La guerra de Ucrania y el lado correcto de la historia

La guerra de Ucrania y el lado correcto de la historia

18Jun22 0 Por Guillermo Cieza

El Presidente estadounidense acusó a su par chino de no colocarse del lado correcto de la historia. Sin embargo, la guerra está generando más dificultades en los países de la OTAN, que en los que han elegido no involucrarse. Además de Ucrania, quien está recibiendo los mayores golpes es Europa.



El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Wang Wenbin, se defendió de las acusaciones de Estados Unidos afirmando que su país “se ha opuesto firmemente a los intentos de politizar, instrumentalizar y armar la economía mundial”. Agregando además que “Mientras que EE.UU. ha clamado por una lucha ‘hasta el último ucraniano’ y ha alimentado el conflicto, China ha promovido activamente las conversaciones de paz y ha hecho un llamamiento al mundo para que las negociaciones, y no los combates, continúen entre Rusia y Ucrania”.
La guerra está afectando negativamente al conjunto de la economía mundial, pero de una manera desigual. Son los países más pobres, y los pobres dentro de todos los países, quienes más sufren las consecuencias de los aumentos de precios de combustibles y alimentos. China que es una gran potencia mundial, pero también un gran importador de estos productos, también sufre el impacto, que se va a expresar en la desaleceración del crecimiento de su economía. Pero en términos geopoliticos China está ganando, porque ha afianzado su relación con Rusia que la provee de combustibles con descuentos y con la India, que se está convirtiendo en el país más poblado del mundo. No haberse involucrado en la guerra ha aumentado su prestigio frente a más de un centenar de países que también miran la guerra por televisión y advierten el declive de las potencias occidentales.
Seguramente el gran derrotado de esta guerra es Ucrania que está perdiendo territorio, primero Crimea, ahora el Donbass, pero además tiene cinco millones de habitantes que han emigrado. A ese panorama desolador lo completa una economía mutilada, un ejército maltrecho, y un refuerzo militar de mercenarios extranjeros que no se sabe si suma o resta.
También es una gran perdedora Europa, que está recibiendo la devolución del impacto de las sanciones a Rusia con el aumento de los combustibles y alimentos y el crecimiento de la inflación. La afirmación de que la Unión Europea ha cerrado filas debe matizarse con el agregado que lo ha hecho resignando su vocación de autonomía, para someterse ciegamente a los designios de Estados Unidos. Y, si se mira más de cerca, se advierte que por debajo se ha instalado un “sálvese quien pueda” que pone en duda la exaltada solidaridad europea. Lo más evidente es la posición de Hungría, que consiguió obtener excepciones para seguir aprovisionándose del petroleo ruso. Pero países como Alemania violaron el acuerdo de pagar el gas ruso en rublos, Italia aprovechó el conflicto de España con Argelia para ganarle de mano y aprovisionarse con gas de ese país africano, Francia y Alemania han retaceado el envió de armas a la zona de conflicto, Polonia se queja porque la han dejado sola afrontando la crisis migratoria, Italia hace su juego y sale a buscar petroleo comprándolo a Venezuela, etc.
Estados Unidos ha fogoneado el conflicto y se ha involucrado en la campaña mediática y el envío de armamentos. Como otros paises del mundo padece el aumento de precio de los combustibles y el crecimiento de la inflación. Pero la falta de avances en una guerra donde las fuerzas de la OTAN no están demostrando capacidad de avasallar a Rusia aporta a un clima de exasperación, donde además de las malas noticias de Ucrania, confluyen los problemas económicos, el aumento de víctima por la violencia armada, la persistencia del coronavirus y la escasez de una leche fórmula para bebés.
Encuestas del mes de mayo mostraron una caida del nivel de aprobación de Biden, que ponen en riesgo su triunfo en las elecciones de medio término. Sólo el 39% de los adultos estadounidenses aprueba su desempeño como Presidente.
Rusia ha sido golpeada por las sanciones económicas de la OTAN, pero menos de lo que se esperaba. Gracias a que los europeos le siguieron comprando gas y se lo pagan en rublos, su moneda se ha recuperado. Ha perdido mercados, péro ha ganado con el aumento de los precios de sus principales productos de exportación: alimentos y combustibles. Es evidente que las expectativas triunfalistas de acabar con el conflicto en unas pocas semanas se han derrumbado, pero también es cierto que está consiguiendo sus objetivos de mínima que eran consolidar su dominación en Crimea y controlar el Donbass. Conseguir estos objetivos le han ocasionado un alto costo humano. El último dato sobre víctimas es del 25 de marzo y fue estimado por fuentes militares de ese país en 1.351 soldados rusos fallecidos. Fuentes ucranianas afirman que los soldados muertos son 31.000. En las guerras es difícil creerles a las fuentes militares de ambos bandos, pero seguramente los costos humanos que ha padecido Rusia son altos. Y son parte de los alrededor de 40.000 muertos, entre militares y civiles, que observadores independientes estiman como víctimas del conflicto.
Hay poca información sobre que impacto ha tenido la guerra en el pueblo ruso. Lo más conocido es que a fines de marzo, una organización independiente denominada Levada, que tiene créditos en medios occidentales, comentaba que la popularidad de Putin se ha incrementado en su país, alcanzando un 83% de aprobación.
Es dificil predecir cuándo será el final de la guerra, pero parece evidente que está acelerando los tiempos para que se rompan algunas ilusiones que desde hace años vienen albergando las élites, pero también los pueblos europeos y estadounidenses. A esas verdades se aferran como niños a pesar de que la realidad les dice todos los días lo contrario. Se están acabando los tiempos que una porción de la humanidad, que se considera superior, más ilustrada o más poderosa económica y militarmente, que impone al resto sus creencias y valores y tiene capacidad de sancionar a los que se rebelan. Quienes han sido víctimas del racismo y el saqueo por su condición de orientales, eslavos, sudacas o africanos, hoy están empujando del lado correcto de la historia, tratando de equilibrar las cargas de la dominación. Ese impulso no está promovido por revoluciones anticapitalistas sino por estímulos más primarios que apuntan a desarticular el orden colonial y la dominación unipolar del mundo.

Guillermo Cieza

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