Una nueva masacre en Colombia

Una nueva masacre en Colombia

1Ago22 0 Por Tramas

Cuando falta menos de una semana para que asuma el nuevo gobierno, el paramilitarismo colombiano sigue activo. Ayer domingo concretaron en plena vía pública la masacre número 57. Ocurrió en el barrio La Unión, en Valle de Cauca.



A las 8 y 20 AM, en el Barrio Ciudadela Grajales del municipio de La Unión, un grupo de personas que estaban conversando en la vereda de una vivienda fueron atacadas por individuos armados con el saldo de cinco muertos. Sobre el motivo porque las personas asesinadas estaban en la calle hay distintas versiones. Algunos informes de prensa afirman que eran parte de una fiesta que se estaba realizando en el interior de la vivienda, otros aseguran que las víctimas venían de una fiesta que se había realizado en un centro nocturno.
William Palomino, el Alcalde local, hizo un informe de los sucedido donde precisó que además de los cinco fallecidos hay otras cuatro personas que resultaron heridas, una de ellas de gravedad.
Se desconocen los autores del hecho, pero se los relaciona con actividades de bandas de narcotraficantes que ejercen el control en la zona y realizan acciones intimidatorias para mantener despejadas las rutas de sus negocios ilegales.
El nuevo presidente, Gustavo Petro, tendrá que enfrentar el flagelo de la violencia que ejercen grupos paramilitares vinculados al narcotráfico y con estrechas relaciones con las fuerzas de seguridad. El saldo luctuoso que que han dejado estos grupos es alarmante. La organizacion INDEPAZ ha contabilizado desde el 7 de agosto del 2018 hasta el 4 de junio de este año, 930 asesinatos de líderes y lideresas sociales, y defensores de Derechos Humanos en Colombia. En ese informe también se detallan 245 muertes de firmantes de acuerdo de paz y las 261 masacres reportadas en el territorio nacional.
Las principales bandas criminales que son el Clan del Golfo, o Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), los Caparrapos y Los Rastrojos, entre otros grupos, enviaron una carta al gobierno entrante donde proponen beneficios judiciales a cambio de un cese al fuego, el desarme y la voluntad de proveer verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.
Resulta poco creíble que estas bandas estén realmente dispuestas a cesar su actividad delictiva. Lo que es seguro, es que se están despidiendo del gobierno de Ivan Duque y recibiendo al nuevo Presidente haciendo una demostración de que siguen manteniendo control territorial en buena parte de las regiones del país y que no tienen límites para seguir llenando de sangre las calles de Colombia.

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