Boca: Un merecido campeón y una presencia equivocada

Boca: Un merecido campeón y una presencia equivocada

22May22 1 Por Tramas

El excelente gol de Franck Fabra a los 23 minutos del segundo tiempo definió un partido muy disputado. Después, todo fue de Boca que ganó el partido con justicia. La presencia de Sebastián Villa en el equipo empañó una jornada que hubiera sido perfecta para el nuevo campeón de la Liga Profesional.



En los días previos al partido la mayoría de quienes nos entusiasmamos con el fútbol, coincidíamos en que el humilde Tigre se la iba a poner muy difícil, al exitoso y muy popular Boca Juniors. Y ese pronóstico se cumplió durante todo el primer tiempo que fue bastante parejo, aunque las pocas oportunidades de gol fueron favorables a los xeneixes. Hubo un gol temprano de Benedetto, que anuló el VAR por off-side y una habilitación a Villa que desperdició el delantero en una posición muy favorable. La definición llegó en el último minuto del primer tiempo cuando un cabezazo de Rojo no pudo ser retenida por el arquero Marinelli.
Tigre salió a buscar el empate en el segundo tiempo, le quitó la pelota a Boca y hasta los veinte minutos tuvo un control casi total del juego. El delantero Retegui, convertido en una pesadilla para la defensa xeneixe, tuvo tres oportunidades claras de gol que no pudo concretar por la presencia de Rossi y porque le faltó puntería. Pero a las 23 minutos Franck Fabra abrió un surco entrando por la franja izquierda y sacó un cañonazo que pegó en el palo muy cerca del travesaño y llegó a la red. Y allí se acabó el partido. Tigre sintió el golpe y Boca volvió a dominar el juego. Lo que siguió apenas alcanzó para que el ingresado Vázquez cabeceara un tiro libre de Villa, poniendo cifras definitivas al encuentro y que Tigre volviera a desaprovechar otra jugada de gol.
Hace apenas dos meses Boca parecía un equipo a la deriva, con un técnico que gambeteaba un despido inminente. Hoy es el campeón de la Liga y tiene buenas chances de pasar a la próxima fase de la Copa Libertadores.
La crisis de Boca era futbolística, pero estaba fuertemente condimentada por factores políticos. La dupla Ameal-Riquelme le arrebató al macrismo un bastión social, político y mediático y una derrota deportiva habría contribuido a la no-continuidad de las actuales autoridades. La bandera del regreso de Angelici, fue agitada por conocidos programas futbolísticos. La permanencia de Bataglia, un técnico joven que venía de dirigir las divisiones inferiores, estuvo atada siempre a estas presiones
Es evidente que el técnico consiguió el respaldo de los jugadores y en lo futbolístico el regreso de sus dos centrales Izquierdoz y Rojo y del joven Alan Varela le permitieron recomponer el esquema defensivo. De allí hacia adelante el buen trabajo de Paul Fernández permitió conectar con un esquema ofensivo donde alternan desparejas actuaciones Villa, Benedetto, Salvio, Romero y Vázquez. Que en el partido final los dos primeros goles lo hayan convertido defensores ilustra cuales son las mayores fortalezas del equipo. También que Franz Fabra haya sido el mejor jugador de la final.
La presencia de Villa en el equipo titular ha sido una decisión equivocada de la dirigencia de Boca. Villa tiene dos causas por violencia de género. En la primera de ellas reconoció su culpabilidad en un juicio abreviado. En los legítimos festejos del campeón, la imagen se empañaba cuando se enfocaba a Villa. Ni Boca, ni el fútbol, se merecen estas situaciones.
Ha terminado el torneo de la Liga Profesional pero aunque haya habido un solo Campeón, hay un puñado de clubes que pueden mostrarse satisfechos por sus campañas. Clubes humildes como Tigre y Argentinos Juniors, clubes poderosos como River que mantienen su vigencia, y otros que han vuelto a recuperar su condición de grandes protagonistas como Racing y Estudiantes de La Plata.
Boca es campeón, Bataglia es Gardel. Pero es fútbol y todo puede cambiar la semana que viene.

Tablón Argento

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