Las derechas nunca olvidan

Las derechas nunca olvidan

7Jun22 0 Por Alfredo Grande y Ricardo de Udaeta

La derecha no se olvida de Cabezas

“la derecha es un delirio eterno” (aforismo implicado AG)

No hace mucho tiempo, 25 años que es casi nada, fue asesinado José Luis Cabezas. Una evidencia del Estado Terrorista, aunque la cobertura sea de democracia de urnas. Una consigna que caló profundo fue: “no se olviden de Cabezas”. Una necesaria apelación a la memoria histórica y política. Como es evidente, el imperativo ético de “ni olvido ni perdón” no se agota con la masacre planificada de la dictadura cívico militar clerical empresarial. Imposible evaluar hasta donde fuimos consecuentes con esa consigna. Pero lo que, si podemos evaluar, mas allá o mas acá del recuerdo del fotógrafo coraje, es que las derechas, desde las eróticas hasta las pornográficas, tampoco olvidan. Pueden tardar más o menos tiempo en aplicar correctivos, castigos, terribles venganzas y devastadoras represalias. Pero nunca olvidan. La cultura represora considera herejía todo acto o palabra que la impugne. Que la ponga en evidencia. Que la muestre desnuda a pesar de los ropajes y afeites de las noblezas. Incluso las noblezas democráticas. Quizá esa sea la peor herejía para las derechas. Después de todo, o al menos después de algo, impugnar a un “selecto” grupo de militares es aceptable. Mas allá de que nunca fueron juzgados por el delito de sedición que figura en la constitución nacional y cuyo castigo es la pena de muerte. Las largas sombras del genocidio, como hace años convocó a pensar la Liga Argentina por los Derechos Humanos, se abalanza nuevamente. El ex médico de policía Darío Amado, cuestionado por la familia Cabezas por ocultar pruebas durante la primera autopsia del periodista y denunciado penalmente por actuar como perito de parte mientras pertenecía a las fuerzas policiales bonaerenses, presentó en el Juzgado Correccional n 4 de La Plata a cargo de la Dra. Claudia Elizabeth Greco una insustentable denuncia por calumnias e injurias contra la médica defensora de los derechos humanos Virginia Créimer por el sólo hecho de replicar en su muro de facebook de ésta, las notas periodísticas que mencionaban los delitos que se le atribuían a él. En la denuncia se repite en varias oportunidades, sin ambages, que la pretendida conducta ilícita de Créimer se debe a su presunta “ideología de izquierda”, afirmación que solo corrobora el odio ideológico del denunciante hacia la médica. En esta línea y con el mismo ridículo argumento, Amado también la denunció en el Colegio de Médicos, la Facultad de Ciencias Médicas de La Plata y el Rectorado de la UNLP.

De lo sublime a lo ridículo no hay mas que un paso, dice un refrán represor. Pero no se trata de lo ridículo, sino de lo siniestro. Escribimos esto porque sabemos que es mejor que prevenir que curar. Sin olvidar que hay enfermedades incurables. La democracia que supimos recibir, aunque no estoy tan seguro que hayamos sabido conseguir, no ha podido curarse de la toxemia fascista. Por el contrario: como un glifosato aprobado y comercializado, esta democracia transgénica es resistente a cualquier contaminación donde la igualdad, lo justo, lo verdadero, lo transformador, lo emancipador, puedan germinar. Pero el periodismo en movimiento, que de eso se trata TRAMAS, seguirá luchando para extirpar los venenos de los victimarios del presente y del futuro.

Alfredo Grande. Ricardo Udaeta.

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