Eco constituyentes: “la lucha por la tierra y el agua nos une a todas”

Eco constituyentes: “la lucha por la tierra y el agua nos une a todas”

8May22 0 Por Marcha y Acción por la Biodiversidad

Dialogamos con las Eco-constituyentes de la Convención Constituyente de Chile, Manuela Royo y Carolina Vilches Fuenzalida, para acercarnos al Chile que camina con la dignidad como destino.

El 4 de julio de 2021 se realizó la sesión inaugural de la Convención Constituyente, paritaria y plurinacional. Un hito que se dio a un año y nueve meses de la rebelión popular que inició en octubre de 2019 y que evidenció la agresión contra la vida y la pérdida de legitimidad del sistema político que sostiene en ese país el capitalismo neoliberal extractivista. Desde entonces, la renovación adquirió el rostro de nuevos liderazgos populares, quienes asumieron la responsabilidad de redactar la Constitución del nuevo Chile: estudiantes secundarias, feministas y movimientos LGBTIQ+, referentes de organizaciones críticas de los partidos que gobernaron los últimos 30 años y Defensoras socioambientales y de Derechos Humanos.

Ese día asumieron 155 representantes, 17 integrantes de pueblos naciones originarias. Los y las constituyentes fueron electas mediante el voto popular para conformar el órgano que definirá las bases de una nueva convivencia. Una Asamblea que eligió como primera presidenta a la autoridad y constituyente mapuche, Elisa Loncon Antileo, y que propone reformas integrales para la instalación de un Estado que reconozca y garantice derechos.

Manuela Royo Letelier es historiadora, abogada y docente, política feminista y militante socioambiental, es defensora de los derechos de quienes habitan el territorio del Wallmapu, en la Araucanía y trabajó fuertemente en esa región por la vida del río Cautín. Dentro de la Convención Constitucional, el órgano encargado de redactar la nueva Constitución de los pueblos de Chile, es coordinadora de la Comisión de derechos humanos, verdad histórica y bases para la justicia, reparación y garantías de no repetición. Desde allí, propone construir un nuevo acuerdo social que supere el modelo neoliberal. Una Constitución que, como dice en sus discursos, “esté llena de cultura, vida, colores, música afro y saberes ancestrales”.

Carolina Vilches Fuenzalida es geógrafa, también es convencional constituyente y vocera del Movimiento de Defensa por el acceso al Agua, la Tierra y la Protección del Medio Ambiente (MODATIMA). Fundadora de la primera Oficina Municipal de Asuntos Hídricos de Chile, se define como hidrofeminista, vinculada a las mujeres privadas de agua y cómo responden a mayores autonomías hídricas para recuperar el agua y los saberes ancestrales. Cree que la nueva Constitución debe hacer que el Estado se comprometa a proteger el agua, los bienes naturales, y que los declare “bienes naturales comunes y colectivos”. Además, piensa que poner a la naturaleza en el centro es profundizar la democracia.

Con ellas dialogamos para acercarnos al Chile que camina con la dignidad como destino.

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-¿Se consideran Defensoras de los derechos de la naturaleza, la tierra, las aguas? ¿Cuál es el territorio por el que luchan?

Carolina Vilches Fuenzalida (C.V.F.): -Claro que sí, me considero Defensora de la vida digna a partir de defender las aguas en el valle de la provincia de Petorca, que habito y he defendido por más de una década.

Manuela Royo Letelier (M.R.L.): -Más que una Defensora, me considero una integrante más dentro de un movimiento por la defensa del agua, la tierra, el medioambiente, que es el MODATIMA. Soy una más de muchas mujeres que históricamente han luchado por la protección de la naturaleza, los bosques, los ríos y soy también una más dentro de todas las mujeres que consideramos que la lucha por el agua, la recuperación de los ecosistemas y los espacios de reproducción de la vida, como son los bosques, los ríos y la tierra, es también una lucha feminista.

Macarena Valdés Muñoz fue una activista socioambiental chilena que lideró la lucha contra la instalación de una central hidroeléctrica en el río Tranguil, asesinada el 22 de agosto de 2016 a sus 32 años. El esclarecimiento de su femicidio político empresarial es una bandera de lucha socioambiental feminista en Chile, comparada con la de otras Defensoras como Berta Cáceres en Honduras. La celebración de la vida de Macarena representa la conexión con la tierra, las aguas, la naturaleza, en la defensa ante las empresas extractivistas. Madre de cuatro niños y compañera de su compañero Rubén, quien falleció este año, denunció desde la Región de los Lagos, al sur de Chile, la construcción de una central hidroeléctrica por parte de la empresa austriaca RP Global y la chilena SAESA, que significó la tala de bosque nativo y la inundación de dos cementerios ancestrales. Macarena fue asesinada con odio, por ser mujer mapuche y por defender los bienes comunes de las empresas que saquean el territorio. Desde entonces, ser feministas en Chile es, además, ser antirracistas, ecologistas y antirrepresivas. Por su memoria, será justicia, y por su lucha será que otras Defensoras seguirán el camino de defensa y recuperación del diálogo entre los territorios y las comunidades. Aún desde la institucionalidad, aún en la redacción de una nueva Constitución para los derechos.    

-¿Qué rol juegan los feminismos y la lucha socioambiental en el proceso de esta nueva Constitución?

C.V.F.: -Creo que el ecofeminismo nos permite concientizar la función vital de las aguas relacionando el cuidado de la vida, las personas, la naturaleza a partir del uso de las aguas a las que asociamos nuestra defensa de la vida las mujeres en el movimiento socioambiental por el acceso al agua, la tierra y la protección de los ecosistemas.

Somos mujeres organizadas protegiendo el hábitat, protegiendo la comunidad de agua potable rural; esas mujeres somos las que hoy nos volcamos a las vocerías indignadas y propositivas. Tenemos la convicción de superar la realidad que hoy nos toca enfrentar, vivir en esquemas de dominación, sometimiento y maltrato con la naturaleza, mujeres, disidencias, y que bien sabemos se aborda desde el ecofeminismo, conjuntamente con la ecología política, debemos sacar la voz por la vida, todas las formas de vida, incluyendo la naturaleza, lo que permitirá lograr entornos seguros y libres de violencia.

La tarea de Convención Constitucional en Chile se desarrolló acompañada de un proceso de rebelión y participación ciudadana que llevó a que la influencia de las feministas y ecoconstituyentes fuera fundamental para el borrador de la nueva Constitución. Tras la redacción de cada artículo está el reconocimiento de luchas históricas que demandaron que acceder a derechos básicos como la salud integral, la educación gratuita y universal y las pensiones dignas deben ser una obligación del Estado. De esta forma, el plexo normativo pretenderá generar un nuevo acuerdo social, político, económico y cultural para la vida digna de quienes habitan Chile, donde el reconocimiento de los derechos de la naturaleza y la recuperación de los bienes comunes irán de la mano con la garantía del acceso y el ejercicio de autonomía de las mujeres sobre sus cuerpos y territorios. Una promesa de que la soberanía política reside y será ejercida por el pueblo, conformado por diversas naciones en una democracia inclusiva, paritaria que se ejercerá de forma directa, participativa, comunitaria y representativa. Con responsabilidad ambiental, para el Buen Vivir, dentro de un Estado laico y bajo el principio de supremacía constitucional y respeto irrestricto a los Derechos Humanos. Art. 1. El Estado de Chile es un Estado social y democrático de derecho. Es plurinacional, intercultural y ecológico. Se constituye como una República solidaria, su democracia es paritaria y reconoce como valores intrínsecos e irrenunciables la dignidad, la libertad, la igualdad sustantiva de los seres humanos y su relación indisoluble con la naturaleza. La protección y garantía de los derechos humanos individuales y colectivos son el fundamento del Estado y orientan toda su actividad. Es deber del Estado generar las condiciones necesarias y proveer los bienes y servicios para asegurar el igual goce de los derechos y la integración de las personas en la vida política, económica, social y cultural para su pleno desarrollo.    

“Creemos en la redistribución del poder, en la democratización de los espacios
y en la territorialización de las decisiones”

-¿Por qué es necesario descentralizar el poder político y económico? ¿Qué beneficios trae esta iniciativa y cuáles son los principales obstáculos que podrían poner en riesgo su tratamiento y aprobación?

M.R.L.: -Es importante descentralizar el poder político y económico porque las decisiones, cuando se toman desde la centralidad, habitualmente son desde sectores urbanos, alejados de las comunidades rurales y de la naturaleza. Muchas veces, el centralismo perpetúa las decisiones y las visiones de los sectores de la élite de la sociedad, de quienes históricamente han reproducido estos patrones de dominación; por lo tanto, el centralismo es la concentración del poder.

Foto tomada de Hebdolatino

Creemos en la redistribución del poder, en la democratización de los espacios y por lo tanto también, en la territorialización de las decisiones. La descentralización trae como beneficios el rescate de conocimientos que son situados en la toma de decisiones políticas en base de las comunidades, en base a una perspectiva y enfoque ecosistémico. Los principales obstáculos obviamente son el centralismo, la concentración del poder y la inercia de un modelo que está diseñado para la acumulación del poder en pocas personas.

-¿Encuentra experiencias de lucha afines en América Latina con relación a las que están dando los pueblos de la región? ¿Se identifican en la lucha de otras Defensoras de las tierras, las aguas y los territorios comunitarios?

C.V.F.: -Claro que sí, compartimos con la región de América Latina la necesidad de descolonizar y terminar con el patriarcado feudal que arrastramos desde tiempos de invasión y colonia. Compartimos también la problemática hídrica y la necesidad de proteger las aguas para el ejercicio de los derechos humanos ante el brutal extractivismo neoliberal que nos ha secado y saqueado las aguas. Me identifico con las luchas de los pueblos andinos por el reconocimiento del Buen Vivir, bien común y respeto de los ciclos de la madre tierra naturaleza. Domitila Barrios, Berta Cáceres, etc.

M.R.: -Sí, por supuesto. Tenemos grandes ejemplos de mujeres como Berta Cáceres, que luchó por los ríos de su pueblo. Hay mujeres que se encuentran luchando en todo el mundo, por la recuperación y la protección de las aguas, los ríos, la vida, porque históricamente hemos sido nosotras las que asumimos los roles de cuidado para los que se necesita agua para criar, cocinar, sembrar; y entonces, nos identificamos unas con otras. Sabemos que estamos en las mismas luchas, cada una con sus especificidades; y aunque las luchas de las mujeres indígenas, negras, rurales no son las mismas que las de las mujeres de la ciudades, sí la lucha por la tierra y el agua es una lucha que nos une a todas y es característica de los nuevos tiempos la protección de la semilla, del agua, de los bosques y también nos une en un trabajo comunitario, de nuevas formas de relacionarnos con la tierra y entre nosotras; por eso nos identificamos en esta defensa.

“¡Es posible refundar Chile!”, resonó desde el micrófono ese 4 de julio de 2021 en voz de la primera presidenta de la Convención Constitucional, Elisa Loncón Antileo, acompañada por la figura política de la Machi Francisca Linconao, otra autoridad de la nación mapuche. Sus palabras fueron la justicia que no se escuchó durante tres décadas ya que el Estado, en manos de élites extractivistas y empresariales, tuvo la política de asesinar, perseguir y criminalizar a esa primera nación originaria. “Estamos para agradecer el apoyo a las diferentes coaliciones que depositaron sus sueños al llamado de la nación mapuche, para votar por una mapuche mujer para cambiar la historia de este país. Feliz por esta fuerza que es para todo el pueblo, para toda la región y las naciones originarias que nos acompañan. Este saludo es para la diversidad y las mujeres que caminaron contra todo sistema de dominación. Estamos instalando una manera de ser plural, democrática y participativa, esta Convención transformará a Chile en plurinacional, un sueño de nuestros antepasados que se hace realidad”, dijo Loncón entonces. Francisca Linconao es la primera mujer mapuche en ganar un juicio por el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que obliga al Estado chileno a respetar su rewe, símbolo de su poder ancestral. No obstante, fue perseguida judicial y políticamente ya que fue acusada de “terrorismo”, resistió a una huelga de hambre en la cárcel -que generó la solidaridad sin fronteras- y fue absuelta de todo delito. Fue electa convencional y llevó propuestas concretas para la Constituyente: que la Mesa Directiva de la Convención sea liderada por una mujer y que sea rotativa y de composición paritaria y plurinacional. Así sucedió. Meses después, el oficialismo de derecha y su expresión fascista perdieron en las urnas. Las elecciones que se realizaron el 21 de noviembre y el 19 de diciembre, consagraron a Gabriel Boric Font, político socialista y ex líder estudiantil, como presidente de Chile, quien asumió con un programa ecologista, con un gabinete integrado en su mayoría por feministas y expresando su respaldo al proceso de reforma constitucional que marcará el camino de esperanza colectiva de los próximos años. Aquél que pretende enterrar los años de neoliberalismo en el país y la región construyendo una democracia participativa, con una paridad sin techo, con justicia feminista y ambientalista, con un sistema político regional y plurinacional y que garantizará los derechos los cuerpos- territorios.    

Esta entrevista hace parte de la serie   “Defensoras. La vida en el centro”, un trabajo conjunto de   Marcha Noticias  y  Acción por la Biodiversidad, editado por Chirimbote, con apoyo de la Fundación Siemenpuu.

*La entrevista fue realizada por Camila Parodi en el año 2022.

Edición: Camila Parodi y Nadia Fink.

Ilustración: Ximena Astudillo

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