Fernández, Domínguez y la Agricultura Familiar

Fernández, Domínguez y la Agricultura Familiar

9Jun22 0 Por Nora Tamagno

El Presidente Alberto Fernández y el Ministro Julián Domínguez hablaron en un acto en el marco del Segundo Encuentro del Consejo Nacional de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena y de la Pesca Artesanal. Además de anunciar la reglamentación de la Ley de Agricultura Familiar, hicieron afirmaciones sobre las que es importante reflexionar.

El  encuentro se realizó los días 1 y 2 de junio pasado en el Centro Cultural Kirchner. En el acto estuvieron presentes los Secretarios de Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social, Emilio Pérsico y de Agricultura Familiar Campesina e Indígena, Miguel Angel Gómez; Mercedes Taboada, del Movimiento Nacional Campesino e Indígena; funcionarios e integrantes movimientos sociales.

El Presidente en su discurso (ver aquí) dijo que “la agricultura familiar es parte de esa nueva economía que llamamos economía popular” y que “como la agricultura familiar está en manos de sectores débiles de la sociedad argentina, lo que tenemos que hacer es empoderarlos: ayudarlos a estar en condiciones de poder crecer”.

Asociar a toda la agricultura familiar con la economía popular es un error. Porque buena parte de ella aporta históricamente sus productos al mercado formal de granos y carnes. Alberto Fernández reconoce la debilidad del sector, pero es importante considerar que ello no es producto del azar, ni un accidente. La agricultura familiar viene siendo víctima de las políticas de todos los gobiernos (acá no hay grietas) desde los años 90 hasta la actualidad, que han promovido el modelo agropecuario industrial. Muchxs productores familiares quedan atrapadxs en la lógica del agronegocio y miles de ellxs han desaparecido en las últimas décadas por la presión de este modelo que se impone a través de la dominación de semillas e insumos por parte de las empresas multinacionales.

También dijo el Presidente que “hay un mercado enorme en el mundo entero para vender productos ecológicos” y que “quien puede producir estos productos ecológicos es la agricultura familiar”. Pero asociar a la producción agroecológica (o ecológica como dice el Presiente) sólo a productores de la economía popular es otro error. Porque la agroecología plantea un nuevo paradigma productivo, que puede desarrollarse en todos los niveles y escalas, hay numerosas experiencias en nuestro país que dan cuenta de ello. Plantearla asociada a los pequeñxs productores favorece la idea de que los dos modelos pueden desarrollarse en paralelo y convivir en el territorio. Esa idea es falsa.

Por otro lado, buscar para los productos del agro destinos de exportación, también es más de lo mismo. Debemos superar esa idea para empezar a orientar la producción prioritariamente a la alimentación de nuestro pueblo, bajo el paradigma de la agroecología, que es la única alternativa capaz de garantizarla de manera sustentable considerando todas sus dimensiones (productiva, política, sociocultural y económica). La crisis ambiental y alimentaria en el planeta, también impone trabajar en ese sentido en todas las escalas productivas.

En el acto se anunció la esperada (por casi 8 años) Reglamentación de la Ley 27.118, de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar para la Construcción de una Nueva Ruralidad en la Argentian (ver texto de la Ley aquí), que fue sancionada en enero del año 2015. Según el Presidente, le ordenó al Ministro Domínguez: “saca de acá (refiriéndose a lo que otorgó el Banco Mundial para el desarrollo agropecuario de nuestro país) 100 millones de dólares para la agricultura familiar, para que la agricultura familiar pueda ser una realidad en Argentina”. Pero la agricultura familiar ya es una realidad, y ha sido la base histórica de producción agropecuaria en nuestro país, aunque hoy sea una realidad muy golpeada.

Por su parte, el Ministro Julián Domínguez, en este mismo encuentro y refiriéndose al modelo agropecuario industrial, dijo: “tenemos otro campo que se llevó todo puesto. Estos 20 años, se llevó puesto los árboles, los colegios rurales… Se llevó puesto todo el modelo de desarrollo. Hay que reconocerlo”. Sin embargo, su política se orienta a fortalecer a ese modelo, a la medida de las multinacionales, tal como lo demuestran la reciente aprobación del trigo transgénico, la propuesta de aumentar la producción nacional de granos y su posición en favor de modificar la ley de semillas en el sentido de recortar derechos a lxs productores y profundizar la mercantilización de las semillas.

Acordamos en la importancia de fortalecer en forma urgente la producción familiar en nuestro país. Aunque habrá que ver la letra de la reglamentación y cuál será la orientación que se le dará a ese fondo de 100 millones de dólares. Será la producción de soja de la mano de Grobocopatel?, será la producción de trigo transgénico de la mano del INTA? 

Como ya todas y todos sabemos, el modelo agropecuario industrial no sólo ha impactado negativamente sobre la producción familiar, sino que daña la salud del pueblo y del medio ambiente, poniendo en riesgo la sustentabilidad de la producción de alimentos y de la vida. Por eso consideramos que con la misma urgencia, hay que desmontar el agronegocio y promover la agroecología en todas las escalas productivas. Mientras ello no se haga, el monstruo “que se lleva todo puesto” seguirá vivito y coleando y el Banco Mundial seguirá repartiendo dólares para curar algunas heridas.

Foto: www.agenciatierraviva.com.ar

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