1 de mayo un día, 364 noches

1 de mayo un día, 364 noches

1May22 0 Por Alfredo Grande

 “Todos los caminos conducen a Roma. Hay que destruir Roma. (Aforismo implicado).

“Con el Día de” la memoria histórica y política ha sido capturada por la cultura represora. El riesgo es la hegemonía de la repetición y el desalojo de la contrahegemonía del invento.

Todos los “días de” tienen la marca del fetiche. O sea: la parte por el todo. Un día que desmiente a todos los demás días. Obviamente, la cultura represora tiene que encubrir su cruzada y entonces habilita días donde se glorifica y enaltece todo aquello que el resto del año es vulnerado y atacado. El mandato es: todo lo que debe ser exterminado tiene que ser, simultáneamente, su día. El genocidio de los pueblos originarios con el Dia de la Diversidad Cultural. Sin ir más cerca, Freud decía que la fiesta es el momento donde todo lo prohibido, es obligatorio. En realidad, no todo lo prohibido. Pero algo es algo.

Entonces hay una memoria histórica y política que recuerda el acto originario, hay una memoria burocratizada que lo sepulta en los sótanos de la historia. La fecha del 1 de mayo la enarbolan también los cazadores. Eduardo Galeano encontró en una librería un cartel que reproduce un proverbio de África: “hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador”.

Y los cazadores de la actualidad siguen siendo glorificados, indultados, admirados, aunque simultáneamente (marca de la cultura represora) son cuestionados y eventualmente atacados. Entonces estos “Días de” son analizadores de la guerra cultural que los aparatos de dominación y explotación vienen ganando. Desde ya, todas las izquierdas hacen de este día una de sus banderas. Y recuperan la memoria histórica y política. Esa recuperación es poner el fundante de la lucha contra el capital, en la superficie. Pero en un país gobernado hace décadas por empleados del gran capital, regidos por una constitución que sacraliza la propiedad privada. La burocracia sindical y la burguesía nacional se ponen la careta nacional y popular y también festejan.

Como decía El Principito (único príncipe respetable) “lo esencial es invisible a los ojos”. Es decir:  el fundante, los cimientos, no se ven a simple vista. El sentido común te deja ciego.  Lo revolucionario consiste en que ese fundante pase a la superficie. Marx, Engels, Lenin, Mao, Rosa Luxemburgo, Fidel, el Che, Gramsci, la Pasionaria, y tantos otros y otras, lo hicieron. Y tantas otras y otros lo siguen ocultando. Hay dos fundantes incompatibles que organizan formas de la subjetividad. La comunidad organizada o sea la posible armonía entre capital y trabajo. Y la comunidad des organizada, o sea, la lucha de clases. El fundante de la cultura represora es la comunidad organizada. ¿Organizada para qué? Para abolir toda forma de conflicto. Y esterilizar todo conflicto en remedios que siempre serán peor que la enfermedad. La paz romana y la paz de los cementerios. De ahí se desprende el tabú de la violencia, mientras perfeccionan el mandato de la crueldad.

Si el 1 de mayo, día de los trabajadores, encubre las 364 noches de los explotadores, habrá más penas y olvidos, como profetizara Osvaldo Soriano. Parafraseando al Che, cuando decía que cuando lo extraordinario se hace ordinario es la revolución, digo que cuando todos los días sean 1 de mayo, entonces será la Revolución.

Alfredo Grande.

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