Los Derechos Humanos y el voto del gobierno argentino contra Rusia en la ONU

Los Derechos Humanos y el voto del gobierno argentino contra Rusia en la ONU

10Abr22 0 Por Dante Alfaro

¿Cuánto falta para que la Declaración de los derechos humanos deje de ser universal y quede reservada a la civilización blanca y a los propietarios capitalistas y sus guardianes?

Argentina acaba de votar por la suspensión de Rusia del Consejo general de Derechos Humanos en la ONU en virtud de las denuncias de crímenes de lesa humanidad presuntamente perpetrados por las tropas rusas en Ucrania. La iniciativa originada en Washington contó con 93 votos positivos, 24 en contra y 58 abstenciones.

Resulta llamativo que la sanción se basa en informes y versiones que no fueron debidamente chequeados y cotejados por un organismo de Naciones Unidas. Es difícil calibrar la gravedad de la medida tomada contra un país miembro además del Consejo de Seguridad de la ONU, porque además sienta un peligroso precedente para naciones sin la envergadura de la Federación Rusa que pugnan por defender su independencia frente al hegemonismo estadounidense, como oportunamente lo ha expuesto el representante de Cuba, que votó en contra.

A minutos de conocerse el voto oficial de la Argentina, la indignación contra la genuflexión del gobierno ante el imperio, invadió las redes sociales. Lo insólito es que el gobierno argentino haya quedado a la derecha del Brasil de Bolsonaro. Según su representante Ronaldo Costa Filho: Brasil ha decidido abstenerse en la votación de hoy porque cree que se debe permitir que la comisión de investigación complete su investigación independiente para que se puedan determinar las responsabilidades”. 

¿Cómo olvidar que en su visita a Rusia hace apenas dos meses Alberto Fernández había expresado su interés en que la Argentina fuera “la puerta de entrada” de Rusia a Latinoamérica y también una visión crítica hacia la dependencia del país en relación con Estados Unidos y el FMI?

“Esa dependencia existe y necesitamos abrir otros puentes y apostar por el multilateralismo, sin ser satélites de nadie. No queremos ser satélites de nadie” 

Está más que claro que en un par de meses la realidad cambió en el tablero internacional con el estallido del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania y con la firma del gobierno, del acuerdo con el FMI para pagar la deuda contraída por Macri. De modo que la sensatez y el buen tino indicaron la necesidad de abandonar las veleidades de autonomía y retomar el paso redoblado al compás de los tambores del FMI.

Doble rasero de hecho. ¿También de derecho?

La defensa de los derechos humanos es hoy una de las principales banderas que las grandes potencias imperialistas, con los Estados Unidos a la cabeza, enarbolan, mientras no dejan de limpiarse con ella las botas sucias de barro y sangre de los pueblos que invaden y bombardean sin piedad. Ejemplo de ese doble rasero es el de Obama que mantuvo a su país en guerra durante ocho años, más tiempo que Franklin D. Roosevelt, Lyndon B. Johnson, Richard M. Nixon o incluso que Abraham Lincoln lo cual no fue impedimento para que se le otorgase el Premio Nobel de la Paz.

No existe en el planeta organismo alguno capaz de juzgar la violación de los derechos humanos en Guantánamo ni el apartheid y las prácticas genocidas del Estado de Israel contra el pueblo palestino, así como en el pasado han quedado sin una sola observación de la ONU  las atrocidades cometidas por la OTAN y los norteamericanos en Yugoslavia, en Irak, en Siria o en Libia etc. Actualmente hay, además del conflicto bélico en Ucrania,  otros  como los de Etiopía, Yemen y el propio Afganistán sin que nadie se preocupe de los derechos humanos de esos pueblos.

¿Quién juzgará la violación a los derechos humanos de miles de niños migrantes separados de sus familias y enjaulados durante las gestiones de Trump y de Biden?  Estados Unidos es el único que por su poder económico, político y militar se considera en condiciones de juzgar quien viola o no los derechos humanos, quien comete o no crímenes de guerra. Esto aparece naturalizado en los grandes medios de comunicación masiva y en la propia ONU, que a diario da motivos para dudar de su utilidad práctica. Cabe preguntarse cuanto falta para que la Declaración de los derechos humanos deje de ser universal y quede reservada a la civilización blanca y a los propietarios capitalistas y sus guardianes.

Podríamos continuar con la lista ad infinitum. Argentina misma ha sido víctima de crímenes de guerra. No olvidemos el Crucero General Belgrano hundido por orden de la primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher durante la Guerra de Malvinas.  Pero a muy poco de haberse conmemorado en nuestro país los 40 años de dicho conflicto, que de hecho lo fue contra la OTAN ya que tanto el Reino Unido cuanto los Estados Unidos integraban e integran esa alianza bélica, la Argentina vota junto a sus agresores contra el país que históricamente reivindica nuestra soberanía sobre las islas.

Quienes siempre afirmamos que el FMI es un instrumento político de dominación del imperialismo por medios financieros, que por tanto condiciona con sus políticas, la soberanía de los estados deudores, vemos confirmada en la práctica esa dolorosa y amarga verdad. Lamentablemente estamos en condiciones de afirmar también que esta votación es apenas un comienzo en este derrape hacia la degradación.

El error estratégico del gobierno, que día a día, deja jirones del ropaje “nacional y popular” es no advertir que el conjunto de medidas contra Rusia, contra China y otros países, es el manotazo de ahogado de un imperio que procura por todos los medios a su alcance, impedir la marcha del mundo hacia un nuevo orden multipolar. La administración de Fernández yerra al creer que el sometimiento al orden colonial y la aceptación del estatus de patio trasero al cual somete al país, es nuestro destino y no un accidente en nuestra historia.

 Dante Alfaro

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