Ucrania: ¿Quién va ganando la guerra?

Ucrania: ¿Quién va ganando la guerra?

30Mar22 0 Por Guillermo Cieza

La respuesta que quien va ganando la guerra es China, puede sorprender. Pero hay argumentos para sostener esta afirmación.



China no ha disparado ningún misil en la guerra de Ucrania, ni ha provisto armas a alguno de los bandos en combate, ni tiene responsabilidad en el inicio de este conflicto. Sin embargo, es inocultable que cercar y someter a China es desde hace años la gran obsesión del imperio estadounidense en decadencia, y que el resultado de esta guerra sólo conseguirá fortalecerla.
Parece claro que la guerra en el territorio la está ganando Rusia. En poco más de un mes ha aniquilado las instalaciones militares ucranianas, controla su espacio aéreo y ha dado golpes muy fuertes a la infraestructura del país, del que han emigrado alrededor de cinco millones de personas. El repliegue del ejercito ruso en los últimos días hacia las fronteras de Donbas, muestra la disposición de no hacerse cargo de las grandes ciudades como Kiev, donde los sobrevivientes han quedado sometidos a una situación insostenible por falta de alimentos y de provisión de servicios básicos.
Rusia, sin embargo, ha sido afectada por las sanciones económicas de la OTAN, y ha visto desaparecer en el escenario de esta tragedia, como son siempre las guerras, sus sueños de proyección hacia el Atlántico. En las poblaciones europeas ha crecido el sentimiento y los prejuicios anti-rusos como en los peores años de la guerra fría. Se ha derrumbado el imaginario de una alianza con Francia y Alemania, que pudiera poner condiciones tanto a Estados Unidos como a China. Rusia ha fortalecido su vinculación con China que hoy esta absorbiendo gran parte de las exportaciones que ya no puede vender en Europa y Estados Unidos, pero a esa alianza se incorpora como socio minoritario.
Sin duda el gran perdedor de esta guerra es Europa. Pero no todos pierden de igual forma. Ucrania va a perder territorios y es un país que ha quedado devastado. Hacer prácticas de tiro contra poblaciones que hablan ruso en una frontera caliente, no solo es un crímen, sino también un disparate geopolítico. Y le ha costado muy caro. Quienes promovieron desde Estados Unidos estas prácticas suicidas no se van a hacer cargo. En una época en que las corrientes neonazis parecen estar de moda en Europa y otros lugares del mundo, la experiencia de Ucrania, es ilustrativa de los costos que asumen los pueblos cuando juegan con fuego. Los países vecinos de Ucrania integrados a la OTAN como Polonia, Rumania, Eslovaquia y Hungría ya estan recibiendo los costos de la guerra expresados en los ucranianos refugiados y en la presencia creciente de mercenarios que se arriman a la zona de conflicto buscando empleo como soldados pagos. El resto de los países de Europa no reciben estas cargas adicionales, pero padecen, como todos, los aumentos de combustibles y alimentos. El espectáculo de góndolas vacías que siempre fue asociado a países pobres o bloqueados economicamente, empieza a aparecer en algunos hipermercados europeos. La pesadilla de pagar mensualmente por el gas licuado veinte mil millones de dólares al enemigo ruso, se convierte en humillación cuando Putin les dice que no acepta euros y que le paguen en rublos. El incremento en gastos militares como el que ha emprendido Alemania no hará más que aumentar el deterioro de sus economías. En términos geopoliticos, Europa archiva sus sueños hegemónicos que alentaron Alemania y Francia, y refuerza su dependencia con Estados Unidos.
A primera vista Estados Unidos, que avanza en la subordinación de Europa y consigue consensos en amplias poblaciones del mundo en la demonización de Rusia, parece estar ganando con la guerra, pero la cuestión es mucho mas compleja. En términos de “cambio de régimen” parece más probable que Biden pierda las elecciones de medio término y no pueda conseguir su reeleccion, que la destitución de Putin en Rusia. Pero, más allá del juego institucional interno, algunas medidas tomadas durante la guerra pueden acelerar la decadencia del imperio.
La primera de ella es el embargo de reservas de oro ruso, depositadas en bancos occidentales. Inglaterra le robó las reservas a Venezuela depositadas en bancos británicos. Estados Unidos le robó las reservas a Irán, Afganistan, Libia, Irak y ahora a los rusos. Si se animaron con Rusia, demostraron que no tienen límites. La conclusión sería que las reservas están seguras en los bancos yanquis o británicos si la politica del gobierno agrada a Estados Unidos. ¿Qué gobierno en el mundo se va a animar a depositar sus reservas en esos bancos? El gobierno japonés que es conciente de ese problema, ya avisó que las leyes vigentes de su pais no le permiten confiscar las reservas del Banco Central de Rusia depositadas en el Banco de Japón. Alemania ha empezado a repatriar sus reservas de oro desde Estados Unidos. Como ocurre en otro órdenes de la vida, las sanciones son efectivas si se aplican a muy pocos y si los sancionados no tienen capacidad de resistirlas. La OFAC que es una división del Departamento del Tesoro de los EE. UU. que administra y aplica sanciones económicas y comerciales basadas en la política exterior, tiene una lista de sancionados que incluye a más de 20 países. La liga de los sancionados ya da una primera base para empezar armar otra estructura internacional de intercambio. Pero más allá de esos afectados ocurre, por ejemplo, que el club de las potencias emergentes, los BRICS, no se suman a las sanciones y que organismos y conversaciones que estaban en pañales son promovidas por la nueva realidad. La exclusión de Rusia del SWIFT favoreció al fortalecimiento del Sistema Internacional de Pagos (CIPS, por sus siglas en inglés) de China, que cumple la misma función, y varías compañías chinas vinculadas a ese sistema alternativo de pagos interbancarios tuvieron importantes ganancias. En la dirección de independizarse del dólar avanzan las conversaciones entre Arabia Saudita y China para comercializar el petróleo en yuanes. Parece evidente que está naciendo una nueva estructura financiera internacional máas adaptado a la realidad de un mundo multipolar. China es la gran promotora y beneficiaria de esa nueva realidad.
Como ocurrió con la pandemía, acontecimientos que conmueven al mundo son capitalizados por ganadores inesperados. Era previsible que las farmaceuticas se enriquecieran con la epidemia de Covid, pero ocurrió que las grandes ganadoras son las empresas de plataformas y que el trabajo virtual o teletrabajo dió un salto que hubiera demorado más de una década.
Como decíamos al principio, China no disparó ningún misil, ni envió ningún soldado a la guerra de Ucrania, pero será la gran ganadora

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