Movete Boca movete, movete y dejá de joder

Movete Boca movete, movete y dejá de joder

21May22 0 Por Matías Gianfelice

El delantero de Boca está acusado en la justicia de violación e intento de homicidio. El club comandado por Ameal y Riquelme, oscila entre el silencio cómplice y el apoyo vergonzoso.

Este cronista siente el deber por empezar la nota confesando algunos sentimientos. El primero es que creció en una familia bostera, peronista y bastante creyente. Las dos últimas fueron quedando, con sus matices, en el camino. La primera pasión, hermanada con el fútbol como totalidad, sigue vigente en el sinfín de sensaciones y emociones que aun me despierta.

Hablo desde ese lugar, y aclararlo es un vicio futbolero más que una necesidad periodística. Quizás más importante aun, sea aclarar que soy un varón cis heterosexual; y eso en una sociedad patriarcal y machista es gozar de algunos privilegios que no puedo esconder ni negar.

Ahora sí a lo importante, arrancando por la única posición éticamente posible: el caso Villa y la actitud de Boca Juniors son indefendibles. El delantero colombiano acumula una denuncia anterior del año 2020 y en la actual acusación se han conocido pruebas demasiado contundentes para que el club (NdR: Boca tiene protocolo de género que se ha negado a activar) siga silenciando, o pero aún, saliendo a defender al jugador.

Sebastián Villa fue denunciado la semana pasada por una ex pareja, por un hecho ocurrido en su casa (NdR: en un barrio privado de Canning) el 26 de junio de 2021. El jueves pasado el propio Villa fue notificado como imputado en el proceso judicial donde se lo investiga por abuso sexual con acceso carnal. Mientras tanto la justicia avanzó durante toda la semana recolectando pruebas, testimonios de testigos de aquella noche, chats condenatorios del jugador y la víctima, documentación aportada por el Hospital Pena (lugar en el que fue atendida la mujer luego de la violación), e incluso iba a declarar ayer viernes la doctora que la atendió, pero se excuso y no dio su testimonio. Ayer mismo, se realizó el diagnóstico psiquiátrico de la víctima, con la presencia de peritos de parte que propuso la defensa del jugador de Boca.

¿Alcanza con indignarse?

La reacción social, acorde a los avances sociales y feministas de la última década, fue mayoritariamente de repudio, con un fuerte rechazo a los hechos y al pésimo manejo de la dirigencia de Boca Juniors. Inlcuso el día jueves fue el cumpleaños de Villa y no pasaron desapercibidos dos hechos que hace 15 años hubiesen sido normales. Por un lado Boca decidió saludarlo en las redes (NdR: cuando fue acusado en el 2020, Boca no lo saludó, además de que lo dejó fuera de varios partidos) y se ganó una gran cantidad de comentarios de repudio. A su vez, el propio jugador, consideró que podía hacer un posteo ubicándose en el lugar de víctima e intentando generar sospechas en el relato de la mujer abusada: el efecto fue totalmente contrario y su posteo, con una foto junto a su mamá, lo expuso aun más.

Todo parece acorde a estos tiempos, aunque cabe la pregunta, si es una sociedad tan pero tan futbolera, alcanza con que nos indignemos un poco. Quien escribe cree que no. Si me indigno pero grito los goles, porque en el fondo me supera el amor por la camiseta, entonces hay algo, mucho, que no estamos entendiendo.

No es un árbol, miremos el bosque

Solamente para nombrar el actual plantel de Boca, además de Villa se vienen rápido los nombres de Pavón, denunciado por violencia en Córdoba, y el del arquero y figura Agustín Rossi, quien ya llegó a Boca con denuncias de violencia de género. Así podríamos ir saltando a River, Racing, Independiente, Talleres, Ferro o Altos Hornos Zapla: la violencia machista está presente en todo el fútbol argentino, que en muchos casos no haya denuncias, es solamente una cuestión de tiempo o parte de la misma opresión que este sistema geenra sobre las víctimas.

Podemos usar el caso de Villa en Boca o el de Zarate en Independiente o cualquier otro a modo “termo”, es decir acuso a tal club de “machirulo” y de paso enaltezco las virtudes (incomprobables) del mío. Sería tan nefasto para quienes amamos la pelota, como gritar goles de Villa o aceptar en silencio la complicidad de Boca.

Mañana Boca y Tigre juegan la final del fútbol argentino, lo que debería ser una fiesta en el deporte que amamos millones de personas en este país, se vuelve un circo más violento que lo habitual. Hay que dejar de gritar los goles (y los golpes) de Villa…y de todos los varones, aunque nos toque muy pero muy de cerca.

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