Prueba Aprender y la maniobra estandarizada

Prueba Aprender y la maniobra estandarizada

24Jun22 0 Por Darío Balvidares

En el marco de las presentaciones de los resultados de las pruebas Aprender, el ministro Jaime Perczyk sostuvo que creció la participación del alumnado en un 3.6 % respecto de 2018 y un 11.5 % con relación a 2016, aunque los resultados no fueron satisfactorios.

De acuerdo con el ministro, “los resultados de las evaluaciones reafirman que es necesario que las chicas y chicos sumen más días y horas de clase porque eso significa más conocimiento y mejor educación”.

Volvió a insistir en el aumento de la carga horaria a un piso de 25 horas semanales en la primaria, destinado a la enseñanza de la Lengua y la Matemática, al mismo tiempo que señaló que hubo mayores dificultades en Lengua y se mantuvo la estabilidad en Matemática.

En la versión Aprender 2021, el ministro enumera las causas que provocaron el bajo rendimiento: una, la pandemia; dos, el desfinanciamiento que se produjo durante el gobierno macrista y señala el antecedente de las pruebas Unesco, que se tomaron en 2019, puesto que ya aparecía ese descenso en los indicadores de Lengua.

Perczyk también marcó que el rendimiento del alumnado está asociado a “el nivel socioeconómico de las y los chicos y sus familias, la tenencia de libros en el hogar, el hábito de lectura, el hecho de haber o no tenido acceso a clases virtuales y la disponibilidad de recursos tecnológicos y espacio físico para estudiar y la falta de capacitación docente”.

El ministro usa los mismos argumentos que utilizan siempre, no importa quién esté a cargo de la cartera educativa, ni a cuál de las coaliciones políticas y/o partidarias pertenezcan quienes  hayan gobernado desde los comienzos de la reforma hasta nuestros días.

Uno de los indicadores, que menciona el ministro, es “la falta de capacitación docente”, un remanido argumento que no se sustenta, más que para los intereses de los mandatos internacionales a los que se obedece sin grieta alguna, puesto que la docencia toma los cursos de capacitación de manera permanente, lo que nos lleva a pensar en que las “capacitaciones” no responden a lo que se le requiere a la docencia o porque es una política de Estado, no solo en Argentina, sino en todo Latinoamérica, que el funcionariato de turno ponga los bajos resultados de sus evaluaciones estandarizadas en les trabajadores de la educación, siguiendo las “recomendaciones” de los organismos de la hegemonía mundial.

Las argumentaciones de la reforma global de la educación solo tienen un destino y un objetivo, acrecentar los procesos de privatización / tercerización de los sistema públicos.

De  hecho que se sostengan o no las clases virtuales no depende de les docentes sino de las inversiones en conectividad y en dispositivos que deben realizar los gobiernos, una cuestión que siempre está en déficit.

Respecto del nivel socioeconómico “de los chicos y las chicas y sus familias”, también es un déficit gubernamental, porque las políticas que alientan la acumulación de la riqueza en pocas manos genera más pobreza, lo que llevó a la terrible situación de que más del 60% de les niñes y adolescentes que habitan suelo argentino estén por debajo de la línea de pobreza, eso está directamente relacionado con la falta de “espacio físico para estudiar”, además del déficit alimenticio y la precarización de la vivienda.

Temas que no son efectos del quehacer en las escuelas, sino recurrencias de un modelo agotado, pertrechado en copia y pegue de las “recomendaciones” de los organismos internacionales que resemantizan los intereses de las corporaciones en el mercado mundial de la educación.

Lo que puede dejar al desnudo la falta absoluta de la objetividad de las pruebas estandarizadas es, precisamente, su maleabilidad en la direccionalidad de los “resultados”; lo que la hacen más que un instrumento de evaluación, un dispositivo de disciplinamiento docente y de abyección colonial del gobierno.

Para muestra, sobra la muestra

En el informe presentado por el ministro sobre las pruebas Aprender 2021 (no mucho más que secuencias comparativas) sobresale una contradicción en relación con los resultados, específicamente los de Lengua, que son los que tomaremos en esta nota por ser los que descendieron.

Uno de los argumentos más repetidos es político, se refiere a la falta de inversión en educación durante los 4 años del gobierno de Mauricio Macri, una cuestión que se demuestra presupuestariamente y por la cantidad de millones de dólares entregados a fundaciones que supuestamente hicieron capacitación docente y de directivos como la fundación Varkey,  Enseña por Argentina y Proyecto Educar 2050. Además de que varios de los directivos de las dos últimas ong, fueron funcionarios gubernamentales.

Pero no nos desviemos, si uno de los factores que influyeron fue el desfinanciamiento no se explica el siguiente indicador, si no sospechamos de la objetividad de estas evaluaciones.

Resultados Aprender 2021

 Simplemente tomemos, para el ejemplo, el ítem “Por debajo del básico”; encontramos que en el 2013, durante el último gobierno del Frente para la Victoria, el Operativo Nacional de Evaluación (ONE), mostró que el 18,1% del alumnado no llegó al nivel básico y en 2021, ese porcentaje ascendió al 22,3% durante el gobierno del Frente de Todos, es decir que pandemia mediante y los 4 años de desfinanciación del macrismo, sumado al brutal aumento de la pobreza, se elevó en poco más de 4 puntos el porcentaje del alumnado que no llegó al nivel básico en Lengua.

Pero, sucede que durante el gobierno de la desfinanciación macrista, en 2016 ese mismo ítem había retrocedido al 14,5%, esto es que casi un 4% más del alumnado alcanzaba el nivel “Básico”; mientras que en 2018, la “mejora” se  acentúa y se instala en un 7.1% del alumnado que está “Por debajo del básico”, de donde se sigue que habría habido una mejora en los aprendizajes de Lengua durante los 4 años de desfinanciamiento del sistema, por lo menos en lo que respecta a la porción del alumnado que no llega a los niveles básicos que se establecen en las pruebas estandarizadas.

Los argumentos del desfinanciamiento macrista serían inocuos a la luz de los resultados, puesto que indican “mejora” respecto de 2013, cuando no gobernaban y en relación con 2021, cuando ya no gobiernan hace casi 3 años.

¿Cómo se explica, entonces, que los indicadores durante el macrismo tengan mejor performance que en la “década ganada” con conectar igualdad, los libros que llegaban a las escuelas y los mismos recursos que el ministro Perczyk anuncia que se están distribuyendo y sin embargo, también los resultados 2021 son peores que 2016 y 2018?   

Durante la conferencia de prensa del martes 21, cuando el ministro presentó los resultados de la prueba Aprender del  1° de diciembre de 2021, la viceministra, Silvina Gvritz señaló respecto de los resultados de la edición Aprender 2018 que: “En 2018 parece que hubo un progreso, pero hubo alteraciones en la toma de la prueba -precisó que en esa edición se modificaron los criterios de corte, lo que generó – una mejora en los valores“.

No es un dato de color lo que manifestó la viceministra sobre los resultados durante el macrismo, es el nudo central de la utilización del dispositivo evaluatorio sobre el cuál se montan las políticas educativas y los resultados que utilizarán luego los organismos internacionales para efectuar sus  “recomendaciones”, que ya sabemos que operan como mandatos coloniales.

Es muy importante que la viceministra haya expuesto sobre la manipulación de las pruebas, su construcción y por sobre todo lo que se destaca es la nula “objetividad” con la que se presentan, además del millonario dispendio de recursos que ocupan, tanto en las pruebas locales como la participación de las pruebas regionales y las internacionales como la famosa  prueba PISA, que toma la OCDE de la mano del director de educación de esa entidad, Andreas Schleicher e integrante del panel asesor de Pearson PLC, la mayor editora de libros del mundo y la que tiene el negocio de las pruebas PISA.

Pero más allá del negocio PISA , es importante para relacionar con los dichos de la viceministra, la gravedad y nula seriedad en las manipulaciones que se efectúan en las pruebas estandarizadas. Hay que señalar que años atrás, el profesor de estadística de la Universidad de Copenhague, Svend Kreiner, dijo: “Mi reclamo es que, de la encuesta PISA, es imposible decir nada sobre Dinamarca en relación con los países que nos comparamos. Nuestros resultados muestran que, según las tareas que elija (…) Del material PISA, puedo hacer que Dinamarca sea el número dos, pero también puedo llevar a Dinamarca al puesto 42 (…) En la medida en que la política educativa se basa en los estudios PISA, a nivel internacional, se basa en el mercurio”.

La viceministra, Silvina Gvritz, sólo dijo lo que ya se sabe de este tipo de instrumentos estandarizados y su manipulación para establecer resultados. Lo cierto es que parece imposible que decidan salir de la comodidad que les ofrece la dependencia que se resume en hacer la tarea indicada aunque se sepa y se demuestre que esas políticas sólo son el paradigma del mercado.  

Es importante, más que nunca, llegar a un amplio congreso pedagógico, desde abajo, para evaluar las decisiones con las que gobiernan la educación, por lo menos desde los últimos 40 años; los efectos nocivos de esas políticas; los dispositivos de disciplinamiento implementados por el orden internacional; la vacuidad de la formación por competencias tanto de docentes como de estudiantes, la idea del cierre de Institutos de Formación Docente que proviene de la OCDE y el Banco Mundial, entre tantos otros temas sobre los que es necesario debatir.

Un congreso político-pedagógico que nos permita exhibir la desposesión educativa y pensar en otro paradigma para socializar el conocimiento y nacionalizar el sistema educativo.  

Me había quedado una duda, pero supongo que el profesor Svend Kreiner utilizó la metáfora del “mercurio” en la comparación con PISA, por su terrible toxicidad; después de todo, la interpretación es válida.

Darío Balvidares

Imagen destacada: El Sol

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