Los incendios del Delta, los humedales y el uso del fuego

Los incendios del Delta, los humedales y el uso del fuego

26Jul22 0 Por Tramas

Desde principios de julio, los incendios siguen afectando las islas del Delta Paraná. En este año se han quemado 65.000 Ha. En el Delta el uso del fuego es casi siempre intencional. En esas prácticas se mezclan costumbres ancestrales, con intereses extractivistas o inmobiliarios.


Los incendios en el Delta no son una novedad. Desde 2020 se quemaron mas de un millón de hectáreas. Con respecto al origen de los incendios confluyen distintos factores. Algunos son fruto de la intervención humana, pero accidentales, pero otros son intencionales. Estos últimos son promovidos por quienes recurren a la práctica ancestral de utilizar el fuego para favorecer el crecimiento de los pastos, o por motivos mas espúreos como son los de cambiar el uso del territorio para sembrar cultivos como la soja, o para sumarlos al negocio inmobiliario.
La humanidad ha utilizado el fuego desde hace un millón de años, al principio para calentarse y cocinar algunos alimentos. Desde tiempos remotos fue auxiliar de la caza y después de la agricultura. También ha sido parte de sus rituales y la mayoría de sus religiones. Nuestros guaraníes, por ejemplo, utilizaban al fuego como un antecesor necesario de la agricultura. Un testimonio de los jesuitas nos ilustran sobre su forma de sembrar: “el modo de hacer sus sementeras es: primero arrancan y cortan los árboles pequeños y después cortan los grandes, y ya cerca de la sementera como están secos los árboles pequeños (aunque los grandes no lo están mucho) les pegan fuego y se abrasa todo lo que han cortado, y como es tan grande el fuego quedan quemadas las raíces, la tierra hueca y fertilizada con la ceniza y al primer aguacero la siembran de maíz, mandioca y otras muchas raíces y legumbres que ellos tienen muy buenos: dase todo con grande abundancia”.

Mas cercanos en el tiempo, nuestros criollos correntinos han utilizado el fuego desde hace siglos para renovar pastizales en zonas encharcadas, a las que conocemos como humedales. El fuego quema la paja seca, el material vegetal muerto es removido y se permite el surgimiento de nuevos pastos.

La valoración del fuego proviene de la observación de los primeros grupos humanos del papel que jugaban los incendios naturales ocasionados por los rayos en la modificación del paisaje. El fuego es una herramienta a la que ha apelado la especie humana, cuya valoración depende de los objetivos y el contexto en que se usa. En el caso del fuego esta dependencia se refiere a contextos eco-sistémico muy complejos y cambiantes. A modo de ejemplo, en el mismo texto mencionado de los jesuitas sobre los guaraníes se precisa el tipo particular de agricultura donde se utilizaba el fuego: “Es gente labradora, siempre siembran en montes y cada tres años por lo menos mudan chácara (chacra, lugar de sembradío)”. Los guaraníes afectaban para sus agricultura un lugar reducido del monte y a los tres años lo abandonaban. Para ellos la utilización del fuego no era una práctica sistemática en un mismo lugar.
La quema de pastizales en tierras encharcadas en Corrientes, tienen un nuevo contexto eco sistémico afectado por el calentamiento global. Una de las consecuencias son las sequías prolongadas como las padecidas en 2020 y 2021. En Corrientes, desde hace siglos se queman pajonales, pero en febrero de este año los incendios alcanzaron al 12% de la superficie provincial, 1.042.514 hectáreas.
Las quemas de pastizales en el Delta es una práctica que empezó a extenderse desde el momento en que la soja desplazó a las ganadería a tierras marginales, y promovió que los ganaderos llevaran sus vacas a las islas. También llevaron la práctica de quemar la vegetación para promover el rebrote de los pastos. Después no faltó al que se le ocurrió sembrar soja en las tierras deforestadas por el fuego, o reemplazar a los árboles nativos por otras variedades de uso forestal como los álamos. También los incendios se utilizaron para arruinar la economía que los isleños venían construyendo desde hace generaciones basada en la fruti-horticultura, la pesca y la cestería. El objetivo de esos incendios fue expulsar a los isleños y abaratar el precio de la tierra para utilizarla en negocios inmobiliarios.
El proyecto de ley de Humedales promovida por comunidades que viven en esos territorios y organizaciones ambientalistas, puede convertirse en un aporte muy valioso para frenar el desastre ecologico que afecta a territorios cuyo valor ecológico es enorme porque actúan como un filtro que permiten la retención de sedimentos y sustancias tóxicas, son una fuente fundamental de agua potable, regulan el clima, albergan una enorme biodiversidad y amortiguan inundaciones y sequías. Ese proyecto, que fue presentado por el diputado nacional, Leonardo Grosso, fue cajoneado en el Congreso por decisión de los bloques mayoritarios y perdió estado parlamentario. EL pasado 11 de julio , el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible Juan Cabandié anunció un nuevo proyecto de Humedales en la Asamblea Ordinaria 103 del Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA).
En ese Proyecto según la Multisectorial de Humedales “Eliminaron la moratoria y el plazo para el inventario de humedales, modificaron la definición de humedal dejando a muchos afuera, minimizaron la participación ciudadana y de las organizaciones territoriales y suprimieron más de 11 principios”.
La Multisectorial de Humedales ha dejado claro, que no avala estas maniobras parlamentarias, y que se siga adelante con los incendios intencionales. . “Con la convicción de seguir defendiendo lo único que nos garantiza la vida, nuestros bienes comunes, nuestro Paraná y nuestros humedales, estaremos donde haya que estar. Frente al silencio cómplice seguimos gritando BASTA DE QUEMAS, ¡LEY DE HUMEDALES YA

Compartí esta entrada en tus redes sociales
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
Whatsapp