Se fue Kulfas y volvió Scioli

Se fue Kulfas y volvió Scioli

5Jun22 0 Por Guillermo Cieza

El pedido de renuncia al ministro Matías Kulfas por parte del Presidente Fernández, alentó el optimismo de que se produjeran cambios en la orientación económica. El nombramiento de Daniel Scioli en su reemplazo fue un baldazo de agua fría para esas expectativas.


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El festejo por los 100 años de YPF y el anunció de la licitación del gasoducto Néstor Kirchner dio la oportunidad para que la Vicepresidenta y el Presidente compartieran un palco y una foto. Pero la tregua duró poco. En su discurso, Cristina Fernández hizo mención a una licitación amañada de tubos sin costura para el nuevo gasoducto. La maniobra favorece al grupo Techint que va a importar ese producto. El Ministro Kulfas, un hombre del riñón político del Presidente, se sintió afectado por la denuncia y acusó a funcionarios kirchneristas del negociado, apelando a una declaración en off. Pero, para la difusión de ese trascendido, utilizó medios del Ministerio y dejó huellas de su maniobra de difamación. Ese mal paso le costó la renuncia.
Kulfas era un funcionario fuertemente cuestionado por el kirchnerismo, y cuando se produjo su renuncia no faltaron las versiones optimistas que señalaban que apenas era el primero de los cambios que iban a producirse en la conducción económica. Lo seguirían los ministros Domínguez y Guzmán.
Cuando se conoció la designación de Daniel Scioli, esas expectativas se esfumaron.
Scioli es un empresario de venta de electrodomésticos, que se destacó en el deporte motonáutico y fue acercado a la política por Carlos Menem. No se le reconoce arraigo popular, inserción territorial, ni capacidad de gestión, pero sí condiciones de lobbysta en el mundo de la política y los negocios. Como ocurrió con otros personajes en la historia del justicialismo, por ejemplo Italo Luder, lo más destacable de Scioli no son sus méritos políticos, sino haberse convertido en un dirigente al que los dueños del país le tienen mucha confianza. Alguien que para el Diario La Nación siempre es “un presidenciable”.

Usufructuando esa valoración acompañó a Nestor Kirchner en la fórmula presidencial que ganó la elección de 2003. Durante la gestión tuvieron una mala relación con el ex-Presidente, que congeló sus intervenciones políticas. Sin embargo, pudo reposicionarse políticamente y ser elegido gobernador de la Provincia de Buenos Aires durante los dos mandatos de Cristina Fernández. Los trabajadores estatales, docentes y de la salud pública tienen muy malos recuerdos de su gestión. En 2015 fue candidato presidencial por el justicialismo y perdió la elección con Mauricio Macri. Cuando asumió el gobierno Alberto Fernández fue designado embajador de Brasil y, entablando una buena relación con Jair Bolsonaro, ha realizado algunas gestiones exitosas para los negocios empresariales. La más conocida es conseguir que Brasil se decidiera a comprar trigo transgénico a la Argentina.



Scioli es uno de los dirigentes del justicialismo más valorado por el establishment económico y político del país, por eso tiene una gran protección mediática. Es un dirigente de la generación que ingresó a la política para ampliar sus negocios y que cuenta con un blindaje que impide que se difundan masivamente sus fallas de gestión, sus negociados, y su escasa sensibilidad social. Alberto Fernández le tiene un alta estima y lo definió: “Es mi hermano, mi alter ego, hablar con él es hablar conmigo”. Su incorporación al gabinete no supone para el gobierno ningún aporte para promover alguna orientación de desarrollo productivo, pero siendo “un presidenciable”, le otorga un plus político.

Foto A 24, foto infobae,

Guillermo Cieza

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