El Lonko Puel y la justicia del desierto

El Lonko Puel y la justicia del desierto

7May22 0 Por Alfredo Grande

El lonko Raúl Puel, de la Comunidad Placido Puel enfrenta al Estado de la provincia de Neuquén. El abogado Luis Virgilio Sánchez, integrante de la Gremial de Abogadas y Abogados, combate a la “justicia del desierto”

“para el Estado, la Justicia es la continuación de la conquista por otros medios” (aforismo implicado)

La conquista del desierto es una denominación benévola. Conquista es una palabra neutral porque no avanza en la legitimidad de lo conquistado. La palabra conquista es el nombre de acción del verbo conquistar y este procede del latín conquisitare (adquirir de manera reiterada o permanente) La adquisición pareciera una práctica civilizada. Pero cuando se realiza a sangre y fuego, despezando vidas, esclavizando pueblos, entonces la conquista es posterior a la masacre. Las Conquistas del Desierto, en las campañas de Roca y Rosas principalmente, fueron la contundente evidencia que la barbarie es la marca de las cruzadas supuestamente civilizatorias. La conquista continúa, ahora con su ropaje jurídico. Pero, aunque la justicia represora se vista de seda, represora se queda. La batalla legal que Luis Virgilio Sánchez hace con el lonko Raul Puel, es testimonio necesario de que la única lucha que se pierde es cuando no se sabe contra quien se lucha. Y el lonko Puel lo tiene absolutamente claro.

En la década del 60 el gobierno de Sapag crea una reserva indígena permanente. Cercana al lago Aluminé que es inaccesible en invierno. Tres comunidades están establecidas: Puel, Catalán y Plácido Puel.  En el año 2003 se crea el Municipio de Villa Pehuenia. Vulneración absoluta de los derechos de la Reserva Indígena. Por lo tanto, esa creación deviene anti constitucional. Lo que es largo tiempo después reconocido por un fallo de la Corte Suprema. Del extenso escrito de apelación presentado por el abogado Sánchez extraigo: “El más Alto Tribunal de la Nación, en un proceso de conocimiento con amplio debate y prueba, ha resuelto finalmente: “…Condenar a la Provincia del Neuquén a que, en un plazo  razonable, y en forma conjunta con las comunidades indígenas, establezca una mesa de diálogo con la Comunidad Mapuche Catalán y la Confederación Indígena Neuquina, para que implementen la consulta que fuera omitida y diseñen mecanismos permanentes de comunicación y consulta para que los pueblos originarios puedan participar en la determinación de las políticas y decisiones municipales que los involucren y, adecuar, de este modo, la legislación en la materia a la Constitución Nacional y los tratados internacionales” Siguiendo el derecho consuetudinario de “tiene razón, pero marche preso”, una jueza de Zapala desestima el Fallo de la Corte. Y con la alquimia del derecho represor, autoriza a continuar con las tareas de municipalización. El Lonko Raúl Puel, el rebelde, resiste y no permite el paso por sus tierras. El proceso de la “pacificación” continúa en la actualidad con supuestas prebendas, engaños, dilaciones temporales, algún que otro cargo público, etc. Del derecho al hecho, las máquinas empiezan a remover la tierra y arrasan con lo que se interponga. Impedir que se haga un camino es fundamental porque una vez que el usurpador conquista, es casi imposible desandar lo avasallado. Por lo tanto el dominio territorial es fundamental y no hay derecho que valga sin la fuerza necesaria para sostenerlo. La batalla legal es la batalla por la legitimidad. Algo que al derecho burgués nada importa. Para la derecha, si es legal es legítimo. Por eso manipula incluso las legalidades para adecuarlas a las conveniencias de los patrones. Para la izquierda, la legitimidad necesita legalidades que sostengan la continuidad entre necesidad, deseo y derecho. Para que sean una cosa y la misma cosa. Para lograrlo, la justicia del desierto debe ser subvertida. Entonces la victoria será por siempre.

Alfredo Grande

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