La viruela del mono y el virus del gorila

La viruela del mono y el virus del gorila

26May22 1 Por Guillermo Cieza

En la Argentina se ha detectado el primer caso sospechoso de la viruela del mono. No debe confundirse con el virus del gorila que en nuestro país es una enfermedad endémica. Para diferenciar estas enfermedades damos algunos tips.



La Organización Mundial de la Salud ha identificado a la viruela del mono como una enfermedad de origen zoonótico, que proviene de la selva boscosa de Africa Central y Occidental. Su período de incubación es de 6 a 13 días, pero puede oscilar entre 5 y 21 días. Sus síntomas durante los primeros días son cefaleas, fiebre, dolor lumbar y astenia (falta de energía). En los días subsiguientes aparecen lesiones cutáneas que se extienden en todo el cuerpo. Estas erupciones derivan en pústulas que suelen ser muy dolorosas. La viruela del mono puede ser mortal en humanos.


El virus del gorila tiene su origen en Europa y se estima que empezó a llegar al continente americano a fines del siglo XV. La enfermedad afecta directamente áreas del cerebro, vinculadas a la percepción y el razonamiento. Los pacientes afectados presentan cuadros de alienación que les hace suponer que la parte más numerosa de los seres humanos con quienes conviven son, en realidad, sub-humanos. Testimonios muy antiguos de pacientes caracterizaban a estos seres discriminados como “entes sin alma”. Con el correr de los siglos estas percepciones sobre las mayorías populares fueron más elaboradas. A modo de ejemplo, Domingo Faustino Sarmiento que ha pasado a la historia oficial como el maestro inmortal, tenía estas opiniones sobre gauchos y pueblos originarios. “Se nos habla de gauchos… La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esa chusma criolla incivil, bárbara y ruda es lo único que tienen de seres humanos” (Carta a Bartolomé Mitre, 20 de septiembre de 1861). “¿Lograremos exterminar a los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado” (El Nacional, 25 de noviembre de 1876).

La ciudad de Buenos Aires, desde los tiempos de Rivadavia, ha sido ido el lugar mas afectado del país por esta enfermedad. La incidencia del virus parece mas importante en la zona norte porteña. También se ha detectado un número importante de pacientes en los countries privados, por lo que algunos especialistas estiman que las condiciones habitacionales de aislamiento facilitarían la propagación del virus.
El virus del gorila actúa sobre las defensas naturales del organismo contra las agresiones externas, inhibiendo toda reacción adversa. Por este mecanismo el virus, que es sumamente invasivo, aporta una sensación placentera, como de regreso al origen. Será por eso que la palabra imperialismo no figura en el diccionario de los gorilas y que uno de sus sueños recurrentes es abandonar “este país de mierda” y regresar a Europa.
Se advierte en los pacientes afectados por el virus del gorila que algunas presencias lo desestabilizan creando cuadros de fiebre y accesos de ira. En tiempos remotos la presencias de las machis o chamanas, portadoras de la tradición oral de las comunidades originarias, movilizaba a las personas infectadas a quemarlas en hogueras. En nuestros tiempos cualquier manifestación de cultura, experiencia popular o sentimiento nacional, los irrita profundamente.
El virus del gorila anida en los dominadores pero cierra el circuito infeccioso cuando es adquirido por los dominados. Su trasmisión es vertical, desde arriba hacia abajo, y crea la falsa percepción de que quienes comparten la enfermedad son pares.
En los últimos años diversas escuelas científicas han polemizado sobre si las posibilidades de ser afectado por el virus del gorila están relacionadas con el origen social, la ubicación en la escala de ingresos, el sexo o género, la ubicación en las relaciones de producción, los estudios realizados, o determinadas características físicas. El debate aún no está agotado, pero se ha avanzado en la coincidencia de caracterizar que el virus del gorila es una enfermedad transversal, está presente en todos los estamentos de nuestra sociedad. Desde el campo de la sociología se ha hecho un aporte que contribuiría a esclarecer los motivos de esta transversalidad, afirmando que: “Ser gorila es un recurso barato para obtener status social”.
Estudiosos de las relaciones públicas y humanas, y reconocidos autores de manuales de autoayuda, coinciden en este diagnóstico aconsejando que: “Un comentario gorila puede abrir una puerta en un nivel por encima de nuestros pies”.

El virus del gorila puede ser mortal. Pero en este caso los que mueren no son los pacientes sino quienes son víctimas de su furia. El virus del gorila está asociado a la crueldad. La historia nacional es ilustrativa de la correspondencia entre gobiernos infectados por el virus del gorila y las peores masacres padecidas por nuestros pueblos.

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