Macron, un gobierno débil en un océano de abstencionismo

Macron, un gobierno débil en un océano de abstencionismo

26Abr22 0 Por Silvio Schachter

El domingo 24 de abril el presidente Macron fue reelegido en la segunda vuelta, obtuvo el
58% de los votos emitidos. El triunfo que lo instala por cinco años más en el Palacio del
Elíseo, no pudo ocultar la debilidad con que transita ese nuevo periodo. La mayor
abstención desde 1969 y el crecimiento de la extrema derecha de Le Pen auguran que este
gobierno elegido por defecto, enfrentará alta resistencia a sus proyectos de mayor ajuste a
los derechos sociales.



Una victoria pírrica
El 28% de quienes estaban en condiciones de sufragar, decidieron no concurrir a las urnas,
a lo que habría que sumar el 6,5 que voto en blanco y lo anuló. Los 18 millones que obtuvo
Macron representan solo el 37 % del padrón. En este número hay que considerar que
según IPSOS casi un 40 %, del voto de izquierda y de los verdes que, aunque con bronca
y a regañadientes, decidió bloquear a Le Pen. En 2017, Emmanuel Macron ya había
enviado un pensamiento a quienes lo habían votado “sin tener sus ideas”: “Estamos
comprometidos porque sé que esto no es un cheque en blanco. Conozco nuestros
desacuerdos, los respetaré”. La promesa se esfumó a a partir del día siguiente de esa
elección, nada indica que ahora será diferente. Enseguida, sus ministros, propiciadores de
las reformas laborales y sociales que tanto repudio generaron, pasaron a felicitarlo por la
reelección, a pesar que el 70% de los franceses rechazan estos proyectos. En Francia
además hay que considerar a los no empadronados, más de 8 millones de inmigrantes
reconocidos y un número indefinido de indocumentados, el 13 % de la población, quienes
además son las principales víctimas de estas políticas.
Macron perdió 2 millones de votos respecto al 2017, en medio de un poder adquisitivo que
se reduce día a día, la rabia en los hospitales y en el mundo educativo, donde tampoco es
ajeno a este resultado, el cuestionado manejo de la pandemia, la irrelevante mediación ante
la guerra en Ucrania y las nulas acciones para frenar el cambio climático. No tiene el crédito
de su primer mandato y gobernará con una legitimidad muy debilitada El ganador no se
beneficia de ningún cheque en blanco, sobre todo porque su propia campaña electoral,
breve y más bien evanescente, no sirvió como purga catártica de la ira que atraviesa el
país. Sin duda, una sombría victoria.
Los dirigentes sindicales se preparan un periodo de alta conflictividad “Emmanuel Macron
siente que tiene las manos libres ahora que es elegido, depende de nosotros demostrar que
está equivocado” , enfatiza Philippe Martínez, secretario general de la CGT de hegemonía
comunista, que agrega “el futuro de la Seguridad Social, la urgencia del poder adquisitivo -y
habló del aumento de salarios y el reconocimiento de cualificaciones, no de las exenciones
de cotizaciones promovidas por Emmanuel Macron, la cuestión del empleo, especialmente
de los jóvenes están llamando a la gente a marchar el 1 de mayo sobre estos temas: la
mejor respuesta a Macron será ser numerosos en la calle ese día y después.” Solidaires ,
agrupación de sindicatos antiglobalización, llama a “construir una contraofensiva de masas”
 : “Aunque tenga la legalidad de las urnas, no tiene legitimidad popular para aplicar sus
reformas antisociales, empezando por la de las pensiones. Laurent Berger, líder de la
CFDT, de orientación socialdemócrata más cauto expresó que “hoy se ha evitado lo peor ,
pero que, dada la puntuación de Marine Le Pen, nada puede ni debe ser como antes”.
Por otra parte en junio habrá elecciones legislativas de junio, las llamadas tercera vuelta,
donde su alianza con los republicanos y otros partidos de derecha podría perder la mayoría
absoluta.
Si bien se pudo bloquear el acceso de la extrema derecha, el alivio por no ver a Le Pen en
la presidencia, no puede obviar el hecho que nunca ha estado tan fuerte. Transita por un
campo que no deja de normalizarse y progresar, reunió más de 13 millones de votos en la

segunda vuelta, un 30 % más que en la elección anterior, un dato alarmante. Aunque
derrotada, este dato debe tomarse como más que una pequeña victoria. Hace cinco años
Marine Le Pen solo se impuso en dos departamentos: Aisne y Pas-de-Calais, en esta
oportunidad obtuvo la victoria en 30. Las elecciones legislativas serán un momento
importante, con el peligro de que la extrema derecha se muestre perfectamente legítima en
el sistema y demuestre que está lista para tomar el poder. Según una encuesta el núcleo
mayoritario que apoya a Le Pen tiene entre 25 y 35 años, un número importante de esa
franja etaria, es la que sostiene a gran parte de la extrema derecha y proto fascista de
Europa.
Sus tesis se han ido naturalizando, en la prensa se leen regularmente preguntas acerca si
se la debía se lo es. Un fenómeno mundial donde sus discursos violentos y reaccionarios
se difunden sin contraparte. Todavía, y no solo en Francia, hay un insuficiente análisis de
los sectores que aceptan las consignas de la extrema derecha porque entre ellos se
encuentran también quienes se hallan en situaciones terribles de desamparo social y no
hallan respuesta ni cobijo en los partidos tradicionales, cada vez más desprestigiados. Los
resultados de los republicanos, los socialistas, y las diversas agrupaciones de izquierda,
han sido paupérrimos. Los comunistas, que se presentaron separados por primera vez
desde 2007, en 2012 y 2017 apoyaron a Melenchon, presentaron la candidatura de su
secretario general Fabien Roussel quien obtuvo el 2,3 %
Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, creada en 2016, consiguió mantener los votos
obtenidos en el 2017, 7 millones, y colocarse como la tercera fuerza con el 22% a poca
distancia de Le Pen .En la noche de la segunda vuelta, todos los líderes de los partidos de
izquierda subrayan la contribución de sus votantes a la reelección de Emmanuel Macron.
Todos negaron que el voto propio le hubiera dado una mayoría al presidente en ejercicio.
La izquierda por la tercera vuelta
Ante las legislativas de junio Francia Insumisa, FI, se entusiasma con la posibilidad de
cambiar la secuencia de los gobiernos de la derecha “Por primera vez, la idea de una
tercera vuelta puede ser una realidad”, asegura el politólogo Brice Teinturier [1], y sostiene
“porque tenemos tres Francia y no dos”. Para tener posibilidades, la izquierda debe
encontrar un terreno común, un espacio al que la FI, fuerte con un 22%, ha puesto sus
condiciones. Jean Luc Mélenchon, reiteró su llamado a “elegirlo” como primer ministro
durante las elecciones legislativas de junio.
Mélenchon, tachó a Emmanuel Macron, de ser el presidente de la V República “peor
elegido” por los altos niveles de abstención. Nada en un océano de abstención, voto blanco
y nulo”, El líder de la Francia Insumisa felicitó a los franceses por la derrota de la
ultraderechista Marine Le Pen, que según él supone “una buena noticia para la unidad del
país” y convocó a los franceses a participar de forma masiva, “con valor y determinación”,
en las elecciones a la Asamblea Nacional de junio, para las que quiere encabezar una
coalición de partidos de izquierda y ecologistas. “La tercera vuelta comienza esta noche.
Podéis derrotar a Macron y elegir otro camino si dais una mayoría de diputados a la Unión
Popular, que debe agrandarse”, añadió. “Hay que actuar rápido”, reconoció Paul Vannier,
responsable de las negociaciones del excandidato. “Todavía tenemos unos días para llegar

a un acuerdo, pero no queremos precipitarnos. No se trata de un acuerdo electoral, no
buscamos una coalición de izquierdas. Queremos consolidar una estrategia”


La abstención y los chalecos amarillos
No hay duda que el alto abstencionismo, es una reverberación de los Chalecos Amarillos.
Es difícil conjeturar que hubiera pasado si la sociedad francesa, como la mayor parte de la
humanidad, no hubiera sido enclaustrada por efecto de la pandemia, pero en la memoria de
quienes manifestaron su rebeldía en las calles, quedó el registro de la distancia insalvable
que existe entre las instituciones, el poder real en un mundo dominado por fuerzas
económicas transnacionales, una clase política ligada a ellas, y la realidad de millones que
son depreciados. Cuando en 2018 se produjo el levantamiento de los Chalecos Amarillos,
Macron, en un gesto clasista propio de las elites gobernantes, dijo que son” actos de
aquellos que no son nada”
La rebelión que comenzó como un rechazo a la política fiscal del gobierno, fue creciendo
hasta ampliarse con reclamos sociales y políticos, enfrentar la desocupación masiva y la
amenaza de deslocalizar la producción de las empresas, que esta usaron como
argumentos para imponer condiciones de trabajo cada vez más duras y obtener, a la vez,
un fuerte aumento de la productividad y la disminución de los costos salariales. El rechazo a
estas políticas, auspiciadas por el gobierno, devino también en un cuestionamiento a las
formas políticas de la representación y la descalificación de quienes se dicen sus
representantes, “Nos dan el derecho de elegir a quienes no va a engañar y despreciar”….
“Nos manifestamos contra la dictadura del dinero sobre nuestras vida”,del Llamado de los
Chalecos Amarillos de Saint Nazaire
El levantamiento de 2018/19 creó la oportunidad para que todos se pronuncien, se sientan
con derecho a expresarse, a mostrar su realidad social. Esa experiencia ayudo a crear
solidaridad, a poner palabras a la ira y a sacar a la gente del aislamiento. Como sostiene la
historiadora Ludivine Bantigny[2]. “ El movimiento de los chalecos amarillos no fue
políticamente homogéneo, pero, siempre que fue posible, las discusiones también
consistieron en contrarrestar las ideas de la extrema derecha, y en las rotondas muchos se
convencieron que es a través de la lucha que se puede dar el progreso social”. La lucha
social siempre es un momento de esclarecimiento.
Un gobierno débil, en medio de una situación nacional de mucha conflictividad y un cuadro
regional y mundial signado por la guerra, el cambio climático y la agudización de la crisis
post pandémica, son los rasgos que condicionan el próximo tiempo, no sólo para Francia.

Silvio Schachter. 26 de abril 2022

[1] Politicologo, autor del libro Nada más que hacer, nada más que importar – La verdadera
crisis de la democracia ,
[2] Académica francesa profesora de historia contemporánea en la Universidad de Rouen-
Normandie y especialista en la historia del mayo del 68. Autora de diversos libros de historia
como Revolución siempre.

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