La justicia del desierto

La justicia del desierto

4May22 0 Por Tramas

Las conquistas, los saqueos, las masacres, tienen en la actualidad de la cultura represora el ropaje jurídico. Garantía de la ilegítima legalidad.

“hecha la ley, hecha la estafa” (aforismo implicado)

Un reyezuelo provincial, cuya identidad autopercibida es juez, emite sentencia desalojo contra Manuel Ardiles. Vive en la provincia de Santiago del estero, Departamento Robles, ciudad de Forres en el Paraje Chaguar Punco. Los autos están caratulados como “Lopez Alzogaray Eduardo Federico c/Ardiles Manuel y/u otros” El relato en el que funda su pretensión expropiatoria, se remonta al 1600 por la voluntad del entonces gobernador de Tucumán, que se presume difunto.

Este gobernador habría cedido las tierras producto del litigio a los antepasados de su señoría mantantirulirula. Aunque la fecha exacta de la generosa donación de lo ajeno hay que confirmarla, lo que está acreditado es que en los últimos 60 años no hubo reclamo alguno sobre esas hectáreas. Como su señoría imperial tiene terreno lindero, debe haber en ratos de ocio pergeñado su esperpento jurídico. De paso cañazo, el juez de la infabilidad procesal dictamina el desalojo también de familiares directos de Ardiles.

Obvio decir que nunca fueron notificados durante el juicio y que los recursos presentados no fueron respondidos. El recurso ante casación espera quizá una mejor ocasión. Hasta la fecha esa ocasión no ha llegado en tiempo y forma. El juez civil de La Banda deja a toda la familia en banda y decreta su desalojo total. Obviamente, su ilustrísima señoría tiene palenque donde rascarse.

Aparece un colectivo con 50 miembros de la Infantería Gendarmería y 100 integrantes de las valientes fuerzas de seguridad de Beltrán. Un móvil policial está inmóvil para que nadie que no sea de la familia ingrese. Más allá de que, aunque ingrese ahora, egresará forzadamente después. El santo grial de la constitución liberal de 1853, la propiedad privada, es incluso puenteada por el juez sheriff. Porque una cosa es la propiedad privada y otra cosa es que me priven a mí, Juez, de una propiedad. Si la hacemos, la hacemos bien.

El abogado Juan Parra se comunicó en forma directa con nuestro Portal y nos permite pensar que obviamente, en Santiago del Estero, como en otras provincias, el Virreynato sigue vivito y embocando.

Esta situación aberrante, es un analizador histórico de que la democracia no produce insatisfacción como pretenden algunos y algunas convencernos, sino que termine siendo la legalización de la macro estafa (pagar al fondo monetario internacional) y sigue siendo las micro estafas que supieron conseguir. La conquista de lo que nunca fue un desierto hoy uno de los poderes del estado democrático lo provoca, lo consolida y logra borrar con la mano lo que la democracia escribió con el codo.

Tramas

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