar por Verdad, Memoria y Justicia.

Me asomo al 24 por el flanco sur de la Avenida de Mayo, la 9 de Julio burbujea de humanidad y conciencia. Mientras vamos dejando atrás las calles vacías del feriado, el calor y color de bombos y banderas nos ciñeron.

¿Cuál es la receta de este recordar sin aniquilamiento?

Busco en este mar de miradas una verdad que me estalle, una verdad que atraviese el chamuyerío de los posibilistas. Miradas de paso cansino y de las otras, aquellas colgantes de cuellos, que gritan en sepia por donde ardían sus existencias.

¿Cómo sostenerse en un cotidiano tan precario?

La jornada cambia el gris aguacero por el gris ahumado, vamos transitando entre choris y roscas, entre victorias escasas y derrotas profundas. Ingresar a la Plaza en un jueves de ronda, jueves de valentía parida como un alba extraterrestre en aquella oscura noche. Camino viendo con ojos prestados y oídos atentos a mi madre, nuestra madre, que nos abraza a su Ana: “¿Lucho o lloro?”…elije luchar hasta que los huesos respondan. Corta el suspiro de madre y el aire de angustia contenida, yo tiemblo mientras veo llantos y ellas, ahí adelante mío, abrazan verdades que exclaman justicia.

¿Dónde late esta insurrección esquiva?

Al fondo de la historia no hay deudas ni excusas, solamente historias que se fragmentan, senderos pisoteados de flores que aun debemos hacer aparecer. Hay barro y abajo, sudor y lodo organizado que se empecina en vencer. Latimos a la izquierda, fuera del torax, en un puño…o en un pañuelo lleno de arrugas e historia que nos enseña a luchar.

Matías Gianfelice

Foto portada: Nahuel Coria Hidalgo

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